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El Periódico Extremadura

NUEVA ETAPA PERSONAL

La nueva "aventura" de Javier García, de Plasencia, ser padre con sordoceguera

El placentino va a tener un hijo y resalta que su discapacidad le está permitiendo prepararse con antelación gracias a la ONCE. Es consciente de que será «la aventura más bonita de mi vida»

El sordociego placentino, practicando, junto a su novia (derecha) y una técnico de la ONCE. ONCE

Es sordociego, pero eso no ha impedido que el placentino Javier García Pajares lograra el doble Grado en Derecho y ADE; que fuera el primer sordociego europeo en lograr una beca Erasmus o que subiera siete picos de más de 4.000 metros en seis días. Ahora, con 31 años, afronta una nueva «aventura», ser padre.

Así lo decidió junto a su novia, Cristina Álvarez-Castellanos, con la que lleva varios años de relación y vive en Madrid. Ya saben el sexo del bebé, un niño y, aunque pueda parecer su mayor reto dada su discapacidad, Javier no lo siente así.

"Igual que trabajo, que hago deporte etc..., creo que también puedo ser padre con total normalidad».

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«No creo que ser padre vaya a ser el mayor reto. Ser un buen padre quizá sí lo sea. Lo que sí tengo claro es que será la aventura más bonita de mi vida». Explica que en su decisión de ser padres su discapacidad «no ha tenido nada que ver. Simplemente los dos lo queremos y creemos que es el mejor momento. A veces puedo haber tenido inquietudes, pero nunca relacionadas con mi discapacidad. Igual que trabajo, que hago deporte etc..., creo que también puedo ser padre con total normalidad».

De hecho, señala que « no es nada extraño. Lo importante es querer, tener ganas de aprender, mucho cariño y poco más».

Oportunidad de aprender con la ONCE

Además, destaca que su discapacidad le está dando una oportunidad que no tienen otros padres y es la de aprender el cuidado de un hijo con antelación. «Aparte de que me gusta informarme, mi discapacidad me da la oportunidad de hacer clases con Aida Urraca, una técnica de rehabilitación de la ONCE», con la que está aprendiendo pautas para cambiar un pañal, vestir o bañar a su hijo.

También resalta que está participando en «sesiones individualizadas de educación maternal con la matrona. Esa preparación es un lujo porque me permite anticiparme y no tener que ir aprendiendo sobre la marcha, como hacen muchos otros padres primerizos».

También está viviendo con ilusión el embarazo, sobre todo gracias a un entorno que «está siendo muy inclusivo y eso me permite vivirlo con naturalidad».

Así, señala que, cuando toca ecografía, «me acerco a la pantalla y con mi resto visual puedo verla o, si no, siempre solicito para las consultas médicas el servicio de guía-intérpretes de FASOCIDE», que describe la imagen en la palma de su mano».

Miedo irracional

Lo mismo sucede con los latidos del corazón, que «puedo acercarme a la máquina para intentar escucharlos con mi resto auditivo o, si no, la guía-intérprete me los marca sobre la palma de mi mano». Confiesa que lo que más le gusta es «sentir cómo el bebé se mueve, como a todos».

De cara al futuro, confiesa que a veces le da miedo que pueda hacer daño al bebé sin querer, pero «luego lo pienso bien y me doy cuenta de que es un pensamiento irracional. Precisamente porque soy una persona sordociega estoy acostumbrado a desenvolverme en un mundo que no es accesible y eso hace que siempre actúe con mucha prudencia. Esa prudencia será con la que cuide a mi hijo».

Cuenta con el respaldo de personas que «hacen que tu día a día sea inclusivo, que olvidan tu diversidad funcional» y lo que desea es ser un padre «en el que mi hijo confíe, un padre presente. Quiero que crea en la igualdad, en la solidaridad y en la inclusión y estoy seguro de que creerá porque es con lo que crecerá en esta familia». 

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