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Testimonios

Personas sin hogar en Plasencia: "No somos delincuentes, nos falta cariño y comprensión"

Marciano Collado empezó a trabajar con 14 años y ahora, tras verse en la calle, recibe la ayuda de Cáritas para volver al mercado laboral

Ana María Paz llegó desde Barcelona y terminó durmiendo en la calle por sus adicciones. Está en el centro de acogida y sueña con encontrar trabajo y recuperar a su familia

Plasencia conmemora el Día de las Personas sin Hogar con diversas actividades impulsadas por Cáritas

Toni Gudiel

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

De enero a octubre, un total de 436 personas han pasado por el Centro de Acogida Temporal de Cáritas en Plasencia, entre un 5% y un 6% más que en las mismas fechas del año pasado. Marciano Collado es una de ellas y señala los prejuicios que encuentran en la calle: "Nos miran como si fuéramos delincuentes y no lo somos, necesitamos cariño y comprensión".

Por otro lado, de los acogidos este año, el 17% son mujeres, un porcentaje ligeramente superior al de 2024. Ana María Paz llegó desde Barcelona por culpa de "adicciones y malas compañías" y ahora, como Marciano, ha recuperado la esperanza de "poder trabajar y llevar una vida normal".

Con sueños

Ambos han recibido hoy el reconocimiento público de Cáritas en el día de las personas sin hogar, que este año tiene como lema Sin hogar, pero con sueños (y vida, derechos, emociones, esperanza).

Marciano lo tiene claro, sueña con ser "empresario de jamones de cordero", pero, a corto plazo, le gustaría trabajar en Inserta Cáceres y "seguir trabajando hasta la jubilación".

De hecho, explica que lo lleva haciendo desde los 14 años, en que tuvo que hacerse cargo de 9 hermanos. Su padre era alcohólico y maltrataba a su madre y ambos han muerto ya, de ahí que se viera obligado a sacar adelante a sus hermanos.

Afectado tras una separación

En su caso, procede de Jaraíz de la Vera y ha acudido varias veces a Cáritas para pedir ayuda porque "vivía de alquiler con mi pareja, pero nos separamos y quedé muy afectado. Cobraba una pensión no contributiva de 500 euros y ya no podía pagar el alquiler. Me quedé en la calle y castigado psicológicamente y económicamente".

Marciano Collado, acogido en el CAT de Cáritas de Plasencia.

Marciano Collado, acogido en el CAT de Cáritas de Plasencia. / TONI GUDIEL

Destaca que, cada vez que ha ido a Cáritas, "me han abierto las puertas y estoy muy agradecido". Hoy día, afirma que tiene "muchísima esperanza y lo que quiero es no perder más tiempo". Lo dice mientras se deshace en elogios hacia el personal y los voluntarios de Cáritas.

Ana, con dos hijos y un nieto

A Ana María también le han cambiado la vida. Ella llegó a Cáceres desde Barcelona porque tenía un amigo con el que no tuvo una buena convivencia y terminó "durmiendo en la calle".

Primero acudió al comedor social y, después, al centro de acogida. "Me abrieron las puertas de par en par. Estoy tratando mis adicciones. La psicóloga me ha ayudado mucho, hacen todos una labor excelente".

Ana María Paz, usuaria del centro de acogida de Cáritas en Plasencia.

Ana María Paz, usuaria del centro de acogida de Cáritas en Plasencia. / TONI GUDIEL

Ella también sueña con trabajar, tener "una vida estable, normal" y recuperar a su familiar porque tiene dos hijos y un nieto de seis años, al que "solo he visto dos veces". Además, en el CAT ha conocido a la que es su pareja y tienen sueños en común.

Más inmigrantes

Trabajadores y voluntarios de Cáritas ayudarán a ambos a conseguirlos, personas "con una dedicación total" en palabras de Ángel Custodio, director de la institución.

Por su parte, Iván Torres, responsable de Acción Social de Cáritas, ha explicado que al centro de acogida llegan cada vez personas con una exclusión "más severa, de mayor deterioro psicoemocional", con un problema de vivienda agudizado, en situación de precariedad laboral y de irregularidad administrativa.

También ha apuntado el aumento de hombres inmigrantes, que suponen hasta el 44% de los 436 acogidos este año, la mayoría procedentes de Latinoamérica y África.

Torres ha subrayado igualmente el crecimiento de los extremeños en situación de exclusión social (el 47% de los españoles atendidos) y las dificultades que tienen tanto para encontrar empleo como para acceder a una vivienda en alquiler.

Formación y reinserción

El CAT es la primera fase del proyecto Volver a ser de Cáritas y el Centro Regional de Reinserción es la segunda. Allí hay actualmente 30 personas, un 24% más que en la misma fecha del año pasado y la gran mayoría accede a formación para insertarse laboralmente.

Esta inserción llega al 30% y algunos logran contratos indefinidos gracias a muchas empresas a quienes Torres ha reconocido su implicación.

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