Patrimonio histórico
De palacio dividido a nueva vida: la Casa de las Dos Torres de Plasencia recupera su historia
El antiguo Palacio de Monroy, originario del siglo XIII, avanza hacia un proyecto familiar con viviendas y como futura sede placentina de la Fundación Marqués de Oliva

Fue uno de los edificios históricos más destacados de Plasencia. En este palacio, se alojaron Fernando el Católico, María La Brava y San Pedro de Alcántara, entre otros pero, con el paso de los años, pasó por distintas vicisitudes, perdió una de sus torres, se dividió en varias partes repartidas entre sus herederos y compradores y fue víctima de okupas, que llegaron a romper su escalera romana y quemar sus ventanas.
Ahora, después de años de gestiones y de obras, la Casa de las Dos Torres de Plasencia o Palacio de los Monroy va recuperando su esplendor, aunque todavía quedan trabajos para adaptar, no solo el edificio, sino la manzana hasta la calle Trujillo, y todo de la mano de uno de sus herederos, ahora propietario, Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña.
La casa de los Monroy
Tirando de Historia, la Casa de las Dos Torres fue casa solariega del linaje Monroy y una de las referencias monumentales del casco histórico de Plasencia. Según la información municipal, inicialmente fueron dos casas distintas, cada una con su torre en un extremo y las mandó construir para su morada el abad Don Nuño Pérez de Monroy.
De aquella construcción original se conserva especialmente la portada del siglo XIII, la parte más antigua del edificio. La fachada, de piedra y con sillares pequeños, fue reformada en los siglos XVI y XVII, aunque mantiene elementos de sus orígenes, como ventanas arcaicas, detalles gótico-renacentistas y escudos nobiliarios que todavía recuerdan la importancia del conjunto.
El edificio tenía dos torres, las que le dieron nombre, pero hoy solo conserva una. La otra fue demolida en 1913 por una falsa alarma de derrumbamiento. Desde entonces, la Casa de las Dos Torres es, en realidad, una casa de una sola torre, aunque su nombre ha seguido intacto en Plasencia.
Reyes, santos, el rey católico...
Pocos inmuebles de la ciudad concentran tanta carga histórica. En esta casa se presume que nació Doña María Rodríguez Monroy, conocida como Doña María la Brava. También aquí fijó su residencia Fernando el Católico en 1488, a su llegada a Plasencia tras recuperar su libertad y sacudirse el dominio de los Zúñiga, antes de jurar los fueros de la ciudad en la Catedral Vieja.
Por sus estancias pasó también San Pedro de Alcántara y la historia del edificio aparece ligada al cardenal Bernardino de Carvajal. Esto demuestra que la Casa de las Dos Torres no ha sido solo una fachada noble en el corazón del recinto intramuros, sino escenario de poder, historia familiar y episodios decisivos de Plasencia antigua.
Con el tiempo, sin embargo, ese simbolismo no bastó para protegerla del deterioro, de forma que el palacio fue acusando el abandono, las particiones entre los herederos y el paso de los años.
Un palacio dividido
Dando un salto hasta la actualidad, el edificio pasó a pertenecer a los abuelos del placentino Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Según explica, cuando murieron, hace unos veinte años, el antiguo palacio quedó dividido entre distintos familiares. Unos se quedaron una parte, otros otra, y también se separaron inmuebles y espacios vinculados a la parte posterior de la manzana, en la calle Blanca.
En aquel reparto no se dividió solo una propiedad, se fragmentó un conjunto histórico que había nacido como una gran casa señorial. El palacio, las caballerizas y las casas de la calle Blanca hasta la calle Trujillo fueron quedando en manos distintas. Incluso el jardín llegó a estar dividido por varios muros.
Después, llegó la época de la burbuja inmobiliaria. Suárez señala que, en torno a 2008, una parte del inmueble fue vendida a unos promotores que querían convertirlo en hotel, pero el proyecto no prosperó. Según relata Alejandro Suárez, los compradores no pagaron al banco lo estipulado y esa parte del edificio acabó en manos de una entidad financiera y, finalmente, de la Sareb.
La herida de la ocupación
Mientras tanto, el edificio siguió deteriorándose. Entraron okupas y el interior sufrió daños importantes. Según el propietario, llegaron a romper la escalera romana y a quemar ventanas. Aquellos desperfectos aceleraron la pérdida de valor de una parte del inmueble.
Alejandro Suárez pasó casi una década negociando para recomprar esas piezas. No fue un proceso sencillo, explica, porque el precio de adjudicación inicial era muy alto, heredado todavía de los años de la burbuja inmobiliaria. Pero el mal estado del edificio tras los okupas cambió la situación y, con el tiempo, pudo adquirir el inmueble.
Así, ha ido recomponiendo la manzana poco a poco. Ha comprado partes del palacio, las antiguas caballerizas y casas de la calle Blanca hasta la calle Trujillo. Según ha señalado, solo quedarían fuera unos 100 metros cuadrados que pertenecen a un particular.
Siete años para volver a levantarlo
Una vez adquirido, comenzó la restauración, con varias fases y años de trabajo. De momento, han pasado casi siete años de obras para devolver seguridad y uso a un edificio que tenía problemas graves.
Hubo que vaciarlo, retirar techos y plantas en mal estado, actuar en el tejado y en los forjados. Además, "había termitas", con el consiguiente riesgo de derrumbe en algunas zonas. Todo, además, con la dificultad añadida de trabajar dentro del casco histórico, es decir, sin la posibilidad de utilizar maquinaria pesada.
Todo este trabajo ha permitido recuperar el palacio para uso familiar. Se han acondicionado viviendas para la familia y también pisos para otros familiares. La idea de fondo de Alejandro Suárez es que el edificio vuelva a estar habitado y que no repita la historia de divisiones familiares que lo debilitó durante décadas.
La torre que queda
Ahora, llega una nueva etapa. La junta de gobierno local del Ayuntamiento de Plasencia acaba de conceder licencia para actuar en la Casa de las Dos Torres y en parte de la calle Blanca. La primera autorización afecta a la plaza de San Nicolás, número 1, y a los números 2 y 4 de la calle Blanca.
Esa intervención permitirá continuar con la consolidación del conjunto y actuar sobre la torre que todavía conserva el antiguo Palacio de Monroy. Según Alejandro Suárez, la torre tiene unos 50 metros cuadrados por planta y se destinará a uso familiar. Parte de ella se habilitará también como zona de invitados.
El proyecto municipal indica que se realizarán trabajos de consolidación y redistribución de espacios interiores, con reformas en cubiertas y sin cambios en las volumetrías exteriores. También se prevé la instalación de ascensor y escaleras en una estructura interior independiente. El presupuesto de ejecución material de esta fase asciende a 372.655 euros.
La calle Blanca y la fundación
La segunda licencia aprobada afecta a los inmuebles de la calle Blanca número 4, 6 y 8. Es otra pieza del mismo proceso: ordenar y recuperar la manzana.
En esa zona, en la planta baja, la idea inicial de Alejandro Suárez es que pueda convertirse en sede de la Fundación Marqués de Oliva en Plasencia, que preside y se creó en 2012. La fundación tiene su sede en Madrid, pero el propietario quiere que cuente también con un espacio en la ciudad donde depositar parte de su colección de arte.
Según ha destacado, la colección incluye pintura, una parte menor de escultura, e instalaciones. Todavía no está definido cómo funcionará ese futuro espacio. Podría acoger conferencias o abrir puntualmente para mostrar la colección, pero Suárez explica que aún es pronto para concretar actividades. Lo primero es preparar el edificio.
Viviendas para sostener el proyecto
El concepto que maneja combina uso familiar, vivienda y cultura. Así, en la calle Blanca, la parte inferior se vincularía a la futura sede de la Fundación, mientras que en la parte superior se proyectan pisos que podrían alquilarse para ayudar a sufragar los gastos que genere el mantenimiento del espacio cultural de la planta baja. .
La licencia de la calle Blanca contempla la consolidación de los inmuebles, reformas de cubiertas y un tratamiento interior que dejará las plantas diáfanas. El presupuesto de ejecución material previsto para esta actuación es de 281.000 euros. Sumada a la intervención en el palacio y la torre, la inversión supera los 650.000 euros.
Cuarta y quinta fase
Las licencias aprobadas ahora corresponden, según la planificación del propietario, a la cuarta y quinta fase de recuperación del conjunto. La previsión es ejecutar primero una obra y después la otra. Alejandro Suárez calcula que todavía quedan cuatro o cinco años de trabajos, con un horizonte que podría situarse entre 2029 y 2030.
Con todo, lo que quiere Alejandro Suárez es evitar que el edificio vuelva a dividirse entre herederos y compradores, como ocurrió tras la muerte de sus abuelos. Su objetivo es racionalizar todo el conjunto, mantenerlo unido y darle usos que lo hagan viable para que la Casa de las Dos Torres, que tuvo un importante pasado, tenga también un futuro en pleno corazón histórico de Plasencia.
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