Objetivo familiar logrado
El matrimonio con alzhéimer de Plasencia ya convive en una residencia
Desde el 11 de marzo, comparten habitación en un centro de Villamesías
La familia ha solicitado el traslado, juntos, a otro más cercano, cuando sea posible

El matrimonio con alzhéimer de Plasencia ya convive en una residencia. / CEDIDA

Desiderio Hernández y María Soledad Domínguez ya conviven en una residencia. La lucha de su familia en Plasencia por mantenerles juntos después de casi 59 años de casados, ha dado sus frutos gracias al centro que les ofreció el Sepad de la Junta, tras entregar 90.000 firmas recogidas a través de internet pidiendo que no les separaran.
Porque, a pesar del alzhéimer que padecen, "quieren seguir estando juntos. Se buscan todo el tiempo, se dan la mano". Lo afirma su hijo José Hernández, que ha explicado que el matrimonio está todavía adaptándose a un espacio que no es su casa y al que llegaron hace nueve días, el 11 de marzo.
"Mi padre dice que esa no es su casa y que quiere volver, pero cuando le digo que, si regresa tendría que separarse de mi madre, dice que entonces no, que se queda con Sole".
Más de 96.000 firmas
Ese amor que perdura es el que le hizo pelear para que la Ley de Dependencia no les separara. Lo hizo insistentemente ante el Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia (Sepad) de la Junta de Extremadura y también con una recogida de firmas en el portal change.org, que se cerró en 96.261, al haber conseguido el objetivo.
Cuando inició la petición, en septiembre de 2024, Soledad tenía reconocido solo un grado I de dependencia, por lo que, según la ley, no tenía derecho a ninguna residencia, mientras que Desiderio tenía un grado II, que sí le permitía esta opción. Tras su queja pública y solicitudes de una nueva revisión para su madre, finalmente se valoró como un grado III, por lo que los dos podían ir juntos a un centro.

Desiderio y Soledad (con su hijo José) ya conviven en una residencia. / CEDIDA
Piden Los Pinos y San Francisco
Aunque la familia había solicitado Los Pinos, especializado en alzhéimer, y San Francisco, ambos en Plasencia, el Sepad les concedió plaza en Villamesías, a 144 kilómetros de la capital del Jerte.
No obstante, la familia aceptó, para que sus padres estuvieran bien atendidos y juntos. Aun así, mantienen su petición de traslado a Plasencia y también han solicitado residencias en Navalmoral de la Mata, Jaraíz de la Vera y Montehermoso para cuando sea posible y con el propósito de que estén más cerca.

Fotogalería | Desiderio Hernández y María Soledad Domínguez, una vida en imágenes / Raquel Rodríguez
Traslados separados
En esto han vuelto a chocar con la Ley porque, como indica José, "por cada cinco entradas en una residencia de gente de la calle, entra una por traslado de una residencia". Le han dicho, por lo tanto, que "primero tendrían que trasladar a mi madre más cerca y, después, cuando hubiera posibilidad de otro traslado, a mi padre, pero no sabemos si eso tardaría unos días, unas semanas o meses y lo que no queremos es que estén separados".
"Sensibilidad" en el Sepad
Espera, por tanto, que la Junta de Extremadura revise la ley y haga cambios. El pasado febrero, la gerente del Sepad, Estrella Martínez, indicó que el Sepad "contempla la posibilidad de que los matrimonios ingresen juntos en las residencias de mayores y así está recogido en un decreto previo a la propia Ley de Dependencia".
Afirmó entonces que, en Extremadura, "seguimos aplicando lo que el Decreto 88 del año 1996 establece respecto al acceso de los matrimonios al servicio de atención residencial, ya que la Ley de Dependencia no hace referencia expresa a ello, es decir, existe sensibilidad a la hora del ingreso en un centro de mayores de parejas que necesitan estar juntas".
Puerta abierta a la protesta
No obstante, advirtió que "a veces los deseos particulares de cada familia no pueden llevarse a cabo tal y como los plantean" porque "tenemos que velar por un interés general, la observancia de la Ley y entender que las listas de espera no pueden obviarse".
José Hernández considera que se debe primar que las parejas permanezcan juntas, tanto en ingresos como en traslados y opina que todo es "voluntad política". Por eso, la familia se mantendrá a la espera por si es posible el acercamiento de sus padres, pero deja la puerta abierta a retomar la protesta. Además, anima a otras personas en su situación a quejarse porque, "si nos callamos, no se consigue nada, a mí me dijeron que no podían estar juntos en una residencia y ya lo están".
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