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Empresario adelantado

Fallece uno de los pioneros del negocio de la carne en Plasencia, Marcial Bernal

Comenzó con la venta ambulante en Villanueva de la Sierra y hace 49 años, abrió con su mujer su primera carnicería, en el Rosal de Ayala

Su familia mantiene vivo el legado y tienen varios establecimientos en la ciudad

Fallece Marcial Bernal (izquierda), uno de los pioneros del negocio de la carne en Plasencia.

Fallece Marcial Bernal (izquierda), uno de los pioneros del negocio de la carne en Plasencia. / TONI GUDIEL

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Uno de los nombres propios de la carne en Plasencia, Marcial Bernal, ha fallecido. Fue el fundador de una marca que está unida indiscutiblemente a Plasencia desde hace casi 50 años, desde aquel 15 de diciembre de 1976 en que abrió con su mujer, Ignacia Mateos, la primera carnicería en la ciudad, en el Rincón de Cabezuela, en el barrio del Rosal de Ayala.

Hoy y, desde hace años, sus hijos y familiares mantienen en pie su legado, modernizado y adaptado a la actualidad, en varias tiendas distribuidas por distintos barrios. Además, recientemente se ha inaugurado el establecimiento de la avenida de la Vera, tras una importante reforma.

Los inicios

El padre de Marcial ya se dedicaba a la venta ambulante de carne y así fueron también sus comienzos, en Villanueva de la Sierra, donde, junto a su mujer, instalaron un mostrador en el que vendían la carne a los jornaleros.

Una vez casados y con dos hijos de cinco y seis años, el matrimonio optó por trasladarse a Plasencia y allí, en el Rosal de Ayala, montó su primer establecimiento en el que se convertiría en su barrio. De hecho, en la carnicería tenían una planta superior con cocina y camas y allí pasaban todo el día, hasta que se marchaban a dormir a su casa, en Miralvalle.

Homenaje en su barrio

Precisamente, en 2023, la asociación de vecinos del Rosal de Ayala homenajeó a Marcial e Ignacia y su hijo José Antonio ejerció de pregonero.

Homenaje a la familia Bernal, en el Rosal de Ayala.

Homenaje a la familia Bernal, en el Rosal de Ayala. / CEDIDA

En 1989, alquilaron un local en Santa Elena y abrieron otra carnicería. Ignacia y José Antonio se pusieron al frente y Marcial y su hija se quedaron en el Rosal de Ayala. Más tarde, se incorporaría el marido de esta a Santa Elena. Bernal quería crear una marca y que la venta de carne se asociara al apellido.

Legado y cariño

Así lo transmitió José Antonio con motivo del homenaje a sus padres y así ha sido. La familia ha perdido a un referente, pero su legado continúa y también el respeto y reconocimiento de muchos empresarios, compañeros de profesión y amigos.

Como ejemplo, el Círculo Empresarial Placentino ha querido enviar "un abrazo sincero y lleno de cariño a la familia" y ha destacado de Marcial que fue "mucho más que un empresario: fue trabajo, constancia y una forma de entender el comercio ligada a las personas, al trato cercano y al compromiso con su ciudad. Una manera de hacer las cosas que hoy sigue viva en su familia y en cada uno de los establecimientos que forman parte de su legado".

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