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Diego Neria, de Plasencia, denuncia un delito de odio: "Si se lo hacen a alguien joven, lo machacan"

El primer transexual recibido por un Papa, ha denunciado insultos recibidos en plena calle en Hervás por una mujer

"Me dijo que tendría que bajarme los pantalones delante del juez"

Diego Neria, de Plasencia y primer transexual recibido por un Papa denuncia un delito de odio.

Diego Neria, de Plasencia y primer transexual recibido por un Papa denuncia un delito de odio. / TONI GUDIEL

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Diego Neria, de Plasencia, fue el primer transexual recibido por el Papa Francisco, aunque este acto de acogimiento del mayor representante de la Iglesia Católica dista mucho de los insultos que lleva recibiendo "toda la vida" por su condición de transexual. A sus 59 años, ha denunciado una nueva situación, vivida en plena calle en Hervás.

Neria explica que ocurrió la semana pasada. Había comprado unas cosas y se dirigía a su coche cuando una mujer fue hacia él y "a voces, delante de todo el mundo, empezó a insultarme. Se puso a hablarme en femenino y me dijo que ella sabía muy bien lo que yo era y que el sexo es con lo que se nace".

Conversación grabada

Afirma que le dijo que dejara de hablarle en femenino y, además, la conversación quedó grabada porque, en ese momento, estaba hablando por teléfono con su hermana y esta no colgó. Ante la posibilidad de que la denunciara por un delito de odio "me dijo que me tendría que bajar los pantalones delante de un juez".

Neria se marchó y decidió acudir a la Guardia Civil para denunciar a la mujer por delito de odio. También fue al centro de salud y a la oficina de violencia y delitos de odio de la Mancomunida del Valle del Ambroz. "Todos se han portado conmigo maravillosamente, con un respeto y cariño que es de agradecer".

Diego Neria, de Plasencia y que ha denunciado un delito de odio, junto al Papa Francisco.

Diego Neria, de Plasencia y que ha denunciado un delito de odio, junto al Papa Francisco. / Cedida

Un estigma

Neria lamenta que, en pleno 2025, sigan ocurriendo situaciones como la vivida. "Yo ya estoy muy curtido, pero si este número se lo hacen a alguien más joven, lo machacan vivo porque te hacen pensar que eres una mierda como persona y que no vas a tener libertad en tu vida para ser quien eres".

Así, subraya que ser transexual sigue siendo "un estigma" y la transfobia no se ha erradicado, "ni mucho menos".

En su opinión, hay muchas personas que piensan que "un transexual es un mono de circo cuando somos personas normales". Además, confiesa que "ser transexual es un infierno y no lo eliges".

Información y respeto

Por todo, tiene muy claro que lo que falta en la sociedad es "educación, información, respeto, una escala de valores y empatía".

Información, que no adoctrinamiento, "no para fabricar transexuales, sino para explicar que somos personas normales, con trabajo, con familia y se nos tiene que respetar porque todo el mundo tiene derecho a ser como crea. Nadie tiene derecho a insultarte delante de todo el mundo, es odio puro y duro, sin saber por qué".

Penas mínimas

Un motivo que cree que lleva a algunas personas a insultar o agredir a transexuales, gays o personas LGTBI es que "las penas judiciales son mínimas. Parece que no pasa nada. Si un juez empatiza contigo, bien, pero si no, no pasa nada y lo que somos es una diana para que otros se diviertan".

Diego Neria, de Plasencia, con el libro que escribió tras ser recibido por el Papa Francisco.

Diego Neria, de Plasencia, con el libro que escribió tras ser recibido por el Papa Francisco. / TONI GUDIEL

Advierte además de que los insultos pueden dar lugar a agresiones, tanto por parte del insultado, que puede querer defenderse, como del que insulta, sobre todo si lo hace en ‘manada’, rodeado de un grupo de amigos.

"Es una cadena y se está poniendo la cosa muy complicada", avisa el placentino.

Jóvenes asustados

Por eso, dado que Neria está en contacto con muchas familias con hijos transexuales, señala que, sobre todo los jóvenes, "viven mucho más asustados de lo que nos pensamos" y se ha producido un retroceso, de ‘salir del armario’ se ha pasado de nuevo a no hacerlo por miedo a los insultos, las miradas o las agresiones.

Y, en su opinión, las redes sociales son también un "caldo de cultivo" para este tipo de delitos. "Somos carne de cañón porque es muy sencillo insultar detrás de un perfil falso". En cuanto a su contro para que esto no suceda, considera que todavía "está muy virgen".

No están solos

Por lo tanto, no duda de que es necesario "darle una vuelta a todo", aunque lanza un mensaje de esperanza a los jóvenes transexuales.

"Algunos son incapaces de decírselo a sus padres o, si sufren algún delito de odio en la calle, se lo callan y se lo guardan para ellos porque yo también lo he hecho. Yo quiero que sepan que no están solos y sí hay salida. Aunque es una situación muy difícil de gestionar, tienen que saber que siempre hay una puerta abierta".

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