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Hostelería familiar

El bar de Plasencia que hace tortillas de patata de 12 centímetros y torrijas todo el año

Dalí abrió hace más de cuarenta años en la avenida de La Salle y Ángel Luis Vilaseca lleva 22 al frente del negocio

Tras una reforma llevada a cabo el año pasado para modernizarlo, destaca por su cocina casera y un servicio para todas las horas del día

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

¿Qué nombre se le puede dar a un bar en Plasencia cuando tiene al lado otro llamado Picasso? Pues Dalí. Eso fue lo que le sugirió un cliente al suegro de Ángel Luis Vilaseca cuando pensaba cómo llamar a su establecimiento. "Así hay dos pintores en la zona", le dijo al hostelero. Y con Dalí se quedó hace más de cuarenta años, y hasta hoy.

Hace ya 22 que lo gestiona Ángel, nacido en Barcelona, criado en Villanueva de la Serena y vecino de Plasencia desde que se asentó en la ciudad "por amor".

Para todo el día

Fue entonces cuando se hizo cargo del establecimiento, un café bar especial porque "somos únicos y diferentes", en palabras de su propietario, que trabaja en el negocio familiar junto a su mujer, Alicia. El equipo lo forman un total de seis personas y Ángel está tanto en la cocina como detrás de la barra. "Yo estoy en todos lados", afirma.

La filosofía del establecimiento es "dar opciones en todos los ámbitos, desde desayunos hasta raciones, bocadillos, comidas, menús, las copas, todo. Queremos ofrecerle al cliente todo".

Modernizado

Por eso, tienen un horario muy amplio, de seis de la mañana a once de la noche. Además, han pasado por obras de reforma para darle una imagen totalmente nueva y modernizada. "Le hacía falta darle un toquecito y ponerlo más a la altura de las expectativas de hoy día", explica Ángel.

Después de más de veinte años en hostelería, señala que "antes era sota, caballo y rey y, ahora, la carta que se ofrece es muy amplia, desde desayunos, hasta bocadillos de todo tipo, hamburguesas, cenas..."

A la hora de destacar especialidades, se decanta por la tortilla de patatas, "de doce centímetros de grosor" y "con cebolla por supuesto" y por las torrijas, que sirven durante "todo el año".

Una de las tortillas de patata de doce centímetros de grosor que ofrecen en el bar Dalí de Plasencia.

Una de las tortillas de patata de doce centímetros de grosor que ofrecen en el bar Dalí de Plasencia. / Toni Gudiel

Los combos

Una oferta que destacan mucho los clientes son los desayunos, los denominados combos, en los que ofrecen el dulce, con croissant, donut o napolitana, más café o colacao y zumo de naranja, melocotón, piña o tropicales, todo por 4,50 euros. También lo tienen con café y zumo más churros, por 3,40 euros y los combos salados, con tostadas por precios que oscilan entre los 3,50 y 3,90 euros.

"Es la oferta más rentable y regalamos una tarjetita por la que, cuando llevas nueve combos, el décimo lo regalamos", explica Ángel.

Qué comer

A esto se suman la bollería individual, tostadas de ocho tipos diferentes y raciones de picadillo, morros a la plancha, rabas, alitas de pollo, ensaladilla o la tabla de patatas Dalí. Pero Ángel destaca que la que más gusta es "la fritura de pescado" y, en cuestión de pinchos, "los morros".

También tienen tres tipos de hamburguesas, la más llamativa la Toro desbocado, con doble de carne, doble de queso, otros cinco ingredientes, más patatas y los llamados Platos Dalí, combinados que van desde el lomo, con patatas y huevo hasta la panceta, chorizo, magreta o rabas, también con huevo y patatas.

Esta misma variedad la ofrecen en las cenas y, además, han estrenado los viernes y sábados "un menú de platos únicos especiales, que vamos variando cada semana". Un ejemplo ha sido la crema de calabaza casera con pechugas de pollo al horno con patatas panaderas y arroz con leche, más café y postre.

La respuesta de los clientes

Hay dos aspectos de la cocina que Ángel destaca. Uno es el origen de los productos, de proveedores de la zona y, además "de calidad". Otro es que todo lo que ofrecen "es casero".

Respecto a la acogida de la clientela a la reforma del establecimiento, se muestra muy satisfecho. "Tuvimos miedo porque estuvimos mucho tiempo cerrados, hubo muchas complicaciones con la obra, retrasos de materiales... Fueron casi seis meses muy duros, pero la acogida ha sido muy grande y muy bonita".

Ellos están "muy contentos" con la transformación y con la respuesta de los clientes porque, como destaca Ángel, lo que quieren es que, tras haber pasado por Dalí, salgan "felices".

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