Espacio de Cáritas
El centro de emergencia de Plasencia saca de la calle en un mes a 14 personas: "Dormía en un remolque y se pasa frío"
Todos son hombres, de 35 a 75 años y reciben cena, desayuno y habitaciones compartidas con baño

El centro de emergencias de Plasencia saca de la calle en un mes a 14 personas. / TONI GUDIEL

El 1 de noviembre, Cáritas abrió en la calle Trujillo de Plasencia el primer centro de emergencia de la ciudad, un recurso más para las personas sin hogar, las que duermen en la calle y no quieren o no han podido acceder al centro de acogida. En su primer mes de funcionamiento ha sacado de la calle a 14 personas.
El dato lo ofrece la trabajadora social que lo coordina junto con el comedor social, Jéssica de Arriba, que explica que los primeros acogidos han sido personas de 35 a aproximadamente 75 años.
«Son personas sin hogar, en situación de calle, todo hombres y muy tranquilos», ha explicado.
¿Por qué están en la calle?
Respecto a los motivos que les han llevado a la calle, señala que son diversos, de forma que unos se han ido de la vivienda familiar; otros buscan trabajo "y no les sale nada"; hay quien ve el centro de emergencia como "un cauce para empezar una nueva vida, un recurso intermedio entre la calle y el centro de acogida".
También han acudido a este nuevo espacio personas que estaban de paso por Plasencia o que están a la espera de entrar en el centro de acogida.
Plazas nominativas
Cáritas, tras preguntar por la experiencia de otros centros similares en la región, ha optado por ofrecer plazas nominativas porque así "evitamos las colas en la calle para entrar o los enfrentamientos entre ellos".
Porque, de momento, el espacio solo dispone de seis camas, distribuidas en tres habitaciones compartidas, todas con baño.
Quienes acuden deben cumplir unas "normas básicas de convivencia", comenzando por entrar al centro a las nueve de la noche y salir de él a las nueve de la mañana.

La trabajadora social del centro de emergencia de Plasencia, Jéssica de Arriba. / TONI GUDIEL
Tres vigilantes
En este espacio reciben la cena y el desayuno y también se les permite "darse una ducha calentita por la noche o por la mañana".
Cuenta con tres vigilantes que se turnan para cubrir los horarios de lunes a domingo y Jéssica destaca que también trabajan en el comedor social, por lo que ya conocen a muchos de los que acuden al centro de emergencia y eso hace que las personas sin hogar se sientan "como si entraran en un hogar, es beneficioso para los participantes y para los vigilantes".
Cansados de la calle
La trabajadora social apunta que la valoración de este primer mes de funcionamiento es "buena, la gente está muy hastiada de estar en la calle invierno tras invierno y, con los años, todo pesa más".
Así, algunos se lo toman como un paréntesis, como una forma de evitar la lluvia y el frío de las noches de otoño e invierno en la calle, o supone el primer paso para iniciar un cambio de vida.
En todo caso, se trata de un centro de "muy corta estancia", aunque depende de cada caso.
Por otro lado, De Arriba mantiene una coordinación continua con los servicios sociales del ayuntamiento, que trabajan a su vez en conjunto con la Policía Local para localizar a personas que duermen en la calle. Por un lado, les informan de los recursos y, por otro, "les toman los datos para hacerles un seguimiento".
Del remolque al centro
Rafa ha sido una de las personas acogidas este mes. Tiene 62 años y ha pasado de dormir en un remolque en la calle al centro de emergencia. Afirma que, a pesar de que se cobijaba en un saco de dormir y tapaba el remolque con un toldo, "se pasa mucho frío" y, además, confiesa que toda la noche estaba en tensión", por si pudiera aparecer alguien para aprovecharse de su situación o hacerle daño.
Es de Bilbao y llegó a Plasencia a instancias de un amigo, pero finalmente acabó en el comedor social y allí le hablaron del centro de emergencia. Jéssica explica que ha tenido "mala suerte, topó con alguien que se aprovechó de su buena voluntad, le estafaron y le hicieron mucho daño".
Quiere ser herrero
Rafa afirma que en el centro está "de maravilla" y que Cáritas "me ha ayudado mucho, me ha levantado mucho los ánimos". Así, dado que tiene formación, le gustaría quedarse en Plasencia y "hacer el oficio de herrero como autónomo, me gusta trabajar bien", afirma.
De momento, va a comenzar un curso de carretilla elevadora del programa Crisol. Lleva acudiendo al comedor desde agosto del 2024 y Cáritas subraya: "Vamos a darle el empujón".
Con toda esta ayuda, Rafa no duda en recomendar el centro, "desde luego que sí, aquí estamos muy bien y significa bastante para mí", señala emocionado.
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