Avance científico para niños
Aspace busca financiación para el exoesqueleto Atlas 2030, que ha permitido a Valeria dar sus primeros pasos en Plasencia
El exoesqueleto Atlas 2030, el primer robot pediátrico del mundo, permite a niños con parálisis cerebral caminar, con el objetivo de mejorar su calidad de vida, pero no hay ninguno en Extremadura

Toni Gudiel

Valeria tiene 7 años. Su familia es de Galisteo, pero desde que tenía unos meses asiste a terapia en el centro que la Asociación de Personas Con Parálisis Cerebral (Aspace) tiene en Plasencia. Se desplaza en silla de ruedas, pero este jueves, por primera vez en su vida, ha probado lo que se siente caminando. Ha sido gracias al Atlas 2030, un exoesqueleto fruto de una investigación en el CSIC con el que Aspace quiere contar para sus centros.
Por eso, este jueves ha tenido lugar en Plasencia la presentación pública de cómo funciona este robot y los beneficios físicos, neurológicos y de calidad de vida para los beneficiarios, niños que nunca han caminado, y sus familias. El propósito es lograr el apoyo de administraciones, empresas y cualquier colectivo para afrontar el gasto que supone su adquisición, cercano a los 200.000 euros.
La primera vez en pie de Valeria
Una cantidad ínfima en comparación con los resultados que los técnicos de la empresa que comercializa el robot han destacado en su presentación en Plasencia.
Por lo pronto, el Atlas 2030 ha sorprendido a Valeria, que ha podido desplazarse erguida, moviendo sus piernas y articulaciones como cualquier otro niño, dentro de una sala de la sede de Aspace. Ha sido un momento emocionante para todos los asistentes, en especial para su madre y el resto de la familia que han acudido y no han podido evitar las lágrimas, vertidas también por trabajadores de Aspace, que conocen a Valeria desde que era un bebé.
Fotogalería | Imágenes de la presentación del exoesqueleto Atlas 2030 en el centro de Aspace de Plasencia / Toni Gudiel
El primer exoesqueleto pediátrico del mundo
Según ha explicado un responsable de la empresa, el Atlas 2030 es "el primer exoesqueleto pediátrico del mundo". Ha nacido en el Centro Superior de Investigaciones Científicas, adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España y surgió de la mano de la investigación y gracias a la pregunta de la familia de una niña, Daniela, con una enfermedad rara.
La investigadora Elena García, con múltiples premios en robótica aplicada a la marcha, ha sido la responsable del proyecto, que tardó tres años en hacerse realidad, hasta que se construyó el primer prototipo en 2013. Sin embargo, nadie lo compró, por lo que se dio un siguiente paso, todo con el objetivo de "mejorar la calidad de vida de los niños".
Por eso, surgió la empresa Marsi Bionics, como herramienta para poder trasladar el exoesqueleto a las familias. Hasta 2021, se ha estado haciendo un trabajo previo y, actualmente, ya hay robots Atlas 2030 "en casi todas las comunidades de España", como Galicia, Asturias, País Vasco, Madrid, Andalucía o Castilla y León y también en países como Francia, México o Italia.
Extremadura no cuenta con ningún robot Atlas 2030
En estos años de comercialización, han adquirido este robot para trabajar en hospitales, colegios de educación especial y centros de Aspace, pero Extremadura es una de las comunidades autónomas que no cuenta con ninguno actualmente.
Aspace Cáceres quiere que esto cambie. Dispone de siete centros distribuidos por la provincia y unas 775 familias usuarias. El de Plasencia es el que cuenta con mayor número de familias, que superan las 200, de ahí la relevancia de su presentación en la ciudad. El objetivo de la empresa es llegar a todas ellas.
Más músculo, respiración, ilusión...
Por eso, han destacado las ventajas de su uso exponiendo ejemplos de usuarios y el resultado de incluir el Atlas 2030 en sus terapias. "Al niño le cambia la cara cuando se pone de pie y es una ventana a la esperanza para los padres", ha destacado el responsable de la empresa".
A nivel físico, quienes ya lo utilizan han ganado músculo en las piernas, han mejorado la postura, fortalecido el tronco y respiran mejor. Además, "tienen mayor motivación e ilusión, están más despiertos y más atentos".
El robot simula el movimiento humano de las piernas y tiene dos tipos de marcha, pasiva, en la que el niño se deja llevar, y activa, en la que debe mover las piernas para dar los pasos. "Supone un antes y un después, es no estar pegado a una silla", e incluso una madre ha explicado en un vídeo que su uso le ha dado "esperanza" de tener a su hijo consigo "mucho tiempo".
Mejoras que permanecen en el tiempo
Otro aspecto que ha destacado el responsable de la empresa y una fisioterapeuta pediátrica de la firma que también ha explicado su funcionamiento es que, con los niños, ya están comprobando que los cambios a mejor "van a permanecer más tiempo debido a la plasticidad de su cerebro".
Los resultados obtenidos hasta ahora han mostrado que nueve meses, e incluso un año después de haber finalizado cuatro meses de tratamiento, se notaba la mejoría, lo que demuestra su "eficacia a largo plazo".
¿Cómo es el exoesqueleto técnicamente?
El Atlas 2030 es "un dispositivo clínico", pensado para ayudar a los terapeutas en su trabajo con niños de hasta 35 kilos de peso y con diversas especificaciones físicas. Lo que hace es "controlar la marcha y los rangos articulares y puede adaptar la marcha a cada niño", ha explicado la fisioterapeuta.
El robot dispone de ocho motores para emular la marcha, cuatro en la cadera, dos en la rodilla y dos en los tobillos. Además, el aparato dispone de un arco de seguridad que "sostiene el dispositivo", por lo que no es pesado para los niños y gira 360 grados, lo que no hace ningún otro robot de este tipo en el mundo, según han destacado.
Como evidencia científica, la fisioterapeuta ha señalado que se ha demostrado tras su uso "mejoras en la movilidad, la fuerza, la espasticidad..." Y, sobre todo, en la "calidad de vida de los niños. Hay un impacto en su calidad de vida a nivel general. No es solo un robot que ayuda a la marcha, va muchísimo más allá".
La necesaria ayuda para su financiación
Por eso, Aspace no ha dudado de la necesidad de adquirir uno, que podría mantenerse en un solo centro o ir rotando para beneficiar al mayor número de niños. Lo ideal, según fuentes de la asociación, sería que lo adquiriera el Servicio Extremeño de Salud, pero están abiertos a la participación de cualquier administración, empresa o colectivos para conseguir la financiación necesaria.
De momento, el Ayuntamiento de Plasencia, a través de su alcalde, ya ha mostrado todo su apoyo. Fernando Pizarro ha destacado que, desde que gobierna en la ciudad, la subvención que destina a Aspace a través de un convenio anual ha pasado de 4.000 a 40.000 euros y ha mostrado su disposición a aumentar aún más esta cantidad.
Del mismo modo, se ha comprometido a "trasladar el mensaje" al resto de administraciones porque se trata de "un esfuerzo que ellos solos (Aspace) no pueden hacer".
Narciso Martín, presidente de Aspace Cáceres, se ha mostrado esperanzado en que se escuche la necesidad de los niños y que gracias a esta "primera presentación al público" del robot Atlas 2030 se consiga la financiación privada necesaria para que sea "otra terapia más que podamos dar a los niños".
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