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Ejemplo de superación

Raúl, de Plasencia y con Down, ya es funcionario

Después de años opositando, el placentino Raúl Lozano Plata ha firmado su plaza en la Escuela Oficial de Idiomas, donde empezará el 2 de junio

Raúl Lozano, de Plasencia y con Down, ya es funcionario.

Raúl Lozano, de Plasencia y con Down, ya es funcionario. / TONI GUDIEL

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Primero, su mayor deseo era ser jubilado, así que optó por empezar siendo funcionario y, tras nueve años opositando para distintas plazas y administraciones, Raúl Lozano Plata, de Plasencia, con síndrome de Down y una discapacidad intelectual del 65%, lo ha conseguido.

Este placentino de 27 años ha firmado ya su plaza, en la Escuela Oficial de Idiomas de Plasencia, donde empezará a trabajar el próximo 2 de junio.

Un entorno que le apoya

Está feliz y «muy orgulloso» de lo que ha conseguido, un logro personal, en el que también ha estado arropado por todo su entorno. Desde el colegio, que superó sin repetir ningún curso, hasta la ESO, que aprobó sin ninguna adaptación curricular; los compañeros de trabajo que ha ido teniendo; la academia Mavic de Cáceres en la que lleva años preparándose con su profesor Matías, e incluso las monjas.

Raúl Lozano, de Plasencia y ya con plaza en la escuela de idiomas.

Raúl Lozano, de Plasencia y ya con plaza en la escuela de idiomas. / TONI GUDIEL

«Las Hermanitas de los Pobres llevan rezando un mes por él», señala su hermana Virginia, que subraya que, en todo este proceso, «ha habido mucha gente que ha creído en él».

La primera, su familia, a la que le ha tocado lidiar con «discusiones, cabreos, ponernos en plan señorita Rotenmeyer con él...»

Poca inserción laboral

Juntos han vivido también la frustración de las escasas opciones de inserción laboral que tienen las personas con discapacidad, tanto en la empresa privada, como en las administraciones porque «no existen vacantes, las plazas se crean ex profeso».

Por eso, cuando cumplió 18 años, Raúl comenzó a preparar oposiciones. Se ha presentado a las de ordenanza, subalterno, lavandero y dos veces a la de camarero/limpiador. A la segunda fue la vencida. Sacó un 8,8 en el examen y la fase de méritos le permitió coger plaza en la escuela de idiomas.

Raúl Lozano, en la lavandería del hospital de Plasencia.

Raúl Lozano, en la lavandería del hospital de Plasencia. / TONI GUDIEL

Ayuntamiento y hospital

Antes, había trabajado en el Ayuntamiento de Plasencia, en la Casa de la Juventud y también, durante aproximadamente un año, en la lavandería del hospital Virgen del Puerto.

Siempre se ha sentido a gusto y los compañeros le han mostrado un gran aprecio porque «se hace querer», señala su hermana.

Él subraya: «me gusta trabajar con los compañeros, estoy cómodo» y también valora que «atiendo bien a la gente».

De hecho, no ha empezado todavía en la escuela de idiomas y ya ha hecho buenas migas con sus trabajadores y el director.

No obstante, Virginia lamenta que se han dado «muchos tortazos y hemos tenido muchas puertas cerradas, pero al final, «ha merecido la pena».

Anima a otros

Por eso, Raúl y Virginia no dudan en animar a otras personas con discapacidad intelectual y síndrome de Down a intentar prepararse y opositar porque «con esfuerzo y mucho trabajo se puede conseguir».

Eso sí, Raúl ha estudiado mañana y tarde o ha trabajado por la mañana y estudiado por la tarde. Cada semana, ha ido a la academia y, aunque el verano no lo llevaba muy bien, ha sido constante.

«Es un esfuerzo sobrehumano, pero tiene su recompensa. Esto es un regalo muy trabajado».

De hecho, ha sacado un 10 en una oposición del Estado y, mientras espera la fase de méritos, trabajará y se apuntará a inglés en la escuela de idiomas.

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