En exposición pública para alegaciones

Oliva de Plasencia, en alerta por una planta de biometano

Su alcalde ha pedido a la Junta que acuda con la empresa al pueblo para explicar el proyecto

Oliva de Plasencia, en alerta por una planta de biometano.

Oliva de Plasencia, en alerta por una planta de biometano. / EL PERIÓDICO

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

El proyecto de construcción de una planta de biometanización de alperujo en Oliva de Plasencia ha puesto en alerta a la población. Muchos vecinos ya han mostrado públicamente su oposición, por lo que su alcalde, Ángel González, ha decidido solicitar a la Junta de Extremadura que acuda al municipio junto con técnicos y la empresa para explicar los detalles de la iniciativa.

Este lunes, “ha sido el último día que he escrito al Director General de Sostenibilidad para que acelere la visita”, ha explicado el regidor. El objetivo es que se produzca antes del 8 de julio, en que termina el plazo para presentar alegaciones al proyecto. Según González, el director general, Germán Puebla, se ha comprometido a acudir.

De momento, lo que se publicó a finales de mayo en el DOE fue el anuncio de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible por el que se sometía a información pública la solicitud de autorización ambiental integrada del proyecto de la planta. Está promovido por la mercantil Desarrollos Bioenergéticos de Extremadura Alagón y prevé tratar hasta 50.000 toneladas de alperujo al año.

Oliva de Plasencia quiere "tranquilidad"

El alcalde de Oliva ha señalado que, tras ver el proyecto, “si cumple lo que dice, me tranquiliza porque no es a cielo abierto, sino con balsas cerradas, aunque no estoy al 100% convencido”, de ahí también la necesidad de la visita para explicarlo. Además, ha comprobado con el departamento de Urbanismo que cumple la legalidad y eso es lo que espera. “No me parece tan malo si es verdad lo que dice”.

Según ha explicado, la inversión prevista es de 15 millones de euros y también permitiría crear puesto de trabajo, aunque insiste es que lo que quiere el municipio, de unos 300 habitantes, es “tranquilidad”.

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