Proyecto en expansión
Una madre de familia numerosa abre Örigen en Plasencia, un espacio de gastronomía y ocio junto al Jerte
Con 34 años y dedicada profesionalmente a la micropigmentación, Ana María Rodríguez lidera un proyecto familiar que nace para unir restauración, ocio y celebraciones en una finca de más de una hectárea

Toni Gudiel

Ana María Rodríguez Muñoz es una placentina de 34 años, madre de cuatro hijos menores de edad (entre ellos, una niña con síndrome de Down) y muy valiente, a juzgar por el proyecto que ha emprendido. Se trata de Örigen, un restaurante en Plasencia con espacio para adultos y zonas infantiles, con vocación de crecer hacia celebraciones, conciertos y espacios al aire libre. Todo, junto al río Jerte.
Ana María explica que ha levantado la iniciativa con la ayuda y el apoyo de su familia, tras asumir también de forma familiar la reforma casi íntegra de una finca que, según afirma, se encontraba en muy mal estado.
De la micropigmentación a la hostelería
Ana María es, sin duda, una mujer aguerrida y emprendedora. En su casa conviven su marido y ella con sus cuatro hijos y, además, una sobrina. "Conformamos una familia de siete muy bonita y muy sacrificada", dice orgullosa.
Comenzó su trayectoria empresarial en 2019, después de formarse en micropigmentación y abrir un primer local en la calle Santa Ana poco antes de la pandemia. La irrupción del covid truncó aquel inicio porque lo inauguró el 1 de diciembre y "el 15 de marzo me lo cerraron. Mientras todos estaban encerrados, yo estaba desmontando mi local, embarazada de mi hijo Darío".
Estuvo un año sin trabajar, pero entonces, se acordó de su padre, que "tuvo una empresa de hormigón hace muchísimos años y él encontraba las obras llamando por teléfono". Es lo que hizo ella, buscar clientes por distintas ciudades hasta que, un mes y medio después, la llamaron de un centro pequeño de Ávila y ahí empezó su progresión en el ámbito de la micropigmentación hasta hacerse un nombre en ese ámbito profesional. Según destaca, ha llegado a trabajar en numerosos puntos de España e incluso fuera del país. "He llegado a dar congresos y conferencias en España y Latinoamérica".
Fotogalería | Las imágenes de Örigen, el restaurante que ha abierto en Plasencia Ana María Rodríguez / Toni Gudiel
Parque de bolas previo
Sin embargo, como es "muy inquieta" y ya con dos centros de trabajo habituales, decidió dar un paso más en su faceta emprendedora y abrir un parque de bolas, Magic Place, que funcionó durante alrededor de año y medio en la calle Tornavacas. "Me gusta abrir cosas nuevas y que se necesitan", explica porque, como madre, había detectado que ese tipo de servicios faltaban en Plasencia.
Pero el horario limitado al estar los niños por la mañana en los colegios, la llevó a cerrar y su hermana Laura le dio la idea de plantearse un proyecto empresarial en un espacio más amplio, la finca de El Jardín del Pensador. El objetivo era ofrecer un lugar en Plasencia donde "los adultos pudieran comer con calma mientras los niños contaban también con su propio espacio".
Una finca "en estado ruinoso"
Así se fijó en la finca situada en la salida de Plasencia por la carretera del Valle del Jerte y no dudó en buscar al propietario. Ana María explica que el contrato con los anteriores arrendatarios se cumplía, con lo que se ofreció para ser la nueva inquilina.
Sin embargo, lamenta que se encontró unas instalaciones "en estado ruinoso", con humedades, suciedad, abandono y una imagen muy deteriorada. Lo consultó con su marido, David García, porque "es mi apoyo fundamental y le dije: si me meto en esto, me meto con todas. Me meto con los pies, las manos y el cuerpo entero".
Le dijo que sí y "durante 9 meses hemos hecho prácticamente la totalidad de la obra. Suelo, paredes, pinturas. Hemos contado con un par de empresas para que nos hicieran decoraciones y rótulos, pero el groso de fachadas, exteriores, suelo, paredes, tejados, todo lo hemos arreglado nosotros a mano. Yo aprendí a soldar, a pintar, a lucir...", explica. La inauguración llegó el pasado 31 de octubre, coincidiendo además con una fecha muy especial para ella, su cumpleaños.
El concepto del restaurante
Sobre el concepto de Örigen, Ana María Rodríguez apunta que no quería un espacio exclusivamente infantil, sino un punto de encuentro más amplio. Su idea, según explica, pasa por ofrecer un lugar donde las familias puedan compartir ocio y restauración sin renunciar a un ambiente válido también para quienes no tienen hijos, es decir, "un espacio para todo el mundo". En su planteamiento, el negocio intenta responder a una necesidad que ella misma detectaba como madre de cuatro hijos: poder salir a comer en un entorno cómodo para adultos y niños a la vez.
Sobre el espacio, la finca cuenta con 1,2 hectáreas y con muchas posibilidades de expansión. Llega prácticamente hasta el río y su intención es desarrollar por fases distintos espacios. Ha comenzado por el restaurante, las zonas infantiles -hay un campo de fútbol pequeño y dos parques de bolas- y las áreas comunes de terraza, además del restaurante, con capacidad para 250 personas.
A partir de ahí, el objetivo es avanzar en un jardín de unos mil metros cuadrados, acondicionar la pista de verano para ofrecer conciertos en directo "de gente joven, que esté empezando en el mundo de la música" y abrir el recinto a celebraciones como bodas, bautizos y comuniones. "Es la primera vez que una misma persona o empresa lleva los dos espacios, restaurante y pista de verano", destaca.
Parrilla, arroces y cocina cuidada
En la oferta gastronómica, Ana María señala que la especialidad de la casa es la parrilla, con carnes y pescados a la brasa elaborados en una parrilla de carbón de encina "de metro y medio" situada en la cocina. También destaca los arroces como otro de los puntos fuertes del establecimiento, con propuestas como arroz de chuletón, de presa con boletus o de vieira, además de sugerencias de fin de semana.
Esta mujer emprendedora subraya además que ha querido apostar por un producto de calidad. "Lo que nos distingue es que tenemos un buen producto. Un producto de mucha calidad. A mí no me importa gastar en calidad". Los precios "los tengo calculados por escandallo puro y duro porque, si no, es imposible de mantener".
En esa línea, defiende una cocina elaborada con criterio propio, con patatas caseras, fumé y postres también caseros y una oferta mayoritariamente sin gluten, salvo algunas excepciones como las croquetas. Según explica, esa sensibilidad procede en parte de su experiencia anterior con espacios frecuentados por menores y familias con distintas alergias alimentarias.
Un equipo de once personas
En cuanto a la plantilla, señala que el establecimiento funciona actualmente con un equipo de entre diez y once personas, repartidas entre cocina (cuatro o cinco personas) y sala (seis). Destaca además que, entre ellos, están sus hermanas, Laura y Sonia, y su sobrino.
Mientras compagina la gestión de Örigen con sus trabajos de micropigmentación, su prioridad ahora pasa por consolidar el negocio mientras afronta todavía gastos imprevistos, inversiones en climatización, vajilla o mantelería.
También explica que el proyecto sigue en fase de ajuste, ya que llevan pocos meses abiertos u están corrigiendo errores. Aun así, subraya que la respuesta del público está siendo positiva, tanto que los fines de semana conviene reservar porque el restaurante suele llenarse.
El origen como regreso a Plasencia
Por otro lado, y, como anécdota, la elección del nombre no ha sido algo casual. Para Ana María, Örigen alude al regreso a su ciudad después de años de viajes constantes por su trabajo en micropigmentación, en los que además ha sido abanderada de su ciudad y su región. Por eso, concibe este proyecto como una vuelta a su punto de partida, a su "tierra" y a una forma de desarrollar en Plasencia una iniciativa propia sin tener que pasar tanto tiempo fuera de casa.
Ese componente personal es fundamental. Por eso, destaca la importancia de sus hijos y el "apoyo constante" de su marido, así como la implicación de sus hermanas, la ayuda de su suegro y un esfuerzo compartido para sacar adelante un negocio que quiere crecer con el tiempo.
Entre los planes futuros, destaca la apertura de la pista de verano, la creación de zonas chill out y la aspiración de habilitar un espacio de conciertos para acoger música en directo y dar espacio a jóvenes artistas. De momento, destaca que quienes acudan a Örigen se van a encontrar "su segunda casa" y un equipo que trabaja "con toda la ilusión del mundo para dar un servicio a la ciudad".
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