Rehabilitación

De premiado en EEUU al seminario de Plasencia

El arquitecto Pablo Guillén, que en el 2018 logró el prestigioso premio The Architecture Masterprize de EEUU, ha sido el artífice de la transformación de la capilla del seminario

El arquitecto Pablo Guillén, premiado en EEUU, explica la obra en la capilla del seminario de Plasencia.

El arquitecto Pablo Guillén, premiado en EEUU, explica la obra en la capilla del seminario de Plasencia. / TONI GUDIEL

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Solo cuatro arquitectos españoles han conseguido el prestigioso premio internacional The Architecture Masterprize, que se otorga en Los Ángeles, EEUU. Pablo Guillén Llanos ha sido uno de ellos y también el artífice de la transformación de la capilla del seminario de Plasencia, que encontró «en bruto» y en la que ha invertido varios años de trabajo.

Pablo Guillén nació en Valladolid, pero es extremeño de adopción, no en vano, explica que ha vivido siempre en Don Benito, donde residen sus padres y hermanas. Además, su familia paterna es de Cáceres.

Estudió arquitectura en Valladolid y después se unió al despacho de Javier López de Uribe, en el que continúa, junto a los también arquitectos Fernando Zaparaín, Fermín Antuña y Eduardo García.

Su último trabajo ha sido las bodegas de Pago de Carraovejas, en la Ribera del Duero, a la que han dedicado «más de 15 años de trabajo». Fue en el 2018 cuando logró el premio internacional de arquitectura por la restauración de la capilla de la Universidad Pontificia de Salamanca y, tres años después, contactaron con él para restaurar la capilla del seminario.

Imagen de la capilla del seminario de Plasencia rehabilitada.

Imagen de la capilla del seminario de Plasencia rehabilitada. / Pablo Guillén

Guillén recuerda que fue «por iniciativa del entonces Vicario General de la diócesis, don Jacinto Núñez, y la estimable ayuda de don Antonio Luis Galán, responsable de Asuntos Económicos y Ecónomo de la Diócesis».

Resalta que el edificio del seminario «había sufrido por el año 2013 una rehabilitación completa para actualizarlo a las necesidades actuales, pero se había dejado el espacio original de la capilla en bruto».

Así se la encontró y por eso «necesitaba todo, únicamente eran paredes y ventanas, lo justo para proteger el interior de las inclemencias del tiempo. La capilla original ya no existía».

Un año para el proyecto de la capilla placentina

Entonces, se puso a trabajar en el proyecto, un proceso que, según recuerda, «duró poco más de un año». Explica que el espacio «tenía algunas singularidades que había que solucionar, como era el acceso a la capilla, que originalmente era directo desde un pasillo; climatizar el espacio; jugar con la luz; recuperar un balcón que existía en el presbiterio y se encontraba tapiado… Tiene la singularidad de que el presbiterio es uno de los cubos de la muralla que vierten a la avenida Calvo Sotelo».

Además, destaca que «hacer una capilla o una iglesia tiene un plus que no tienen otras obras, y es que tienen que invitar a rezar. Ese es el fin último del encargo, conseguir que la persona que acceda al interior se sienta a gusto y atraída por la configuración interior para facilitar la oración».

Salida al balcón desde la capilla del seminario de Plasencia.

Salida al balcón desde la capilla del seminario de Plasencia. / Pablo Guillén

Así, para la obra diseñó el espacio con una falsa bóveda, «deformada hacia un lado para darle más gracia, desde la que aparecen unas ventanas abocinadas, como si hubiéramos hecho el corte con un cuchillo en la bóveda para que entre la luz justa». La nave, donde se ubican los fieles, «es un espacio sencillo resuelto con paredes de mortero de color teja y suelo de piedra de Campaspero».

El ábside, un cubo de la muralla de Plasencia

Además, el arquitecto hace hincapié en que el ábside tiene la singularidad de que es un cubo de la muralla. «Su diseño se resuelve con unas paredes curvas que nacieron con el fin de poder ocultar y facilitar el acceso al balcón de la muralla que está a su espalda. Sobre esas curvas se colocan las esculturas, representando la crucifixión del Señor, y en un lateral, regado con luz natural indirecta, el sagrario sobre una peana».

La ubicación de la cruz responde a la razón de «liberar al altar de la misma». Las esculturas son de Fernando Cidoncha, escultor de Don Benito afincado en Florencia. De hecho, «las esculturas se hicieron allí», y el sagrario es obra de Heliodoro Dols, arquitecto del santuario de Torreciudad. Se diseñó «para un concurso en el año 1962, lo ganó, pero nunca se llegó a realizar hasta que lo descubrí». 

Esculturas de la capilla del seminario de Plasencia.

Esculturas de la capilla del seminario de Plasencia. / Pablo Guillén

El altar, la sede y el ambón se tratan como elementos exentos del suelo, mientras que el balcón de la muralla «se ha diseñado en alabastro, translúcido, como un punto de referencia en la calle. Está previsto que quede iluminado cuando la capilla esté en uso y siempre que el Santísimo esté en el sagrario».

Guillén señala que se ha optado por «reducir los signos religiosos al número necesario para el que tienen su función».

Confiesa que esta obra ha sido muy especial para él, por los años de dedicación y «con mayor razón cuando el resultado a mi juicio ha sido satisfactorio».