SE INICIÓ A MEDIANOCHE Y SE TUVIERON QUE DESALOJAR DOS BLOQUES Y VARIAS UNIFAMILIARES

“No pudimos entrar en casa hasta las dos de la madrugada”

Vecinos del barrio Gabriel y Galán en Plasencia, resignados, piden más vigilancia tras el enésimo incendio en la zona de pastos colindante al área urbana

Zona calcinada ayer, cercana al área residencial.

Zona calcinada ayer, cercana al área residencial. / TONI GUDIEL

Eduardo Villanueva

Eduardo Villanueva

Los residentes de Gabriel y Galán viven con resignación los fuegos intencionados que cada verano se suceden en el solar de pastos que colinda, principalmente, con el área residencial de la avenida Dolores Ibarruri.

El de la madrugada del domingo al lunes ha vuelto a poner en el punto de mira la vigilancia, para que este tipo de sucesos no desemboque en una desgracia mayor, dado que se trata de una zona urbana.

Si bien, desde el Ayuntamiento de Plasencia insisten en que el área se desbroza siempre antes de la temporada estival y existen zonas perimetradas para evitar males mayores. 

En concreto, los bomberos tuvieron que acudir pasada la medianoche a sofocar el incendio en la citada zona de pastos de Gabriel y Galán, que incluyó el desalojo de dos bloques en Dolores Ibarruri y varias unifamiliares de la calle Vasco Núñez de Balboa. Hasta el lugar se desplazaron Policía Nacional y Local y efectivos del SEPEI parque de Plasencia.

El fuerte viento provocó que las llamas alcanzaran una altura considerable, además de una fuerte humareda que provocó que se tuvieran que desalojar las viviendas; no solo por la toxicidad del humo, sino por la presencia de pavesas. De hecho, algunos de los vecinos no pudieron regresar a sus casas hasta las dos de la madrugada, el incendio no se dio por extinguido hasta las cinco de la mañana y tuvieron que permanecer en el interior con todas las ventanas cerradas durante la noche.

El concejal de Medio Ambiente, Sergio López, subraya que se han calcinado 9.500 metros cuadrados, “dentro de la zona de seguridad que se había desbrozado, tanto en una guardería que se encuentra en las proximidades como en la franja de los bloques de viviendas colindantes”. El consistorio subraya que la zona está fuera de peligro pese a que se produzcan estos sucesos de manera reiterada.

El pasado 30 de julio volvió a declararse un incendio en esta misma zona, en el que tuvieron que movilizarse de nuevo los bomberos del Sepei.

“Cuando llegué a casa fue tremendo. El piso llena de humo, las pavesas caían en el balcón... Fue horrible; una noche tremenda. Todo cerrado porque no se podía respirar del humo que había”, relata una de las vecinas afectadas.

Por eso, los residentes piden que la Policía Nacional y Local aúnen esfuerzos y hagan presencia preventiva a pie en esas zonas, para evitar que se vuelvan a suceder estos fuegos provocados.

En 2016, el consistorio anunció el uso de drones por parte de la Policía Local para vigilar e intentar impedir que durante la temporada estival se produjeran incendios intencionados en las áreas urbanas de la ciudad. 

La capital del Jerte puede llegar a registrar más de medio centenar de incendios en zonas de pastos durante el verano, la mayoría de ellos provocados, que ponen en peligro la vida de los vecinos de zonas expuestas como la del barrio Gabriel y Galán, que convive cada año con esta incertidumbre, sin que puedan hacer nada para evitarlo.