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ENTREVISTA | Blanca Lusilla Psiquiatra del equipo de Salud Mental Infanto–Juvenil de Plasencia

Blanca Lusilla, psiquiatra de Plasencia: "Un adolescente que se autolesiona es siempre una persona que experimenta un nivel elevado de sufrimiento"

A raíz de la alerta por casos de autolesiones en adolescentes de Plasencia debido al reto viral 'El abecedario del diablo', la psiquiatra Blanca Lusilla aporta su experiencia profesional para dar su visión y explicar cómo se deben abordar

Blanca Lusilla, psiquiatra de Plasencia: "Un adolescente que se autolesiona es siempre una persona que experimenta un nivel elevado de sufrimiento".

Blanca Lusilla, psiquiatra de Plasencia: "Un adolescente que se autolesiona es siempre una persona que experimenta un nivel elevado de sufrimiento". / Toni Gudiel

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Acaban de salir a la luz casos de autolesiones en adolescentes por un reto viral de internet que ya se hacía en los años 90, El abecedario del diablo. ¿Hay diferencias entre las consecuencias o las causas de lo que se hacía entonces y ahora?

Desde los años 90, se han popularizado distintos retos virales, en los que las autolesiones son una forma de desarrollar el sentimiento de pertenencia a un grupo. Tratan de demostrar su valía soportando el dolor. Los adolescentes varones participan con mayor frecuencia que las chicas en estos retos. Un determinado reto puede difundirse en poco tiempo por distintos países, a través de internet. Los adolescentes son especialmente vulnerables porque buscan experiencias novedosas y tienen un sentimiento de identidad frágil. En los últimos tres o cuatro años, probablemente, ha mejorado la vigilancia para eliminar los contenidos autolesivos y suicidas de las redes sociales, aunque es difícil eliminarlos por completo.

¿Por qué se suman los adolescentes a estos retos?

Los adolescentes rompen con los modelos de relación, los valores y el modo de concebir la realidad que tienen sus padres. Y buscan su propio modelo para relacionarse con su grupo de edad, así como para entender y dar valor a la realidad con la que se encuentran fuera del ámbito de la familia. Necesitan sentirse integrados y aceptados por su grupo de edad, porque todavía no han desarrollado un sentimiento de identidad estable. Quedar fuera del grupo les produce una angustia insoportable.

Entiendo que no es lo mismo una autolesión en estos juegos que un intento de suicidio, pero ¿una cosa puede llevar a la otra?

En otro juego viral, que se hizo popular hace algunos años, las autolesiones eran una forma de ir escalando retos hasta ser capaces de llegar al suicidio. No obstante, las autolesiones más frecuentes no suelen tener relación con ideas de suicidio, sino que son un modo de calmar la ansiedad. Las autolesiones (cortes, quemaduras, golpes) en adolescentes se empezaron a ver con cierta frecuencia en las consultas de salud mental, a finales de la década de los años 90, coincidiendo con que se popularizó el acceso a internet. Lo más frecuente es que se trate de un modo de descargar la tensión emocional y recuperar la sensación de control. Pueden servir para expresar sufrimiento difícil de poner en palabras, por lo que es frecuente que se compartan fotos de las mismas con personas del entorno próximo o a través de las redes sociales.

¿Hay algún problema de salud mental de fondo o se trata solo de ir encontrando su sitio?

Un adolescente que se autolesiona es siempre una persona que experimenta un nivel elevado de sufrimiento y que necesita atención. Es frecuente que lo oculten porque temen la reacción de los adultos, o creen que no les pueden ayudar.

Los casos de autolesiones - ya no por juegos- y los intentos de suicidio parece que han aumentado en los últimos años. ¿Cuál cree que es el motivo? ¿Las redes sociales suponen mayor riesgo o agravan los peligros de este tipo de prácticas?

Desde 2010, coincidiendo con la generalización del uso de los smartphones por parte de los adolescentes, casi se ha triplicado la frecuencia de trastornos depresivos y por ansiedad en las mujeres adolescentes (13 a 17 años) y en los varones se ha duplicado. Previamente a esta fecha, estos trastornos eran mucho más frecuentes en las mujeres que en los varones. Lo mismo ha sucedido con las autolesiones y las tentativas de suicidio. Las redes sociales muestran modelos más o menos irreales, con los que los adolescentes se comparan. Una foto o un comentario que no se entiende bien puede desencadenar una tormenta social muy difícil de gestionar. Este aumento del malestar de los adolescentes y de las autolesiones se ha documentado en distintos países con circunstancias socioeconómicas muy diversas, como USA, Canadá, Australia, Reino Unido y distintos países europeos. Otras causas importantes son las perspectivas sombrías de futuro a las que se enfrentan las nuevas generaciones, por los riesgos del cambio climático, la inestabilidad del mercado laboral y la incertidumbre que supone la generalización del uso de la inteligencia artificial. Un factor muy importante es que los padres actuales también soportan un elevado nivel de malestar, estando ellos mismos en tratamiento por depresión y ansiedad. Están absortos en sus preocupaciones laborales, por el costo de la vivienda y de la cesta de la compra... Y están poco disponibles para dedicar tiempo a conversar con sus hijos y conocer sus problemas. Detrás de la actitud autosuficiente o incluso prepotente de algunos adolescentes, se oculta un profundo sentimiento de soledad y una gran necesidad de sentirse valorados y comprendidos.

¿Cuál debería ser la actitud de un docente al detectar un caso?

La actitud que tenemos ante una persona que sufre. Buscará un lugar discreto para poder hablar con el alumno afectado de forma privada y de manera calmada. Solicitará ayuda al orientador del centro, que valorará la gravedad de la situación, se comunicará con la familia y, cuando sea necesario, recomendará la atención por el equipo de salud mental.

Y la de un padre o madre? ¿Qué grado de seriedad se le debe dar a una autolesión?

Mantener la calma y evitar todo tipo de reproches. Comprender que su hijo está sufriendo y transmitirle su preocupación y su deseo de ayudarle. Por ejemplo: "Estamos preocupados porque sabemos que lo estás pasando mal ¿Cómo podemos ayudarte?" El orientador escolar puede ser la persona más cercana a la que solicitar ayuda. Si las lesiones son importantes, deben acudir al servicio de Urgencias.

¿Qué les diría a los chicos afectados?

Que busquen ayuda hablando con personas de su confianza, o que contacten con el psicólogo online de Extremadura Responde. Teléfono 900 06 01 01 todos los días de la semana, de 11:00 a 18:00. O enviando un correo a ayuda@extremaduraresponde.es fuera de este horario. También se puede contactar a través de WhatsApp. Este servicio está diseñado para jóvenes de 10 a 30 años y ofrece apoyo emocional y asesoramiento. Es gratuito y anónimo.

¿Cree que los adolescentes necesitan ser más escuchados o están sobreprotegidos?

En la sociedad actual, muchos niños y adolescentes atraviesan circunstancias extraordinariamente difíciles por los conflictos de los adultos, o por situaciones de precariedad económica. UNICEF estima que el 28,4% de los niños y adolescentes españoles está en riesgo de pobreza o de exclusión social, lo que representa la tasa más alta de la Unión Europea. También son frecuentes los conflictos con el grupo de edad, que son otra causa importante de sufrimiento para los menores. Los adolescentes sienten una gran incertidumbre ante el futuro. Les resulta muy difícil construir un proyecto de futuro satisfactorio, que los anime a afrontar todo el esfuerzo que tienen que realizar. Algunos adolescentes pueden estar sobreprotegidos a nivel físico y a la vez sentirse muy solos y estar completamente desprotegidos cuando acceden a internet porque bastantes padres permiten que sus hijos utilicen el móvil o el ordenador durante muchas horas sin ningún tipo de control parental.

¿Una recomendación general para abordar este tema?

En España, hay un orientador escolar cada 800 o más alumnos. Las recomendaciones de los organismos internacionales como la UNESCO estiman necesaria una ratio de un orientador cada 250 alumnos. Los orientadores escolares son fundamentales para la detección temprana de los problemas de los niños y adolescentes, para prevenir el fracaso escolar y para gestionar los conflictos entre los alumnos. Son fundamentales para guiar a los padres en su labor educadora y para dar apoyo emocional a los menores que lo necesitan, como es el caso de los adolescentes que se autolesionan. Me gustaría que las autoridades escolares tomaran nota de esta carencia de nuestro sistema educativo e hicieran lo posible para paliarla. También es importante mejorar la supervisión del tiempo y de los contenidos a los que acceden los menores en internet. Ningún padre debería permitir que su hijo accediera a internet sin la protección de una aplicación de control parental.

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