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Emocionante encuentro

Aida vuelve a abrazar a su perrita Boira en el hospital de Plasencia: "Ha sido el mejor regalo de mi vida"

La gestión de la Gerencia y la colaboración de todo el personal ha hecho posible que el perro de aguas pueda despedirse de su dueña, enferma de cáncer en fase terminal

Video | Aida, enferma de cáncer, se reencuentra con su perrita Boira en el hospital de Plasencia

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

"Ha sido el mejor regalo de mi vida y no lo olvidaré nunca". Así resume Aida Rabahieh la experiencia que ha vivido este sábado en su habitación de la quinta planta del hospital Virgen del Puerto de Plasencia.

Con un cáncer de páncreas en fase terminal, ha podido reencontrarse con su perrita Boira, un momento emocionante para ella y su familia que ha sido posible gracias a la implicación del gerente del área de salud, de todo el personal del hospital y del Plan de Acción de Humanización del SES.

Colaboración de todo el hospital

Este domingo, a Aida y su hermana Susana todavía les dura la resaca emocional de lo vivido este sábado. Susana cuenta que "todo ha sido muy rápido" porque, en apenas cuatro o cinco horas, la implicación de todo el hospital de Plasencia ha hecho posible que su hermana cumpla "un sueño".

"Ella llevaba días hablando de su bebé", Boira, una perra de aguas de 6 años que su marido le regaló durante el covid. Por eso, Susana y otra hermana, decidieron intentar el reencuentro.

Susana es médico y habló con una enfermera amiga y esta a su vez con el gerente del área, Santiago San José. "Mi amiga me dijo que creía que algo se iba a poder hacer", pero no imaginaban que fuera tan rápido.

Solo para pacientes terminales

Susana explica que el gerente habló con la directora de Recursos Económicos, con el personal de guardia, enfermeros, celadores, personal de seguridad y le hablaron del protocolo de humanización del SES y de la posibilidad factible de que Aida y Boira pudieran verse de nuevo.

Eso sí, hace hincapié en que es una opción reservada "solo para pacientes terminales". De hecho, la familia cree que es la primera vez que un perro entra en el hospital de Plasencia para poder despedirse de un paciente oncológico terminal. "Ha sido una situación excepcional para un caso excepcional, eso hay que recalcarlo".

Emocionante reencuentro

Con estas premisas, este sábado por la tarde, el marido de Aida y otros familiares llegaron a la puerta de Urgencias, donde les esperaba el personal de seguridad.

"Les han llevado por un ascensor especial", que el propio personal abrió con llave, hasta llegar a la quinta planta y, de ahí, a la habitación 505. La perra iba también emocionada, oliéndolo todo. "Le decía su marido, Boira, dónde está mamá y ella iba como si la oliera".

Hasta que han abierto la puerta de la habitación y la perra ha ido hacia su dueña, que la esperaba sentada en un sillón, y después ha empezado a olerlo todo. "El encuentro ha sido muy bonito, muy emocionante. Les hemos dejado tranquilos con su mujer y su hijo y han estado disfrutando del momento".

En cuidados paliativos

Aida tiene 57 años y ha estado "luchando contra un cáncer de páncreas" desde que se lo diagnosticaron hace cinco años y medio. Susana explica que todo el seguimiento, consultas, tratamiento, operación... Todo se lo han hecho en el hospital de Plasencia. "La operaron, estuvo dos años muy bien y, después, en septiembre de 2025, tuvo una recaída".

Dos meses después, ya estaba en cuidados paliativos, sin tratamiento, porque ya no es posible revertirlo. Además, el pasado miércoles, empeoró, de ahí que tuvieran que ingresarla en el hospital y que surgiera la idea de poder despedirse de su perrita Boira.

Una conexión especial

"Ha sido un sueño hecho realidad, no se lo cree", destaca Susana. Además, hace hincapié en la conexión de la perra con su dueña que, ha vivido todo el proceso de la enfermedad. "Boira tiene una conexión muy especial con Aida, no se aparta de su lado, es impresionante".

Para Aida también "ha sido un sueño", poder tenerla de nuevo a su lado. Susana explica que incluso una enfermera les dijo que la perrita tenía algo especial porque, "a pesar de ser algo inquieta, no ha ladrado ni nada, solo sentía alegría". Además, como ellos proceden de Zaragoza, le pusieron un cachirulo al cuello, el pañuelo típico de la zona.

Agradecimiento sin límites

Después de todo lo vivido, de ese regalo que se han llevado Aida y Boria, tanto la primera como Susana y toda su familia no tienen más que palabras de agradecimiento para todos los que lo han hecho posible.

"A todo el hospital. Al gerente por lo rápido que ha sido todo porque me consta que ha hablado con todo el mundo, con unos y otros. A las enfermeras, al personal de limpieza, celadores, auxiliares, personal de seguridad... No querría dejarme a nadie atrás".

También destacan la humanidad y el trato del personal de cocina, que "le están haciendo todo lo que ella quiere comer, incluso les ha escrito una nota de agradecimiento porque está encantada".

En suma, todos han hecho posible que los días en el hospital para Aida sean imposibles de olvidar y poder acariciar, abrazar y besar de nuevo a su perrita Boira ha sido el colofón, "un sueño hecho realidad".

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