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Ventoso día de la patrona

El viento, protagonista inesperado en la romería de la Virgen del Puerto de Plasencia, obliga a recortar la procesión

La tradicional romería en honor a la Virgen del Puerto, en Plasencia, se ha visto alterada por el viento, que ha obligado a modificar el recorrido de la procesión y ha reducido la afluencia de público

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Con permiso de la Virgen del Puerto, el protagonista este domingo de la romería por el día de la patrona de Plasencia ha sido el viento. Cada año, los placentinos esperan que no llueva, que salga el sol para poder celebrar una jornada con amigos y familia en torno a la Virgen, pero pocos contaban este año con este invitado inesperado, que incluso ha obligado a modificar la procesión.

A pesar de que Plasencia es, en general, una ciudad ventosa, pocos recuerdan una jornada con rachas de viento tan fuertes como la de este domingo, que ha condicionado completamente las costumbres de este día.

Llegada tardía y presencia de bomberos

Para empezar, los romeros han tardado más que otros años en subir al santuario. A las diez de la mañana y, según la Policía Local, que ha controlado los accesos, regulado el tráfico y asegurado la circulación de autobuses, entre otras actuaciones, apenas había tráfico y ha sido sobre las once cuando han comenzado a verse más coches y grupos de personas de camino a Valcorchero.

Hasta los bomberos han tenido que acudir, avisados por la policía, para retirar una farola inestable en el exterior de la ermita, que han debajo tumbada en el suelo, y han cruzado el camino romano por si algún fuego de las barbacoas de los romeros se desbocaba con el aire.

El santuario, lleno y los puestos, con menos clientela

Hay quien subía a Valcorchero en su vehículo cargado con mesas y sillas y se ha dado la vuelta al toparse con el viento, de ahí que este año se haya notado menos afluencia de personas, aunque también otros muchos han optado por quedarse.

De hecho, ha habido colas para entrar al santuario y ver a la Virgen en muchos momentos y la misa solemne, presidida por el obispo Ernesto Brotóns y con numerosos miembros de la corporación municipal, con el alcalde Fernando Pizarro a la cabeza, ha llenado la ermita.

Eso sí, no les ha quedado más remedio que aguantar a los puestos de helados, dulces o uno de hamburguesas, pan pizzas y salchipapas, pese a tener menos clientela, y los chiringuitos han optado por no instalar carpas.

Música y grupos en torno a la mesa

La charanga, la orquesta y la animación contratadas por el ayuntamiento han servido para distraer, celebrar y bailar por la compañía y por el día de la Virgen, mientras familias enteras (incluso un bebé de cuatro meses) y grupos de amigos han resistido y han mantenido la tradición de celebrar un día juntas.

Mesas, sillas, carpas, bebida, comida y hasta una pequeña portería de fútbol para tener a los niños entretenidos se han llevado algunos romeros, todos de buen humor, brindando -alguno escanciando sidra o bebiendo de la bota de vino- y con ganas de pasarlo bien. No han faltado los bocadillos, la tortilla de patata o la ensaladilla, la panceta, el chorizo y la nevera para las bebidas y el hielo.

Una procesión de mínimos

El viento ha condicionado tanto la jornada que incluso se ha decidido que la procesión con la Virgen -que ha salido sin su tradicional manto verde- tendría un recorrido mínimo.

En lugar de bajar por la carretera del Puerto, quienes se habían apuntado para cargar la han llevado por la explanada situada frente al santuario, por lo que la patrona ha estado a la intemperie un tiempo limitado, por su seguridad. Además, ya fuera, se le ha puesto un manto distinto al verde tradicional para que fuera menos pesado.

Aun así, han sido cientos de personas las que se han concentrado a su alrededor, bien en la explanada o en el monte, para ondear un año más los típicos pañuelos blancos y lanzarle los "¡Viva la Virgen del Puerto!, ¡Viva La Canchalera!", que nunca pueden faltar, como tampoco su himno, entonándolo todos a una. El acto ha finalizado con las tradicionales pujas para devolver a la patrona al templo (500 euros), subirla a su camerín (550) y quedarse con su ramo (100 euros). Las ha dirigido el periodista José Luis Hernández.

Ha sido el punto y final de la jornada para muchos, mientras que otros han preferido alargarla un poco más de la mano de los chiringuitos y la animación musical. Todo y durante todo el día, bajo la supervisión de las fuerzas de seguridad: Policía Local (que ha controlado también la venta de alcohol a menores y el consumo de drogas gracias a su unidad canina), Guardia Civil y Policía Nacional, con el apoyo de Protección Civil, Cruz Roja, los bomberos y el 112. Según ha apuntado el intendente jefe de la Policía Local, no se han producido incidentes.

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