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Incidencias en las infraestructuras

El accidentado viaje de Plasencia a Madrid para ver a El Último de la Fila, por culpa del tren

Dos amigas que han viajado a la capital para ver el regreso del mítico grupo han sufrido retrasos de en torno a dos horas tanto en el viaje de ida como en el de vuelta

El accidentado viaje de Plasencia a Madrid para ver a El Último de la Fila, por culpa del tren.

El accidentado viaje de Plasencia a Madrid para ver a El Último de la Fila, por culpa del tren. / CEDIDA

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Manolo García y Quimi Portet han vuelto este sábado a unirse sobre un escenario gracias al esperado regreso del grupo El Último de la Fila. La banda actuaba en el Metropolitano de Madrid y Rocío y Belén, dos amigas de Plasencia, consiguieron las preciadas entradas para ver el concierto junto a una tercera amiga. Lo que no esperaban es que el tren se iba a convertir también en protagonista de su fin de semana y por partida doble.

Porque pese a los avances en la alta velocidad, los Alvias y otras mejoras, la infraestructura ferroviaria sigue dando quebraderos de cabeza a los viajeros que entran y salen de Extremadura. "Habíamos oído que había problemas habitualmente, pero no esperábamos que nos tocara", señalaba el domingo una madrileña en la estación de Atocha.

Viaje en autobús a Monfragüe

A Belén y Rocío les ha tocado también, y dos veces, en los dos viajes que reservaron para ir y volver de Madrid. El primero tenía su salida prevista a las 9.40 horas del sábado desde Plasencia y lo primero que hicieron fue coger un autobús con destino a Monfragüe.

Ya sabían que sería así porque Renfe había anunciado semanas antes la realización de obras y la medida provisional de traslados en autobús entre la capital del Jerte y el apeadero de Monfragüe.

El apeadero de Monfragüe, con pasajeros esperando para viajar a Madrid el sábado.

El apeadero de Monfragüe, con pasajeros esperando para viajar a Madrid el sábado. / RAQUEL RODRÍGUEZ

Una parada para que pase otro tren

Rocío señala que, ya en el tren, comentaron entre ellas los problemas habituales de los trenes extremeños, sin saber entonces lo que llegaría después. La primera parada fue "en Oropesa" de Toledo. Había que parar para dejar pasar a otro convoy que circulaba desde Madrid.

El problema es que el trayecto es de vía única y es imposible que se crucen dos trenes, con lo que esta parada es obligatoria y también la tuvieron que hacer el domingo."Me parece increíble", afirma Belén. Calculan que estarían parados entre 20 minutos y media hora.

Ovejas atropelladas "en medio del campo"

Pero lo peor llegó después, cuando, "de repente, nos paramos en medio del campo". Pensaron que se debía a alguna avería porque no habían sentido nada extraño, pero después, el maquinista comunicó por megafonía que la parada se debía al atropello de ovejas.

Rocío explica que "el personal del tren pasó y dijo que estaba apto para continuar hasta Madrid, pero el dueño de las ovejas había llamado a la Guardia Civil y había que esperar a que llegara para hacer el atestado y, claro, no sabíamos si podía tardar dos minutos o dos horas".

Sin poder salir a la calle por seguridad

Belén destaca que el personal de Renfe fue "muy amable, muy atento", pero los viajeros comenzaron a ponerse nerviosos. En algún caso, "había una mujer con un niño pequeño que parecía que tenía que coger otro medio de transporte en Madrid" y "algunos viajeros de otros vagones empezaron a cambiarse porque no tenían aire acondicionado", apunta Rocío.

Esta critica además que no les ofrecieran agua. "Nosotras no fuimos previsoras y no habíamos llevado, pero ni siquiera se lo ofrecieron a los niños". Además, resaltan que tampoco pudieron salir a la calle en ese tiempo porque "había un desnivel de un metro y medio, un terraplén grande y, por seguridad, no podíamos bajar. Era surrealista", destaca Belén.

Cerca de dos horas de demora y sin poder reclamar

Con todo, tenían que haber llegado a la estación de Atocha a las 13.10 horas y cuando lo hicieron eran en torno a las tres de la tarde. "En nuestro caso, no nos afectó demasiado porque el concierto empezaba a las ocho, pero hay gente a quien eso les destroza los planes", señala Belén.

A esto hay que sumar que el personal de Renfe ya les avisó en el tren de que, pese a las dos horas de retraso, "no nos correspondería ninguna indemnización porque la parada había sido por causas ajenas a ellos, pero digo yo que también tendríamos derecho a reclamar al dueño de las ovejas porque, si el tren hubiera resultado dañado, es lo que habrían hecho ellos", apunta Rocío.

Otro retraso a la vuelta de Madrid

En todo caso, ellas pasaron la tarde en Madrid y poco a poco fueron olvidando lo ocurrido, sobre todo cuando llegó el momento de disfrutar a lo grande del concierto, como el resto de seguidores que llenaron el estadio Metropolitano.

No imaginaban que el domingo volverían a sufrir una nueva incidencia en su viaje de vuelta. En este caso, la salida estaba programada a las 16.38 horas. Unos 20 minutos antes, Renfe comunicó a los viajeros a través del correo electrónico y WhatsApp que el tren, un Alvia, registraba "demora en su salida".

"Incidencia operativa"

El mensaje pedía prestar atención a las indicaciones del personal, pantallas y megafonía de la estación. El problema es que pasaron los minutos y en las pantallas no aparecía la vía por la que saldría; nada se decía por megafonía y, al preguntar al personal de Atocha, lo único que decían era que el tren saldría con retraso por una incidencia, pero "no sabían cuán ni cuánto tardaría Renfe en resolverla".

Hasta las 18.09 horas, una hora y media después de la hora prevista para salir, no llegó otro mensaje de Renfe que hablaba de un retraso de 95 minutos debido a una "incidencia operativa".

Cuatro horas perdidas al final

Con el paso del tiempo, se notaba el cansancio entre los viajeros, en gran medida por la incertidumbre y la falta de información. Además, "empezaron a llegar pasajeros de otro tren y no había asientos para todo el mundo, eso deberían tenerlo en cuenta, ya que hay que esperar, al menos que la gente se pueda sentar un rato".

Al final, salieron de la estación de Atocha a las 18.23 horas, casi dos horas después de lo previsto y, de nuevo, el maquinista avisó en un punto del camino de que tendrían que realizar una parada porque debía pasar otro tren por la vía.

Llegaron a Monfragüe a las 21.25 horas aproximadamente y tuvieron que coger de nuevo el autobús a Plasencia, por lo que se sumaron otros 20 minutos más. Cerca de las diez de la noche para un viaje que debería haber comenzado pasadas las 16.30 horas. De 36 horas que teníamos, Renfe se ha quedado con cuatro, "se te quitan las ganas de viajar en tren", afirman.

Problemas con la reclamación

Además, pese a que la demora final ha sido superior a los 120 minutos, por lo que a los pasajeros les corresponde una devolución del 100% del billete, Belén explica que este martes ha intentado reclamar la devolución por internet pero "me salía que no tenía derecho", así que ha acudido a la estación de Plasencia, donde al empleado también le salía lo mismo. "Pero yo he insistido y ha llamado por teléfono y al final nos han devuelto el dinero de los tres billetes, pero yo porque he sido insistente y me he presentado en la estación, que habrá gente que eso no lo haga".

Por eso, la sensación final es la de que poco ha cambiado en el transporte en tren en Extremadura. "No seremos un gran país mientras siga habiendo comunidades de primera y comunidades de tercera y nosotros seguimos siendo una de tercera", sentencia Belén.

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