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Despedida hostelera

El Café-Bar Javi'er cierra tras casi 23 años en Plasencia: "Ahora toca vivir un poco"

Javier González y Elisa Rodríguez atenderán por última vez a sus clientes en el establecimiento de la plaza de San Calixto el próximo viernes 31 de julio.

Sus clientes echarán de menos sus alabadas patatas amarillas, morros, pinchos morunos y tortillas de patata

VIDEO | Despedida del bar Javi'er de Plasencia tras casi 23 años en activo.

Toni Gudiel

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

El equipo que forman en la vida y en el trabajo Javier González y Elisa Rodríguez se prepara estos días para despedirse después de casi 23 años al frente del Café-Bar Javi'er, en la plaza de San Calixto de Plasencia. El último servicio será el 31 de julio y, desde el 1 de agosto, el establecimiento cerrará sus puertas, al menos con ellos al mando.

El matrimonio aclara que no se marchan por jubilación, pero han decidido poner fin a una etapa que les ha marcado profundamente para recuperar tiempo, descansar y comenzar una vida alejada de los horarios de la hostelería y dedicada a ellos y a su familia.

"Hay que decir hasta aquí"

"Hay decisiones que nunca son fáciles". Y esta, sin duda, es una de ellas, explican Javier y Elisa en el mensaje con el que han difundido el cierre a través de sus redes sociales. La noticia ha provocado ya numerosas muestras de cariño de quienes han compartido durante estos años cafés, cañas, conversaciones y celebraciones en el establecimiento.

La decisión no ha sido repentina. Él acumula más de cuatro décadas trabajando en el sector, ella algo menos, pero consideran que ha llegado el momento de descansar, disfrutar de su familia y aprovechar el presente.

Javier y Elisa, a las puertas de su aclamado bar Javi'er en Plasencia.

Javier y Elisa, a las puertas de su aclamado bar Javi'er en Plasencia. / Toni Gudiel

"Ha sido muy costoso tomar la decisión", admiten. No obstante, la necesidad de cuidarse y vivir con otro ritmo ha terminado pesando más que la dificultad de abandonar una barra que ha formado parte de su vida cotidiana.

Una vida ligada a la hostelería

Elisa y Javier son naturales de Rivera Oveja, que depende de Casar de Palomero, en Las Hurdes. Elisa explica que, antes de instalarse en Plasencia, trabajaron en establecimientos de hostelería de la Costa Brava y La Pesga, acumulando una experiencia que resultó decisiva cuando emprendieron su propio proyecto.

Javier conocía el oficio desde muy joven. Sus tíos y sus abuelos habían tenido bares y él comenzó pronto a trabajar junto a ellos. Elisa, en cambio, estaba más acostumbrada a la cocina y reconoce que sus primeros pasos detrás de una barra no fueron sencillos.

Hace casi 23 años compraron el local de la plaza de San Calixto y comenzaron una nueva etapa en Plasencia. Los primeros tiempos exigieron una importante inversión y mucho trabajo hasta conseguir que la gente conociera el negocio. Sus hijos también echaron una mano mientras estudiaban y toda la familia participó en el crecimiento del Javi'er.

Pinchos abundantes y regularidad

Sin duda, uno de los principales distintivos del establecimiento han sido sus pinchos. Las patatas amarillas, las tortillas, los pinchos morunos, los morros, el pescado rebozado o los chipirones han acompañado durante años las consumiciones de una clientela que ha valorado tanto la cantidad como la cocina.

El matrimonio del café-bar Javi'er de Plasencia, tras la barra.

El matrimonio del café-bar Javi'er de Plasencia, tras la barra. / Toni Gudiel

Elisa cuenta que algunos universitarios han llegado incluso a encargar las patatas y también han hecho las tortillas para llevar. Además, Javier explica que tuvo claro desde el principio que el pincho debía ser "generoso" y mantenerse siempre al mismo nivel. Elisa señala que algunos clientes dudaban de que aquella apuesta pudiera sostenerse con el paso del tiempo, pero años después no dudaron en felicitarles porque seguían ofreciendo lo mismo.

"No puedes poner hoy mucho y mañana poco", afirman. Para ellos, la regularidad, la responsabilidad y el trabajo diario han sido tan importantes como la propia comida. "Si tienes que trabajar, tienes que trabajar. No se trata solo de ganar dinero", ha explicado Elisa.

Una forma propia de atender

La filosofía del Javi'er también ha estado vinculada al trato con quienes han cruzado la puerta del bar. Elisa y Javier han procurado siempre atender a cada persona como les gustaría ser atendidos, incluso en los días de mayor carga de trabajo.

Por su barra han pasado estudiantes, profesores, vecinos de distintos barrios de Plasencia y personas procedentes de numerosos municipios del norte de Extremadura, además de turistas. Una mezcla de públicos que ha dado al establecimiento una clientela muy variada y ha terminado convirtiéndolo en un punto habitual de encuentro.

Clientes que son amigos y familia

Por eso, con el paso de los años, la relación con muchos de ellos ha dejado de ser únicamente profesional. "Muchos entrasteis por primera vez como clientes, pero con el tiempo os convertisteis en amigos y, para nosotros, en familia", han señalado en su despedida.

Esa cercanía se ha reflejado también en pequeños gestos como los de algunos clientes que no han dudado en recoger las mesas o han ayudado a barrer después de una noche complicada. Incluso recuerdan a un visitante de Málaga que, sin apenas conocerlos, comenzó a retirar bandejas cuando vio que necesitaban ayuda. Su hijo era cliente habitual.

El futuro del local

Aunque Elisa y Javier abandonarán el negocio, esperan que la historia del establecimiento pueda tener continuidad. El local es de su propiedad y, ahora, están hablando con hosteleros interesados en alquilarlo. Les gustaría que quien tome el relevo mantenga una filosofía similar a la suya.

Incluso, están dispuestos a echar una mano durante los primeros momentos para transmitir el funcionamiento de la cocina y algunos de los rasgos que han definido al Javi'er. "Nosotros le vamos a decir nuestra idea y, si tengo que ayudar al principio, estaré", ha explicado Javier.

Un último agradecimiento

En su mensaje de despedida, la familia González Rodríguez ha querido agradecer la confianza recibida en estos años. "Cada café servido, cada caña compartida, cada conversación en la barra, cada brindis y cada sonrisa forman parte de una historia que llevaremos siempre con nosotros", han expresado.

Los propietarios aseguran que se marchan "con el corazón lleno" de recuerdos y del cariño recibido. No consideran el cierre un adiós definitivo, porque confían en seguir encontrándose con muchos de sus clientes y amigos en otros establecimientos de la ciudad.

"Gracias por elegirnos durante todos estos años. Gracias por confiar en nuestra familia. Gracias por hacer del Bar Javi'er un lugar lleno de vida, de recuerdos y de personas maravillosas", han concluido. Una despedida resumida en la frase con la que cierran su mensaje: "Los bares cierran sus puertas, pero los recuerdos nunca bajan la persiana".

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