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Nuevas generaciones

Jóvenes cofrades de Plasencia: el relevo generacional que impulsa la Semana Santa y crea "segundas familias"

Los jóvenes cofrades de Plasencia, de entre 18 y 30 años, son imprescindibles para garantizar el relevo generacional y mantener vivas las tradiciones de la Semana Santa

Jóvenes cofrades de Plasencia: el relevo generacional que impulsa la Semana Santa y crea "segundas familias".

Jóvenes cofrades de Plasencia: el relevo generacional que impulsa la Semana Santa y crea "segundas familias". / Toni Gudiel

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Juegan un papel destacado en la Semana Santa de Plasencia. De hecho, a día de hoy, son imprescindibles, sobre todo para garantizar el relevo generacional, para seguir sacando los pasos a la calle y posicionar a las cofradías en el siglo XXI. Son los jóvenes cofrades de Plasencia, grupos de chicos y chicas desde los 18 años hasta la treintena, que viven la celebración religiosa tanto como los veteranos y han encontrado en las cofradías "una segunda familia".

Es lo que destacan todos los jóvenes con los que ha hablado el Periódico Extremadura. Para ellos, hablar de cofradías es hablar de "amigos y familia" y, en el caso de los que tienen sus pasos todo el año en Santo Domingo, el templo se ha convertido en "una segunda casa. Si nos tienen que buscar, que nos busquen allí porque pasamos más tiempo que en nuestra casa".

Apuntado desde los diez años

Lo dice Antonio Rodríguez Solís, de 30 años y secretario de la Cofradía del Santísimo Crucifijo y Descendimiento de la Cruz. Él se apuntó con solo 10 años y por voluntad propia, no por tradición familiar. "Tenía conocidos dentro de la cofradía y me gustaba, me parecía la más bonita en la calle".

Como el resto de los jóvenes cofrades, destaca que la cofradía es para él "parte de mi familia". Ya tenía amigos dentro, pero además, se ha creado un grupo joven y "buena parte del grupo está ya en la directiva", destaca.

El reto de implicar a más jóvenes

Para Antonio, la Semana Santa es "un modo de vida. Le dedicas mucho tiempo y lo sientes de corazón. Estás siempre pensando en ello y le quitas muchas horas a la familia, pero porque nos gusta, cuando no hay actividades en Plasencia, nos vamos a otros sitios donde las hay".

En su opinión, la participación de los jóvenes en las cofradías es fundamental porque "somos el relevo y podemos aportar otro punto de vista ante las personas con más experiencia, otra manera de trabajar, actividades nuevas, contactos..."

No duda de que, manteniendo la tradición, "hay margen para modernizar la Semana Santa", pero señala que es necesario implicar a más niños y adolescentes. "Ese es el reto". Por eso, llevan varios años acudiendo al colegio Santísima Trinidad para darse a conocer. "Llevamos un vídeo y enseres y capirotes. La iniciativa ha gustado y estamos pensando en abrirla a más colegios".

Una representación de jóvenes de las cofradías de Plasencia.

Una representación de jóvenes de las cofradías de Plasencia. / Toni Gudiel

Redes sociales y pódcast

A los jóvenes que duden o se lo estén pensando les anima a mirar sus redes sociales porque "siempre estamos subiendo cosas y hay muchas cosas divertidas para poder hacer". Además, hace hincapié en que las cofradías "no somos un círculo cerrado. En la nuestra hay bastante cantera joven y un tramo infantil donde cada vez hay más niños".

Como ejemplo del salto que ya están dando los jóvenes cofrades al siglo XXI, los del Descendimiento incluso realizan pódcast. Todo con el propósito de "acercarnos a los más jóvenes y que puedan vivir y sentir lo que hacemos".

23 años como cofrade

Álvaro Bodeguero Rubio lo sabe bien porque lleva en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Pasión desde que tenía un año y medio. Ahora tiene 24 y es diputado del servicio administrativo de la hermandad.

En su caso, fueron sus padres quienes le apuntaron en la cofradía. De hecho, "gran parte de mi familia está en la hermandad". Explica que comenzó en las distintas estaciones de penitencia, en los actos de la Cruz de Mayo y, a los 17 o 18 años, entró en el equipo de priostía para participar en la preparación de los actos y estaciones de penitencia.

Álvaro Bodeguero, de 24 años, junto al Señor de la Pasión, en la iglesia de San Miguel.

Álvaro Bodeguero, de 24 años, junto al Señor de la Pasión, en la iglesia de San Miguel. / Toni Gudiel

Equilibrio entre experiencia y juventud

Aunque no accedió a la cofradía por sí mismo, subraya que allí se siente "cómo, somos más que un grupo de amigos, es una segunda familia y muy buen ambiente", más allá de la devoción por el Señor de la Pasión, que para él "lo es todo".

Al igual que Antonio, Álvaro considera que la presencia de los jóvenes en las cofradías "es fundamental. Se necesita el relevo generacional en todo", señala, aunque aboga por mantener "un equilibrio. No podemos ser todos jóvenes ni todos veteranos, debe haber una transferencia de conocimiento".

El obstáculo de la presión social

Pero ¿por qué muchos jóvenes no se animan a entrar en las cofradías? Cree que "por el miedo al qué dirán, hay un componente de presión social, pero hay que perder ese miedo porque, si te hace feliz, qué más dan los demás", expone.

Defiende además que la Semana Santa o las cofradías no es "nada arcaico. Tienen que dejarse de influir por opiniones externas y venir a la casa de hermandad y verlo con sus propios ojos".

En el caso de la Hermandad de la Pasión, explica que son "bastante activos" en sus redes sociales, e incluso han dado "un pasó más allá" y están "intentando incorporar la Inteligencia Artificial para agilizar el trabajo". En este aspecto, también aboga por un equilibrio entre la tradición y la modernidad, pero no duda de que esta es "vital" para la Semana Santa y las cofradías.

Jóvenes en la junta de gobierno

Lo mismo opina Raúl Salgueiro Pérez, de 23 años y vicehermano mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Cofradía del Silencio). Destaca que, en el caso de su hermandad, hay un amplio grupo de jóvenes en la junta de gobierno, la mayoría veinteañeros, salvo Helena Baños Calle, que tiene tan solo 18 años.

Raúl entró en la cofradía a los 19, como carguero del paso del Huerto de los Olivos, aunque participaba siempre "en todos los traslados, por echar una mano". Hace dos años, tras una votación, entró en la junta de gobierno y, después, le eligieron también como vicehermano mayor.

Sin jóvenes no habrá Semana Santa

Raúl se apuntó porque vio que la cofradía necesitaba gente y, en su opinión, se trata de "un compromiso propio". Allí ha encontrado un grupo de personas que son para él "como una familia" y un espacio donde "todo el mundo ayuda". Por eso, subraya que, "en esta sociedad cada vez menos implicada, tenemos que dar un paso al frente, poner el hombro y sacar pasos a la calle". Es, en su opinión, la forma de "mantener vida la Semana Santa".

Así, anima a participar a todos los jóvenes para "ayudar a quienes tienen más edad y que, por salud o estado físico ya no pueden cargar. Tenemos que tomar el relevo".

A Raúl le disgusta escuchar que los jóvenes son inexpertos y defiende que son "los que arrimamos el hombro para que la Semana Santa siga adelante". Además, hace hincapié en su motivación: "Nuestra gran virtud es que lo que queremos es ayudar. No estamos aquí por la foto o un cargo" y advierte que, "de aquí a veinte años, no habrá Semana Santa si no nos metemos los jóvenes".

Más allá de la religión

Por eso, aunque reconoce que las cofradías respaldan a los jóvenes, cree que "tienen que darnos mucho más apoyo. Veo que hay bastantes jóvenes implicados, pero podría haber muchos más". Destaca además que "todo va evolucionando y progresando, así que animo a que nos acepten, nos ayuden, enseñen y confíen, por el bien de la Semana Santa".

La devoción y la fe no les faltan porque es "algo a lo que te agarras cuando vas bien y cuando vas mal". Su mensaje para los jóvenes ajenos a las cofradías y la Semana Santa es claro: "Que se animen, que va más allá de la religión porque se crea una gran familia y tenemos convivencias, risas, anécdotas... Se trata de ayudar sin pedir nada a cambio".

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