El Parador de la perla del Valle encabeza el ranking de los mejores paradores de España.

Ubicado en la plaza de San Vicente Ferrer, donde estaba en la época de su fundación la judería, en sus obras de reforma se encontraron restos arqueológicos de la primera sinagoga de la ciudad, sobre la cual se edificó el Convento de San Vicente Ferrer de la orden de los dominicos y el templo adjunto construido en el siglo XV, conocido por los placentinos como Santo Domingo.

El acceso al parador es bajo un porche con dos arcos de medio punto. El edificio, de la última etapa del gótico, está compuesto por claustro, sala capitular y refectorio, en este último se conservan el friso y los azulejos talaveranos originales. También se mantienen otros elementos de la época como el artesonado del bajo claustro, restos de pinturas murales y la bodega excavada bajo la roca.

Otra de las joyas del Parador es su escalera volada, la cual apoya todo su peso en las paredes laterales careciendo de columnas que sujeten su estructura. En su decoración hay un pasaje bíblico que alude a la escalera de Jacob, por la que los ángeles ascendían al cielo y descendían a la tierra.

Un entorno que, junto con la zona de la Catedral, el Palacio de Mirabel y la Iglesia de San Nicolás, es el núcleo de la Plasencia medieval perfectamente conservado y digno de visitar.