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Triste efeméride

Plasencia llega al segundo aniversario del robo de la corona de la Virgen del Puerto sin joyas recuperadas ni autores identificados

La investigación de la sustracción en la catedral, cometida en la madrugada del Domingo de Ramos de 2024, sigue abierta a la espera de nuevos indicios mientras el templo y el museo han reforzado su seguridad

Plasencia llega al segundo aniversario del robo de la corona de la Virgen sin joyas recuperadas ni autores identificados.

Plasencia llega al segundo aniversario del robo de la corona de la Virgen sin joyas recuperadas ni autores identificados. / Toni Gudiel

Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Dos años después del robo de la corona de la Virgen del Puerto, la del Niño y otras alhajas del museo de la catedral de Plasencia, la ciudad sigue sin respuestas definitivas. Las piezas no han aparecido y la investigación permanece sin autores identificados, con el caso archivado provisionalmente.

Además, como recordatorio del robo, la sala de la platería, donde se encontraban las joyas, en el museo catedralicio, mantiene vacía la vitrina en la que estaban "dos juegos de pectorales y anillos, con amatistas y piedras preciosas", que también se llevaron en el robo y tampoco se ha ocupado con otras piezas la hornacina acristalada que cobijaba las dos coronas, la de la Virgen, de "oro y piedras preciosas.

Un golpe que marcó la Semana Santa de Plasencia

El robo se descubrió en la mañana del Domingo de Ramos de 2024, cuando trabajadores de la catedral y miembros de la cofradía de La Borriquita acudieron a la seo y detectaron la sustracción. Era el 24 de marzo y los ladrones habían entrado en el museo catedralicio y se habían llevado la corona de la Virgen del Puerto, la corona del Niño, además de cruces pectorales y anillos episcopales.

Según la información publicada entonces, el conjunto de lo robado estaba valorado en más de un millón de euros. El cabildo de la catedral presentó denuncia y la Policía Nacional se hizo cargo de la investigación desde el primer momento, con la intervención de la brigada local de Policía Judicial y de la Policía Científica.

La escena dejó desde el inicio la impresión de un robo preparado. Los autores accedieron al recinto a través de la barbacana de la catedral y utilizaron una escalera que quedó abandonada en la zona, cerca del Cañón de la Salud. El acceso al museo se produjo por una ventana que daba a la sala afectada.

Coronas de la Virgen del Puerto y el Niño de Plasencia.

Coronas de la Virgen del Puerto y el Niño de Plasencia. / Toni Gudiel

La pieza más simbólica

La joya más emblemática sustraída fue la corona de la Virgen del Puerto, una pieza de 1952 elaborada en los talleres de orfebrería Granda con motivo de la coronación canónica de la patrona de Plasencia.

Según un trabajo de José Antonio Pajuelo y Pedro Luna, las coronas de la Virgen y del Niño estaban realizadas con oro, platino, brillantes, perlas, esmeraldas, topacios, olivinas, turquesas y turmalinas, entre otros materiales. La corona de la Virgen, además, incluía en su reverso esmaltes con los escudos del Papa, del obispo don Pedro Zarranz y Pueyo, de la catedral y de la ciudad de Plasencia.

Su valor material era elevado, pero en Plasencia siempre pesó especialmente su dimensión sentimental. La corona robada había sido confeccionada gracias a las donaciones de más de 800 placentinos, que aportaron oro, plata, joyas, monedas o incluso cubertería para hacer posible aquella obra vinculada a la coronación de 1952.

Una investigación compleja y sin resultado

Con el paso de los meses, la investigación avanzó bajo secreto de sumario. En abril de 2024, el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, definió el caso como "muy complejo y muy complicado" y apuntó que probablemente había sido ejecutado por "profesionales".

A la comisaría de Plasencia se sumó además un equipo especializado en robos de patrimonio histórico, procedente de Madrid. Pese a ello, no trascendieron avances concluyentes. En septiembre de 2024, el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 acordó el archivo provisional de la causa por "falta de autor conocido", según confirmó el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura.

Ese archivo no supuso el cierre definitivo del caso. La causa podría reabrirse si aparecieran nuevos indicios sobre los responsables del robo, pero a día de hoy ni las coronas ni el resto de piezas sustraídas han sido recuperadas.

El fallo de seguridad y la reacción posterior

Lo que sí fue aflorando con el tiempo fueron las debilidades de seguridad que rodeaban a la sala donde estaban expuestas las piezas. El acceso había resultado relativamente sencillo porque la estancia no contaba con alarmas y las cámaras de seguridad no funcionaban.

A partir de ahí, se inició una revisión completa de los sistemas. Según señaló el deán de la catedral, Jacinto Núñez, la primera reacción, una vez asumido el impacto del robo, fue pensar "cómo teníamos que responder". La respuesta fue reforzar la seguridad con alarmas y cámaras.

Ese refuerzo no solo afectó a la sala de platería. También se extendió a toda la catedral, con un cambio de empresa y la puesta en marcha de un plan integral de vigilancia. Coincidiendo con la Semana Santa posterior al robo, además, se contrató vigilancia física para aumentar la protección ante la llegada de visitantes.

La reapertura de la sala afectada se demoró porque la Policía Nacional necesitó mantener el acceso para su trabajo de inspección y recogida de huellas. Después, se reforzó la ventana por la que habrían accedido los autores y se abordó la reposición de las vitrinas dañadas.

Una ausencia que sigue visible

Un año después del robo, el museo seguía pendiente de normalizar por completo su funcionamiento. La previsión era reabrir la sala de platería con mayores medidas de seguridad en el mes de abril y devolver a ese espacio otras piezas que habían sido retiradas tras la sustracción.

Sala de platería del museo de la catedral de Plasencia, donde se encontraban piezas robadas.

Sala de platería del museo de la catedral de Plasencia, donde se encontraban piezas robadas. / Toni Gudiel

Mientras tanto, la Virgen del Puerto y el Niño han lucido en actos posteriores otras coronas, de menor valor material y simbólico. La ausencia de las originales mantiene abierto un vacío que en Plasencia no se mide solo en dinero, sino también en memoria colectiva, devoción y patrimonio compartido.

Una herida aún abierta en Plasencia

Dos años después, el robo de la corona sigue siendo uno de esos episodios que la ciudad no ha terminado de digerir. Afectó al patrimonio religioso de la catedral, golpeó un símbolo estrechamente ligado a la identidad placentina y dejó en evidencia la fragilidad con la que se custodiaban piezas de extraordinario valor.

La investigación continúa formalmente abierta a la espera de novedades. Pero en la práctica, el segundo aniversario llega con la misma certeza que ya existía en el primero: las joyas siguen sin aparecer y Plasencia sigue esperando una respuesta que cierre una de las páginas más dolorosas de su patrimonio reciente.

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