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Ocio y aprendizaje juvenil

Un campamento en Plasencia que da ejemplo de inclusión

El albergue Vía de la Plata de San Gil acoge la decimocuarta edición de un campamento de verano donde jóvenes voluntarios del país conviven con usuarios con discapacidad intelectual de Placeat

Voluntarios, usuarios de Placeat y autoridades, en el campamento de San Gil de Plasencia.

Voluntarios, usuarios de Placeat y autoridades, en el campamento de San Gil de Plasencia. / TONI GUDIEL

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Participar en un campamento de voluntariado es una experiencia que sin duda enriquece, pero si además los compañeros son personas con discapacidad intelectual «te cambia la vida, creces personalmente y te aporta mucho».

Es lo que están empezando a experimentar los 16 participantes del campamento ubicado en el albergue Vía de la Plata de San Gil, entidad dependiente de Plasencia, junto a otros 30 usuarios de la asociación de personas con discapacidad intelectual Placeat.

Ha comenzado este lunes, 29 de julio, y se extenderá hasta el 13 de agosto y está organizado por el Instituto de la Juventud de Extremadura y Placeat.

Jesús Ginés, su director hasta esta edición, en que ha cogido el relevo Martina Caboni, señala que ya ha llegado a la decimocuarta edición y los participantes no pierden ni un minuto.

Autoridades, en el albergue del campamento de voluntariado de San Gil de Plasencia.

Autoridades, en el albergue del campamento de voluntariado de San Gil de Plasencia. / TONI GUDIEL

«Se levantan a las ocho de la mañana y participan en talleres de reciclaje, de mantenimiento del huerto y de terapia ocupacional. Por la tarde, van a conocer el norte de Extremadura y, por la noche, tienen dinámicas y fiestas hasta las doce y media o la una de la madrugada». Entonces, los usuarios de Placeat vuelve a su residencia y los jóvenes voluntarios, a sus habitaciones en el albergue.

Su actual directora señala que, en estos primeros días, la experiencia está resultando «estupenda. Es un grupo muy majete, están muy comprometidos y tienen mucha motivación y ganas de colaborar con los usuarios, así que me lo están poniendo muy fácil».

Paula Castela, voluntaria en el campamento de San Gil de Plasencia.

Paula Castela, voluntaria en el campamento de San Gil de Plasencia. / TONI GUDIEL

"Es el cuarto año que vengo y lo mejor es encontrarme con los usuarios porque te dan mucho amor, te hacen sentir feliz y te recargan las pilas"

Paula Castela

— Voluntaria

Los voluntarios tienen entre 18 y 25 años y proceden de Extremadura y de otros puntos de España, como Andalucía, Valencia, Cantabria y Madrid. Los hay que participan por primera vez, como Miquel Martín, valenciano de 23 años, que se animó por las actividades de reciclaje y por interactuar con personas con discapacidad y está encantado. «Hemos hecho mucha piña y disfrutamos un montón».

Miquel Martín, de Valencia, voluntaria en el campamento de San Gil de Plasencia.

Miquel Martín, de Valencia, voluntaria en el campamento de San Gil de Plasencia. / TONI GUDIEL

"El campamento te aporta mucho. Hemos hecho mucha piña, disfrutamos un montón y esta zona es un espectáculo"

Miquel Martín

— Voluntario

Una familia en la ELM de Plasencia

Paula Castela, de 21 años y Santander, es el cuarto año que participa y lo recomienda sin dudarlo porque derriba prejuicios: «La discapacidad no es lo que define a la persona, es el amor, el coraje y todo lo demás».

Lo sabe bien Yolanda Prieto, usuaria de Placeat a la que le encanta socializar con los voluntarios y las actividades. Unos y otros se han convertido en «familia».

Yolanda Prieto, usuaria de Placeat en el campamento de San Gil de Plasencia.

Yolanda Prieto, usuaria de Placeat en el campamento de San Gil de Plasencia. / TONI GUDIEL

"Me gustan los voluntarios, hablar con la gente, la gimnasia, el bingo, la piscina... Son amigos"

Yolanda Prieto

— Usuaria de Placeat

Este miércoles, en una jornada de puertas abiertas, han visitado el campamento la directora del Instituto de la Juventud, Raquel Martín, y otras autoridades de la Diputación de Cáceres, el Ayuntamiento de Plasencia, Plena Inclusión y Placeat. Martín ha destacado el «bagaje» que se van a llevar los voluntarios porque los usuarios de Placeat «nos dan lecciones de vida».

La presidenta de la asociación, Toñi García, lo ha corroborado y ha hecho hincapié en que «trabajando juntos podemos contribuir a hacer un mundo más inclusivo para todos».

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