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Talento joven

Ignacio Iglesias, el joven de Plasencia que se ha quedado en Extremadura de la mano de Atrio

Tiene 24 años, estudió ADE y Turismo en la Universidad de Extremadura y trabaja desde enero de 2025 en la Fundación Atrio, donde ha pasado de alumno en prácticas a gestionar formación, administración y actividades culturales

Vídeo | Ignacio Iglesias, joven de Plasencia en la Fundación Atrio

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Ignacio Iglesias Castro tiene 24 años, es de Plasencia y pudo haber buscado fuera de la región lo que muchos jóvenes extremeños persiguen al terminar la universidad. Sin embargo, su oportunidad llegó en Cáceres, dentro de un proyecto netamente regional, el de Toño Pérez y José Polo, que le permitió quedarse en Extremadura y empezar a crecer profesionalmente.

Su caso es el ejemplo de una realidad que también existe y es que, en la región, hay jóvenes preparados, con actitud y ganas de trabajar que quieren desarrollar su futuro aquí. En el suyo, el camino pasó por Atrio Formación; unas prácticas de seis meses y una propuesta laboral que llegó al terminar el doble grado.

De las aulas de Plasencia a la UEx

Ignacio, o Nacho como también le conocen, estudió en el colegio Alfonso VIII de Plasencia y después en el instituto Gabriel y Galán. Cuando terminó el Bachillerato y superó la PAU, se trasladó a Cáceres para cursar el doble grado de Administración y Dirección de Empresas y Turismo en la Universidad de Extremadura.

Explica que, durante la carrera, eligió portugués y también había estudiado inglés, tanto en academia como en la Escuela Oficial de Idiomas. Ese perfil, a caballo entre la gestión empresarial, el turismo y los idiomas, encajó perfectamente en unas prácticas en Atrio vinculadas a la recepción, reservas, atención al público y tareas administrativas en el prestigioso y premiado hotel-restaurante que Polo y Pérez tienen en Cáceres.

Ignacio Iglesias, joven de Plasencia, en el exterior de Atrio.

Ignacio Iglesias, joven de Plasencia, en el exterior de Atrio. / CEDIDA

Unas prácticas que abrieron camino

Ignacio señala que la entrada en Atrio llegó a través de su programa de Formación, vinculado al Sexpe. Esta formación duró seis meses, con unas 1.100 horas, y le permitió conocer desde dentro el funcionamiento del hotel, el restaurante y la parte administrativa.

Así, el último curso del doble grado estuvo destinado a las prácticas y a los dos trabajos de fin de carrera. Apunta que terminó aproximadamente en octubre de 2024 y, poco después, recibió la propuesta para continuar. Desde enero de 2025, trabaja en la Fundación Atrio, en Cáceres.

De alumno a gestor de la formación

Ahora, está al otro lado del programa que él mismo recibió porque Ignacio trabaja, dentro de la Fundación Atrio, en tareas de gestión y administración de Atrio Formación, que se encuentra en su quinta edición y prevé iniciar la sexta en septiembre.

Según explica, su trabajo incluye una gran variedad de disciplinas, desde la gestión de personal a la preparación de horarios, apoyo administrativo y organización de actividades. Dentro de la Fundación, ha participado también en la organización de conciertos de Atrium Musicae, con tareas como la búsqueda de espacios, artistas y coordinación de la parte administrativa.

"Trabajo hay"

Ignacio no plantea su experiencia como una excepción inalcanzable, sino como una "gran oportunidad" brindada por Atrio y que ha sabido aprovechar. Como joven, sostiene que "trabajo hay", pero introduce un matiz importante, que no basta con tener una titulación, también importa la manera de afrontar cada situación.

A su juicio, lo que se prima a la hora de contratar es "la actitud" y también destaca la importancia de ser "proactivo", adaptarse a las circunstancias y tener "ganas de trabajar" y de hacer una variedad de cosas. Esa mezcla de preparación e implicación es la que, en su caso, le permitió convertir unas prácticas en la puerta de acceso a un empleo.

Un equipo joven y extremeño

Así, en la Fundación Atrio, Ignacio ha encontrado un entorno con muchos perfiles jóvenes. Explica que el gerente tiene menos de 30 años y destaca que buena parte del equipo procede de Extremadura.

Pone de ejemplo a responsables de sala, sumillería, cocina, creatividad, dirección o gobernanta, y subraya que la mayoría son extremeños. Entre ellos, el jefe de creatividad, Alberto Montes, que también es de Plasencia.

La Fundación Atrio

Para contextualizar, la Fundación Atrio nació en el año 2022, impulsada por José Polo y Toño Pérez y con la voluntad de devolver a la sociedad extremeña parte de lo recibido. Ese es el marco en el que se entiende el trabajo de Ignacio, que se preparó en la univesidad extremeña y consiguió un trabajo en un proyecto 100% regional.

La entidad desarrolla proyectos de formación, cultura y acción social. De hecho, Ignacio destaca que sus tres pilares con el trabajo con personas mayores, niños y personas con discapaciad. También lleva a cabo el ciclo de conciertos Atrium Musicae, que ha ido creciendo y ha extendido su actividad a distintas localidades, con presencia en Cáceres, Badajoz, Plasencia y otros puntos de la región.

Profesores, alumnos y prácticas

En este sentido, Ignacio explica que, en 2022, contaban solo con dos profesores, mientras que este año han llegado a 23 distribuidos por Extremadura. Además, trabajan con 15 alumnos en formación y cuatro jóvenes en prácticas procedentes de distintos países y escuelas.

Explica que el recorrido formativo se adapta al perfil de cada alumno. Quienes proceden de escuelas de cocina pueden formarse en el restaurante y otros perfiles pueden pasar por el hotel, la recepción o la sala. En todos los casos, el objetivo es generar una bolsa de trabajo y facilitar el salto al empleo.

Quedarse y crecer

Es lo que hizo él y no duda en agradecer la "gran oportunidad" que le brindó Atrio y que le llena, solo hay que escucharle hablar de un proyecto que define como "muy vivo". Su implicación es "total" y mira con ilusión la nueva sede en la que trabaja la entidad, que supondrá otro paso en su crecimiento.

Su historia deja claro que, en Extremadura, hay jóvenes que quieren quedarse, pero necesitan proyectos donde aprender, demostrar actitud y crecer. Ignacio Iglesias lo hizo desde Plasencia, a la que vuelve cada fin de semana, y gracias a una iniciativa, la de Atrio, creada y con desarrollo en Extremadura para dar servicio, formación y cultura a los extremeños.

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