Violencia animal
Valentín, el gato que ha muerto en Plasencia al no poder sobrevivir tras recibir 19 disparos
La protectora Adopta Plasencia pone el foco en la necesidad de colaboración ciudadana tras la muerte de Valentín, un gato atacado con una carabina de aire comprimido, para evitar que se repitan estos crueles actos

Valentín, el gato que ha muerto en Plasencia al no poder sobrevivir tras recibir 19 disparos. / Adopta Plasencia

Valentín es un gato que ha muerto al no haber podido sobrevivir a un ataque presumiblemente con una carabina de aire comprimido. La protectora Adopta Plasencia ha denunciado que el animal había recibido 19 disparos y esos proyectiles estaban alojados en su cuerpo, en algún caso, en zonas tan delicadas que han provocado su muerte.
La asociación ha hecho público además el caso en sus redes sociales para subrayar que "se necesita colaboración ciudadana para que no ocurran más casos como el de Valentín y otros gatos".
Las radiografías mostraron los proyectiles
Según ha explicado, hace dos meses, a mediados de enero, Valentín apareció por la parte baja de la calle Sor Valentina herido. Le llevaron de urgencias al veterinario "pensando que era un atropello, pero las radiografías dejaron ver 19 proyectiles por todo su cuerpo".
Adopta Plasencia subraya que Valentín era un gato "manso, gordito y feliz, conocido por los vecinos de la zona", que incluso, "le daban de comer". Así, afirma que "era un habitante más de la zona".
En el veterinario, "se hizo todo lo que se pudo para salvar su vida, pero había varios proyectiles que hicieron imposible que sobreviviera", que estaban alojados en un pulmón, la columna o la cabeza. De hecho, según el informe veterinario, un proyectil estaba "en el tórax, muy cerca del corazón, causando daño pulmonar y seguramente cardiaco".

Imágenes de radiografías realizadas a Valentín, el gato que ha muerto en Plasencia por disparos. / Adopta Plasencia
Jóvenes con armas
Señala que el caso "fue denunciado y sabemos por vecinos que los autores son unos chavales que, de vez en cuando, rondan la zona armados y disparando a lo que les place". Respecto a las armas, afirma que los disparos a Valentín se realizaron "con una carabina de aire comprimido, por lo que cada uno de los proyectiles es un disparo" y ha criticado el sadismo del autor o autores.
Lo que ha explicado también la protectora es que, cuando la policía acudió a la zona a preguntar o intentar averiguar lo ocurrido, "los vecinos, aunque fuese anónimamente, no han querido decir nada", lo que considera "muy entendible y respetable" y apunta que quizás se ha debido al "miedo a represalias".
Llamamiento para avisar a la policía
En todo caso, subraya indignada que "a Valentín nadie le va a devolver la vida ni le va a quitar lo sufrido, ni a otros tantos gatos, pájaros, etc. que se han cruzado al paso de estos chavales".
Lo que sí ha pedido enérgicamente es que, "si alguien ve que hay armas por Plasencia, no se normalice, que se avise a la policía. Que los vecinos no tienen por qué dejar de pasar por ciertos sitios porque hay disparos o dejar de sacar a pasear a sus perros". Por eso, Adopta Plasencia ha insistido en que el uso de este tipo de armas contra animales "no es normal, ni legal, ni lógico que pase, menos aún en plena calle".

Valentín, antes de morir por disparos en Plasencia. / Adopta Plasencia
Confía en que, dando a conocer el caso de este gato, "entre todos se consiga que Valentín sea el último".
Trece casos en tres años
Lo cierto es que las agresiones a gatos no son nuevas y los grupos de Captura, Esterilización y Retorno (CER) de Plasencia y Malpartida de Plasencia lo han denunciado en varias ocasiones. Según datos de abril de 2025, tenían contabilizados al menos trece casos en los tres años anteriores de agresiones a gatos callejeros.
Habitualmente, a pesar de vivir en la calle, son gatos controlados precisamente por estos grupos, que dan de comer a los miembros de colonias felinas y, como les esterilizan para que no aumente su número demasiado y, después, les devuelven a su zona. Sin embargo, se producen agresiones, la principal, los disparos con escopetas de balines.
Casos en Plasencia y Malpartida
El CER de Plasencia tenía registrados hace un año 8 casos desde mayo de 2022. "Los casos que hemos encontrado son porque el balín ha dado en la médula espinal y los deja arrastrándose por ahí durante días hasta que damos con ellos y les podemos ayudar o dar fin a su sufrimiento", explicaban entonces.
Todos los han denunciado. "Llevamos años peleando y denunciando, pero es muy difícil", sobre todo porque no se encuentra a los autores.
En Malpartida de Plasencia también se han producido casos, de disparos, heridos con un cuchillo, envenenados o quemados dentro del patio de una vivienda, como ocurrió hace casi un año.
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