Joya arquitectónica y cultural
Descubriendo los secretos de las catedrales de Plasencia: un viaje en el tiempo entre arte y curiosidades
Mercedes Orantos, delegada de Patrimonio de la diócesis, guía a los visitantes por los secretos de la Catedral Vieja y Nueva, que comparten claustro, museo y la singular Torre del Melón, con escamas casi únicas en España

Toni Gudiel

Todo comenzó en el año 1190, cuando Plasencia fue erigida sede canónica, episcopado, y llegó a la ciudad su primer obispo, Don Bricio, un militar que procedía de Ávila y "es el que comienza a desarrollar el proyecto de la antigua catedral, de la Catedral Vieja". Seis siglos después, Plasencia contaría con dos catedrales, no hay ninguna otra construcción igual en Extremadura.
La delegada de Patrimonio de la diócesis y también guía oficial de la Junta de Extremadura, Mercedes Orantos, se la conoce al dedillo, tanto su historia, como sus curiosidades, no en vano, ejerce de cicerone para miles de turistas por sus salas y rincones durante todo el año. Por un día, descubre sus secretos a El Periódico Extremadura.
Los inicios
Orantos explica que la catedral Vieja fue diseñada por el maestro Remondo, arquitecto, a finales del siglo XII y, en el siglo XIII, los "obispos de esa centuria lo desarrollan completamente. Nosotros ya tenemos la catedral Vieja terminada en el siglo XIV, principios del siglo XIV".
Así, la catedral estará en pie "hasta el comienzo del siglo XVI, cuando los obispos de Plasencia se plantean que se ha quedado pequeña y antigua". Por eso, comienza "el desarrollo de la catedral Nueva".
Una va destruyendo la otra
Lo hace, aproximadamente, en el año 1505, "por la cabecera y va avanzando", es decir, destruyendo a su paso la catedral Vieja. Esto sucede así porque, entonces, "no tenían conciencia de patrimonio histórico, no les importaba nada. La antigua catedral no les servía, por tanto, derriban una para levantar otra", señala Orantos.
Su avance continuó hasta el "primer parón económico, en 1578", a la altura de un contrafuerte. En ese momento, separan las dos catedrales con muros de ladrillo. "Evidentemente, si no tienes dinero, no puedes cerrar con piedra y, aparte, consideraban que era un parón momentáneo".
Segunda y tercera fase
Así se llega al siglo XVII, cuando se reanudan las obras y se construye la parte baja de la nave del Evangelio. "La llevan hasta los pies, pero solo levantan un cuerpo, faltan otros dos".
De nuevo, vuelven a parar las obras y, una vez más, se retoman en el siglo XVIII, en el que se abre la puerta por la que actualmente accede el turismo a la Catedral Vieja "y nunca más se llegó a tocar nada. Por eso tenemos dos catedrales a la mitad. La parte de delante, de la nueva, y la parte de atrás, de la vieja".
En resumen, la catedral Nueva de Plasencia pasó por tres fases, la primera, en el siglo XVI, la segunda, la ampliación de la nave del Evangelio, en el siglo XVII y, la última, con la puerta de acceso al turismo, en el siglo XVIII.
Entrando en la Catedral Vieja
Nada más entrar en la Catedral Vieja de Plasencia, tras adquirir la entrada en la zona de recepción, donde también hay productos de merchandising de venta al público, se llega a las naves, el espacio que antiguamente ocupaban los bancos y que ahora cuenta con tres retablos.
Según explica la delegada de Patrimonio, los retablos "no tienen absolutamente nada que ver con esta catedral. Son del siglo XVIII". No obstante, destaca que se puede apreciar el muro que separa las dos catedrales y también "un detalle muy bonito, un escalón que sube a una plataforma y está marcando los dos primeros tramos de la nave central y el coro".
Porque, "siguiendo el modelo de Toledo, en España, el coro se coloca en el centro" y la única puerta que se conserva de la Catedral Vieja es la de Santa María, situada enfrente del Palacio Episcopal y realizada íntegramente en el siglo XIII.
Realidad virtual y audioguía
En cuanto a los retablos, Orantos apunta que destaca uno en el centro, que no es en sí un retablo, sino un monumento del Jueves Santo, que se utilizaba para exponer el Santísimo en la Catedral Nueva y lleva los colores azul y oro, que son los colores de la Catedral Nueva de Plasencia".
También a un lado de las naves de la Catedral Vieja se han instalado asientos y gafas de realidad virtual. "Es una experiencia muy bonita. Yo recomiendo siempre que se utilicen al final porque, una vez que ves las catedrales, te sientas, te pones las gafas y sobrevuelas toda la catedral y ya uno entiende completamente lo que es una catedral".
Además, el visitante recibe un aparato de audioguía "muy didáctica, muy sencilla, para que todo el mundo lo pueda entender".
El claustro y 37 nidos de cigüeña
Además de las naves que se ven inicialmente, de la Catedral Vieja se conserva el claustro y todas las dependencias que lo rodean.
El claustro "se desarrolla en la época gótica. Los claustros son los patios y lo que hacen es articular las dependencias que hay alrededor. Tenemos que tener en cuenta que en las catedrales viejas se vivía, es decir, los canónigos vivían en ellas, hasta que se marchan en el siglo XVI y, como esta catedral se quedó congelada en el tiempo, conservamos estancias que utilizaron esos sacerdotes".
Del claustro resalta Orantos la fuente ubicada en el centro, regalada por "Don Juan de Carvajal a la catedral" y de tracería gótica; la vista de la Torre del Melón y la malla que evita que caigan objetos, entre ellos, cualquiera de los 37 nidos de cigüeña que están ubicados en las catedrales.
La Torre del Melón, solo tres más en España
De las dependencias que lo rodean, la más importante es la Sala Capitular, la más antigua de la Catedral Vieja, con estructura de una sala gótica y "cubierta de una cúpula gallonada" que, en el exterior, es "una cúpula cónica, recubierta de escamas y coronada por una gran bola, por eso a esta sala todo el mundo la conoce como la Torre del Melón, por la bola que corona la estructura".
La delegada de Patrimonio destaca que lo importante de su estructura son las escamas: "Tiene piel de pez y solo hay tres iguales en España, la primera, en la Catedral de Zamora, la segunda, la Colegiata de Toro y el tercer ejemplo es la Torre del Gallo de la Catedral Vieja de Salamanca". La de Plasencia es la más moderna y la más pequeña de diámetro.
La Virgen que aúna dos siglos
Sobre la Sala Capitular, Orantos señala que era como la sala de juntas, donde se reunía el Cabildo y se tomaban las decisiones. En su interior, se encuentra la Virgen del Perdón, que, como anécdota, "estaba situada en una de las puertas desaparecidas de la Catedral Vieja, en el parteluz y la recuperaron. Había perdido la policromía y se le añadió policromía barroca, con lo que es una Virgen del siglo XIII con policromía barroca".
Otra sala situada alrededor del claustro es la contaduría: "Eran las oficinas económicas en la época medieval" y cuenta con un pasillo muy estrecho, puertas fortificadas y puertas falsas "porque este era un lugar al que no se debía tener acceso".
El museo catedralicio
Sin embargo, en el año 2013, el Cabildo de la Catedral de Plasencia decidió iniciar una remodelación del museo y que dos salas se restaurasen y formaran parte del conjunto del museo catedralicio, que está "en la zona de la canónica, donde se va a desarrollar completamente".
Lo que se hizo fue un espacio con obras de escultura, pintura y orfebrería, enmarcada en los siglos XVI y XVIII y propiedad de la catedral. Se exponen "siguiendo la vida de Jesús".
La canónica, el espacio donde vivían los canónigos está "pegada al claustro de la catedral, es un edificio de doble planta y es donde está desarrollándose la obra del nuevo museo de la catedral de Plasencia. Está restaurada la parte baja y falta la alta", explica Orantos.
El robo de la corona de la Virgen
Precisamente, en la parte baja, se encuentra la sala donde se produjo el robo de la corona de la Virgen del Puerto y el niño, hace ya casi dos años.
Se trata de la sala de la platería, del año 2016 y donde solo se exponen doce piezas, en "pilares de cristal iluminados por arriba para que la pieza destaque". Están ubicadas en las tres naves de la Catedral Vieja y tienen "un sentido catequético".
Amatistas, piedras preciosas y oro
Entre los tres espacios se exponen cálices, copones, custodias y destaca la del Corpus Christi, gótica del siglo XV y el cáliz de los nudos, del mismo siglo. También vinajeras y el báculo más antiguo de la catedral, "del obispo Nicolás Bermúdez", que se encontró en una tumba del siglo XIV, aunque Orantos considera que la pieza es anterior.
Hay una vitrina vacía, donde había "dos juegos de pectorales y anillos, con amatistas y piedras preciosas", que también se llevaron en el robo, al igual que las coronas, que estaban en una hornacina acristalada. La de la Virgen era de "oro y piedras preciosas. De momento, la Policía Nacional sigue investigando", apunta la delegada de Patrimonio.
Azulejería y un 'bancocicleta'
La otra sala del museo es la de la azulejería talaverana del siglo XVI, donde resalta el retablo de San Crispín y San Crispiniano de San Lázaro y el que estaba en la sacristía del convento de los Dominicos, los dos, restaurados por la Junta de Extremadura y el Obispado de Plasencia.
Una tercera pieza, sin restaurar, fue un regalo de los propietarios de la ermita de San Polo en los años setenta. Orantos explica que, con la construcción de la presa del Jerte, la ermita iba a terminar anegada y, para salvarlo, lo regalaron a la catedral. Se desmontó y se volvió a montar, aunque "algunas piezas están equivocadas, pero de esa manera se salvó".
También resalta en la sala un bancocicleta, un banco con una rueda de bicicleta anexa, arte contemporáneo del 2001, obra del arquitecto Andrés Jaque.
La catedral del descubrimiento de América
Tras pasar por el museo y el claustro se llega a la Catedral Nueva de Plasencia, "la del descubrimiento de América. No podemos obviar que Hernán Cortés era de Medellín y Francisco Pizarro de Trujillo y esta catedral recibe un gran impulso económico con el descubrimiento de América", subraya Orantos. Eso sí, solo se construyó la parte delantera.
Las partes que tiene son la capilla Mayor y el comienzo de las naves, el presbiterio, que llega hasta los púlpitos; el transepto, es decir, la nave que cruza la catedral desde la puerta Norte, de Juan de Álava, a la puerta Sur, de Diego de Siloé y aparece el comienzo de las naves.
La delegada de Patrimonio explica que los pasillos de una catedral tienen cuatro tramos y la Nueva de Plasencia solo tiene "el primero de cada nave. Le faltarían tres tramos más para que esta catedral hubiera estado acabada".
Pilares de palmeras doradas
Destaca Orantos los pilares porque "Juan de Álava, el arquitecto, los diseñó para que el cuerpo de naves fuera un bosque de palmeras doradas. Hubiera sido espectacular. No tienen capitel y acaban en una gran bóveda celeste, que representa al cielo".
Otra de las particularidades de la Catedral Nueva de Plasencia es que "era completamente dorada en origen". Así lo plasman los documentos antiguos, que se usaron para la restauración que se hizo entre el 2006 y 2009 "para recuperar el dorado que aún se conservaba. Tenemos que tener en cuenta que el dorado en arte es el reflejo de Dios".
Además, Orantos apunta que, antiguamente, las catedrales estaban policromadas, pero ese policromado no se ha conservado.
La joya del retablo
En cuanto a elementos de mobiliario importantes, la mayor joya de la Catedral Nueva es "el retablo mayor. Sin duda, es la pieza más importante porque la realiza el mejor escultor español del siglo XVI, el maestro Gregorio Fernández, la máxima figura de la escuela Barroca castellana".
Fernández realizó "todas las esculturas que vemos en la gran estructura, que además va acompañada por cuatro lienzos que fueron realizados por maestros de la escuela barroca madrileña, entre los que destacan los lienzos inferiores, del maestro italiano Francisco Ricci".
Flanqueando el retablo, se encuentran el sepulcro del obispo Pedro Ponce de León, "uno de los sepulcros monumentales sin duda más importantes de Extremadura, y en el otro extremo tenemos la puerta dorada de la Sacristía, dedicada a la anunciación de la Virgen".
Escudos de Carlos V y la sillería del coro
Y para quien lo desconozca, Mercedes Orantos subraya que, a ambos lados del presbiterio, están ubicados dos escudos, uno del emperador Carlos V, "quien gobierna Plasencia cuando se levanta esta catedral" y el otro, del cardenal Bernardino de Carvajal".
Frente al retablo, se encuentra "otra de las piezas más importantes de la Catedral Nueva, restaurada en 2016, la sillería del coro. Tiene una historia muy bonita porque fue diseñada para una catedral que no se desarrolló. En el año 1498, se cree que se hace para un proyecto de la Catedral Nueva, que no se hizo y, ya terminada, en 1505, se colocó en la Catedral Vieja y, en el año 1566, se trasladó a la Nueva, se encajó literalmente a calzador".
Su autor fue "uno de los artistas más importantes del siglo XV en España, el maestro Rodrigo Alemán, el mismo escultor que realiza la sillería de la catedral de Toledo y de la catedral de Ciudad Rodrigo". Orantos señala que "está tallada en madera de nogal y tiene dos pisos de asientos, 26 en la parte inferior, 41 en la parte superior y todo completamente está tallado, brazos, respaldos y misericordias".
Más de 500 escenas
Tiene "más de 500 escenas repartidas por toda la superficie de madera. Escenas del Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, evangelios apócrifos, escenas cotidianas de la vida de Plasencia, escenas taurinas, eróticas, crítica al clero, mitología, bestiario medieval. El coro tenga una riqueza iconográfica extrema", resalta Orantos.
A su vez, llama la atención sobre los asientos, entre ellos los dos laterales, con los Reyes Católicos, y "la guinda del pastel es la reja, que se coloca en 1606. La realiza Juan Bautista Celma, que es el gran rejero de las catedrales españolas, una estructura renacentista de forja sobre dorado".
Retablos con sistema de poleas
Como curiosidad, Mercedes Orantos señala que la Catedral Nueva "era oro y azul" y su nombre es el de Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, mientras que la Catedral Vieja se llama Catedral de Santa María.
La nueva cuenta además con dos capillas laterales, con dos retablos del siglo XVIII recién restaurados. Uno es el de las Reliquias, dedicado a San Agustín y su particularidad, que también tiene el otro retablo, de la Asunción, es que, en el centro, la parte baja se mueve por un sistema de poleas y deja al descubierto, en un retablo las reliquias de San Agustín y, en otro, una imagen de la Asunción, que solo son visibles en momentos puntuales.
Las reliquias, el 31 de octubre y durante varios días. "El personal de la catedral se mete por debajo del retablo, acciona unas poleas y el tablero baja en vertical, como si fuera un telón, y queda oculto dentro de la maquinaria".
La única vidriera que se conserva
Antes de pasar al otro retablo, Mercedes Orantos llama la atención sobre una vidriera, la "única que permanece montada en la catedral". Explica que "toda la catedral originalmente tenía vidrieras, que están guardadas, y hace aproximadamente 30 años, se revisaron todas por el vidriero de la Catedral de León, Don Luis García Zurdo, que consideró que no eran tan valiosas como para restaurarlas y decidió elegir una, la mejor, para restaurar y se colocó de testigo en la capilla de las Reliquias".
En cuanto al retablo de la Asunción, la delegada de patrimonio subraya que es "importantísimo. Lo realizan los hermanos Churriguera, Joaquín, José y Alberto, los dos mayores mueren en el transcurso de esta obra y la va a firmar el pequeño, Alberto de Churriguera"
El retablo que mató a un sacerdote
La imagen que se puede ver durante nueve días en el mes de agosto es una Virgen yacente del siglo XVI. "Es una imagen espectacular, dormida sobre un lecho, con un traje que la reina Isabel II dona en el siglo XIX para esta talla en la catedral".
Como dato curioso, Orantos señala que el retablo de esta capilla no llega hasta la parte de arriba. "Originalmente, sí, pero en el siglo XIX, un sacerdote francés que huía de la Revolución Francesa estaba un día celebrando misa y el retablo se le cayó encima y lo mató".
No se le enterró en la catedral, pero sí a varios obispos, el último, Juan Pedro Zarranz y Pueyo, que falleció en 1973. "No hemos vuelto a tener ningún funeral episcopal y esperemos que no lo tengamos. De hecho, la mayoría no hemos visto un funeral de un obispo en la catedral de Plasencia".
El órgano y la ventana
No se puede terminar una visita a la catedral sin apreciar su órgano, una "obra barroca. La caja es barroca, realizada en el siglo XVII por Fray Domingo de Aguirre, es una estructura espectacular y, en el interior, en el siglo XIX se cambió la maquinaria barroca por una consola romántica, que el año pasado se restauró y es la que suena en la Catedral de Plasencia en misas mayores y todos los domingos".
Orantos no quiere finalizar la visita sin añadir otra curiosidad más de la Catedral Nueva de Plasencia, una ventana. "Da a la Sala Capitular y está justo en el corte de las catedrales". Se trata de una ventana del arquitecto Rodrigo Gil de Hóntañón. La delegada de Patrimonio apunta que "Juan de Álava es el arquitecto de la Catedral Nueva y, cuando muere, se hace cargo de las obras Gil de Hontañón, que no mueve una coma del proyecto de Juan de Álava, pero sí deja un detalle, la ventana".
Finalizado todo el recorrido, no cabe duda de que las catedrales de Plasencia son un monumento majestuoso, lleno de misterios, historia y curiosidades, que merece la pena visitar.
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