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TRES ALUMNAS CUENTAN SU EXPERIENCIA

Escuela profesional dual en Plasencia: "Soy mujer, tengo 59 años y estoy de peón porque lo que quiero es producir"

La actual escuela cuenta con 31 mujeres y 14 hombres. Su director destaca que «no les echa nada para atrás y se insertan más mujeres»

Tres alumnas de la escuela profesional dual de Plasencia.

Tres alumnas de la escuela profesional dual de Plasencia. / TONI GUDIEL

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Ana Cristina Blázquez tiene 59 años y es una de las alumnas de la Escuela Profesional Dual Juan Gutiérrez Ramos del Ayuntamiento de Plasencia. Ha comenzado a estudiar la modalidad de albañilería porque está inscrita como peón en el Sexpe y porque tiene algo claro: «Lo que quiero es producir. Yo me encuentro activa y bien para trabajar, tengo ganas y el saber no ocupa lugar».

Explica que lleva cuatro años desempleada y antes estuvo en la brigada verde municipal y de peón en la excavación arqueológica de Santo Tomé. Solo tiene el Graduado Escolar y sus hijos son ingenieros de caminos y le hablan «de las cosas de las obras».

Por eso, cuando le ofrecieron entrar en la especialidad de albañilería de la escuela profesional no lo dudó. «Yo quería hacer algo nuevo y se ha degradado la profesión de albañil, pero es muy importante en la cadena». A pesar de ser una profesión tradicionalmente de hombres, a ella le han «animado» a formarse.

«Yo quería hacer algo nuevo y se ha degradado la profesión de albañil, pero es muy importante en la cadena»

ANA CRISTINA BLÁZQUEZ

— Alumna de albañilería

En su clase son 9 mujeres y 6 hombres. Algo más pareja está la especialidad de carpintería, con 7 hombres y 8 mujeres. María José Domínguez es una de ellas. Tiene 54 años y llevaba casi 30 sin trabajar porque su marido tenía un buen puesto en una empresa, que cerró y ahora está en el paro.

Tienen dos hijos que dependen de ellos y, como ella no tenía formación, quiso buscar algún curso. Encontró la escuela profesional y se decantó por la albañilería porque «es más manual y me llamaba la atención».

«Mi madre me dijo que a dónde iba si la carpintería es más de hombres, pero yo por intentarlo que no quede»

MARÍA JOSÉ DOMÍNGUEZ

— Alumna de carpintería

En su caso, su madre sí le dijo que «a dónde iba si la carpintería es más de hombres, pero yo por intentarlo que no quede», explica. No obstante, cree que por su edad puede ser difícil que encuentre trabajo cuando termine, pero aspira al contrato de 6 meses que pueden conseguir los alumnos de la escuela y, en todo caso, lo ve como «una posibilidad de futuro, de momento voy bien y no me asustaría trabajar. Al principio, estaba un poco perdida con tantos nombres, pero ya voy bien».

La tercera especialidad de esta escuela profesional es xerojardinería, donde apenas hay un hombre y el resto, 14, son mujeres.

Una salida laboral

María del Pilar Cantero es una de ellas. Tiene 35 años y antes había trabajado de canguro, sin estar dada de alta. Subraya que, al ampliar las edades del alumnado de las escuelas, que antes eran solo hasta los 25 años, «el abanico se ha abierto» y personas como ella tienen la oportunidad de seguir formándose para buscar una salida laboral.

En el caso de la xerojardinería, sí se ven más mujeres que hombres trabajando, por lo que, en cuanto a si es una profesión más de hombres, señala que, «a día de hoy, teniendo maquinaria, podemos trabajar perfectamente porque influye la fuerza, pero si la maquinaria se adapta, podemos realizar cualquier función».

"Podemos trabajar perfectamente porque influye la fuerza, pero si la maquinaria se adapta, podemos realizar cualquier función»

MARÍA DEL PILAR CANTERO

— Alumna de xerojardinería

Ella aspira a trabajar en el sector y, además, apunta que en la casa familiar tienen jardín y también vecinos con jardín, por lo que, «si profesionalmente no me saliera trabajo, podría desarrollarlo en el ámbito personal». En todo caso, destaca que «es formación para el futuro».

Todas tienen una gran motivación y el director de la escuela, José Luis González, subraya que «a las mujeres no les eche nada para atrás, tienen más ganas y, a mayor edad, mayor empeño, porque llevan más tiempo sin estudiar y eso también lo valoramos».

Además, como hay más alumnas mujeres, «se insertan más mujeres que hombres y, además de las clases teóricas y las prácticas en zonas de la ciudad, alumnas y alumnos cuentan con un tutor de acompañamiento, una coordinadora de formación y también reciben clases de informática. En suma, un «itinerario personalizado» para que al final encuentren un empleo. 

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