Empresa familiar
De telas a colchones: la evolución de Trapitos, un comercio histórico en Plasencia
Ricardo Trancón, hijo del fundador de esta tienda de Plasencia, ha diversificado el negocio familiar creado en 1987, ampliando su oferta a colchones para el descanso y el sector profesional

Toni Gudiel

Plasencia cuenta con muchos comercios históricos, que sobreviven después de décadas y que, además, han ido pasando de una generación a otras. Un ejemplo es Trapitos, una tienda situada en la avenida de la Vera que nació en 1987, hace casi 40 años.
No lo hizo en esta ubicación, sino en un local de Miralvalle, con telas y retales, y acabó asentándose, hasta el punto de que ahora, se mantiene como un negocio familiar, aunque diversificado. La segunda generación cuenta con varios espacios diferenciados y ha desarrollado nuevas líneas de negocio.
De Miralvalle al centro de Plasencia
La historia de Trapitos comienza con Bienvenido Trancón Martil, que antes de abrir la tienda pasó por oficios muy distintos. Trabajó en cerrajerías, en una cantera de Galisteo, en Tabacalera, en la presa del Jerte y también en Venezuela, como electricista con empresas constructoras. A su regreso a Plasencia, y después de pasar por la hostelería, decidió probar suerte con las telas.
Antes de ese giro, alquiló el bar Chispa, en la Plaza de Toros, y después La Humilde Cabaña, donde estuvo tres años. Entonces, nació una de sus hijas. La conciliación familiar y el propio ritmo del bar influyeron en la decisión de buscar otra salida. Un familiar dedicado al textil le habló del negocio de las telas y Bienvenido acabó comprando un local en Miralvalle.
Fue en 1987 cuando abrió la primera tienda, en el espacio que ocupó después el bar Los Vinos, junto al antiguo supermercado Gomar. Aquella fue la primera ubicación de Trapitos.
Fotogalería | Trapitos, casi 40 años de trayectoria en Plasencia y nueva generación y productos / Toni Gudiel
Cuatro cajas de cartón
El inicio fue modesto. Bienvenido Trancón explica que empezó "con cuatro cajas de cartón" y unos retales colocados encima. Desde ese local de Miralvalle, el negocio fue creciendo porque este empresario nunca espero a que el cliente le llegara sino que fue a por él y no dudó en salir a vender fuera y compaginó la tienda con la venta ambulante en mercadillos.
Él mismo cargaba la furgoneta de madrugada para acudir a vender. También viajaba a Barcelona para comprar género. "Entonces no había autopista", recuerda al explicar aquellos desplazamientos en los que salía el sábado a mediodía y llegaba el domingo por la mañana a su destino.
El negocio se trasladó después a la zona en la que se ha consolidado con el paso de los años, la avenida de la Vera. Primero, alquiló un local y, más tarde, fue incorporando otros locales. Así, con el tiempo, Trapitos ha ampliado su amplió su presencia y su reconocimiento entre clientes de Plasencia y del entorno.
Una tienda de telas, cortinas y tapicería
En Trapitos se pueden encontrar telas, cortinas, visillos, espumas y productos de tapicería. También trabajan con hules, manteles y materiales relacionados con automoción, como telas para techos de coches o polipiel para asientos.
Ricardo Trancón Rivera, hijo de Bienvenido, se incorporó a la tienda con 20 años. Lo hizo en torno a 2013 o 2014 y estuvo trabajando con sus padres durante los primeros años. Siempre supo que será la siguiente generación del negocio, confiesa.
Con su llegada, llegaron algunos cambios y la tienda empezó a reforzar el área de tapicería, incorporando más referencias, más calidades y nuevos proveedores. También se movió por fábricas para buscar ofertas y ampliar el catálogo.
La jubilación del fundador
Cuando Bienvenido se jubiló, hace unos cinco años, el negocio se reorganizó. Una parte, en un local situado al lado, quedó en manos de su hija, que abrió Lino y Bambula, centrada en textil de confección y manualidades y en la que trabaja con su madre, Ascensión (Chony) Rivera. Ricardo, por su parte, se quedó con la tienda familiar, Trapitos.
"Yo mantuve el nombre porque creo que era lo correcto, aparte de que me gusta", explica. Desde entonces, ha centrado el establecimiento en tapicería, cortinas, espuma, restauración de sofás y algunos productos para automoción y hogar.
A su vez, como joven que es, le ha dado un aire nuevo, actualizando la imagen del comercio y dando el salto a las redes sociales para dar visibilidad al negocio.
El salto hacia los colchones
En este contexto, llegó la pandemia y la actividad de la tienda bajó, como ocurrió en el resto de los sectores. Después, hubo un repunte, pero Ricardo detectó un cambio de fondo, que "cada vez menos gente cose y el mercado tradicional de telas ya no funciona igual que antes".
Por eso, empezó a fabricar colchones a medida para furgonetas cámper y caravanas. Cortaba las piezas, incorporaba distintos materiales y fue elevando la calidad. Los clientes comenzaron a pedirle soluciones similares para sus casas.
Ese paso llevó a una nueva línea. Una residencia de estudiantes de Salamanca le encargó 24 colchones y Ricardo vio que había mercado. A partir de ahí, empezó a buscar fábricas, a seleccionar materiales y a desarrollar una marca vinculada al descanso: Mildescansos.
Mildescansos y el mercado profesional
Ricardo explica que Mildescansos trabaja principalmente con promotores inmobiliarios, apartamentos turísticos, hoteles y proyectos que necesitan equipar varias habitaciones de una sola vez. La actividad se ha extendido y no solo vende por Extremadura, sino también en Andalucía, Madrid y parte de Castilla y León.
Ricardo subraya que ahora trabaja con varias cadenas dedicadas a apartamentos turísticos y que cada semana salen entregas hacia distintos puntos de la península. Las fábricas con las que colabora están en Murcia, Alicante, Sevilla y Jaén, esta última, según señala, con la que trabaja actualmente productos de más calidad.
Como dato de su éxito, el mayor pedido cerrado hasta ahora ha sido de 96 colchones con sus correspondientes bases para un hotel. Además, tiene presupuestado un encargo de 449 camas y 449 bases para un establecimiento en Portimao, Portugal. También ha vendido en Andorra, a una empresa vinculada a apartamentos de alquiler.
Calidad, precio y servicio
Ricardo resume el crecimiento de esta línea de negocio en tres factores: calidad, precio y cercanía. Él selecciona los materiales, recibe muestras, las prueba y comprueba que el producto final coincide con lo acordado. Esa vigilancia, afirma, nace de su experiencia con la materia prima de la tienda.
"Hay mucho engaño en el mundo del colchón", sostiene. Por eso da importancia a controlar lo que se fabrica y a responder rápido cuando surge una necesidad. En una ocasión, recuerda, tuvo que desplazarse a Madrid para comprar almohadas y entregarlas a un cliente que necesitaba abrir un hotel ese mismo día.
Esa parte del negocio ha crecido más que la tienda. También le resulta más dinámica. "No es esperar a que llegue el cliente. Me muevo, me voy a la fábrica, hablo con gente", explica.
Roll-Chon, una marca propia
Pero Ricardo no se ha quedado ahí, sino que ya ha dado un paso más: Roll-Chon, una marca registrada para vender colchones comprimidos a través de internet. La idea parte de una limitación logística: los colchones de hostelería son voluminosos y enviarlos uno a uno no resulta rentable.
Para resolverlo, ha trabajado con empresas que comprimen colchones, modelos con refuerzo perimetral para evitar deformaciones. Sobre ese sistema ha incorporado viscoelástica y acolchado hasta desarrollar dos modelos que se lanzarán al público el próximo 15 de mayo.
La venta estará disponible para península y Baleares y el proyecto arrancará con un modelo más económico y otro de muelles con viscoelástica, con el objetivo de ofrecer un precio contenido dentro de su segmento.
Una nueva generación al frente
De esta forma y, a sus 33 años, Ricardo Trancón ha dado un salto exponencial combinando la atención de toda la vida en Trapitos con Mildescansos y el lanzamiento de Roll-Chon.
Todo sin olvidar el vínculo con la clientela, que destaca como una parte importante del negocio. De hecho, Ricardo firma que conoce a muchas clientas de toda la vida, pero también a sus hijas y a sus familias. Algunas de ellas, asegura, han pasado de comprar en Trapitos a llamarle para encargos de colchones.
"Les doy las gracias por el apoyo que siempre me han dado y por el que me están dando, porque me siguen apoyando", afirma. Confía en que su nuevo proyecto tendrá éxito porque, si algo procura siempre Ricardo, es estar muy pendiente de los pedidos y de que, ya sea una tela de Trapitos o un colchón de Mildescansos o Roll-chon, cumpla con las expectativas del cliente.
- Rodrigo Santos, el niño de Plasencia con altas capacidades que estudia piano y ha ganado un Premio Extraordinario de Primaria
- El vicepresidente de la Junta Óscar Fernández sobre el CEREZA de Plasencia: 'No será un Marcelo Nessi ni un centro de Menas
- Plasencia vuelve a tener pista de verano, años después de su desaparición
- Ignacio Iglesias, el joven de Plasencia que se ha quedado en Extremadura de la mano de Atrio
- Fallece Jesús Muñoz Pascual, alma de Los Dogos y referente musical de Plasencia
- Plasencia ya tiene fecha para la apertura de una de sus piscinas de verano: La Isla
- Feria de Plasencia: bares, casetas y discotecas podrán cerrar dos horas más tarde
- Pizarro pide al PSOE que ponga orden en su grupo por la actitud de Esther Sánchez en el pleno
