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Inserción sociolaboral

De Marruecos a un empleo estable en Plasencia: el largo recorrido de Badr con el apoyo de Cáritas

Tras recorrer varios países y encadenar trabajos en el campo, la construcción, la vendimia y otros empleos duros, ha logrado incorporarse a una empresa privada con el acompañamiento de Cáritas

Badr Haddari empleado gracias a su esfuerzo, el apoyo de Cáritas y el programa Incorpora de La Caixa.

Toni Gudiel

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Plasencia

Badr Haddari tiene 29 años y trabaja desde hace cinco meses en una oficina en Plasencia. Su incorporación a una empresa privada no ha sido fácil y ha llegado tras un largo recorrido de unos diez años, que inició a finales de 2015 cuando salió de país natal, Marruecos, para buscar "oportunidades laborales y ayudar a la familia".

Durante una década ha pasado por varios países, ha desempeñado trabajos temporales y de gran exigencia física y ha continuado formándose. Su trayectoria demuestra que acceder a un empleo estable es posible para un inmigrante, pero requiere constancia, preparación y, en su caso, el acompañamiento continuado de Cáritas desde su llegada a Plasencia.

De Marruecos a Plasencia

"Salí de Marruecos para buscar un futuro mejor y también para ayudar a mi familia", explica Badr. Al contrario de lo que ha ocurrido esta semana, su primer destino no fue España, sino Alemania y para llegar hasta allí pasó por Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria. Sin embargo, las dificultades para regularizar su situación y encontrar oportunidades lo llevaron después a Barcelona.

También residió en Madrid y Ciudad Real y trabajó en el campo y con empresas de feriantes. Más adelante, trabajó en campañas agrícolas como la cereza ya en Extremadura y la vendimia en Francia, y desempeñó también distintos empleos en la construcción y señalización de carreteras.

Explica que llegó a Plasencia después de conocer a través de las redes sociales la labor de Cáritas. Badr llamó a distintas sedes hasta que una trabajadora de la entidad placentina le informó de la posibilidad de acceder a una plaza en el centro de acogida temporal. Primero permaneció en La Data y, posteriormente, pasó al Centro de Reinserción Laboral.

Badr Haddari, junto a Sonia Grande, ante la empresa en la que trabaja en Plasencia.

Badr Haddari, junto a Sonia Grande, ante la empresa en la que trabaja en Plasencia. / Toni Gudiel

Idioma, estudios y primeros contratos

Una vez en la ciudad, comenzó a aprender castellano en el Centro de Educación de Personas Adultas y, con la ayuda de una trabajadora social de Cáritas, inició la homologación del título de Bachillerato que había cursado en Marruecos, un trámite que después ha resultado determinante para acceder a su actual puesto de trabajo.

Su intención era continuar estudiando y consiguió entrar en el instituto Valle del Jerte para cursar un grado superior de Desarrollo de Aplicaciones Informáticas. Completó el primer año, pero tuvo que dejarlo porque necesitaba trabajar. "Me ayudaron para hacer la homologación del Bachillerato y para entrar en el Valle del Jerte", subraya Badr.

Cáritas también le ofreció un contrato de un año como ayudante de mantenimiento dentro de su proceso de inserción. Al terminar esa etapa, ya había podido alquilar una vivienda, pero continuó enlazando trabajos en campañas agrícolas y la construcción.

Como no ha parado de formarse, también entró en la escuela taller de albañilería para ampliar sus conocimientos técnicos, con prácticas de seis meses en una empresa de construcción.

Una oferta ajustada a su perfil

Toda esta experiencia le hizo después el mejor candidato para la oferta laboral que llegó a Cáritas de manos de la delegación de Salamanca. Sonia Grande, técnica del programa de empleo e intermediadora laboral, explica que el trabajo con las personas desempleadas se desarrolla mediante un itinerario que incluye orientación, formación e intermediación con las empresas. "No nos sirve una entrevista y punto. Tenemos que conocer bien a la persona que vamos a derivar".

El itinerario seguido por Badr forma parte de Incorpora, el programa de inserción laboral de la Fundación La Caixa, que financia principalmente la intermediación de Cáritas con las empresas. Esta labor se complementa con la orientación, la formación ocupacional y los contratos de inserción, con el objetivo de preparar a cada participante y encontrar oportunidades ajustadas a su perfil.

En el caso de Badr, la oportunidad llegó cuando surgió una oferta del Grupo CEIPS, Centro de Estudios de Ingeniería y Peritaje de Seguros. La empresa, con sede en Madrid, quería abrir una oficina en Plasencia y buscaba una persona con Bachillerato, conocimientos informáticos y experiencia relacionada con la construcción.

Se dio la circunstancia de que Badr había homologado sus estudios, tenía formación informática y había trabajado y realizado cursos en el sector de la construcción, por eso fue el candidato. Tras enviar su currículo, participó en dos entrevistas, una presencial y otra por videollamada y, además, Cáritas lo ayudó a preparar su presentación, la documentación y las respuestas. "Me sentí todo el rato acompañado", destaca.

Cinco meses de aprendizaje

Finalmente, la empresa le dio el sí y, actualmente, Badr trabaja en tareas de videoperitación. Explica que contacta con los clientes mediante videollamada, comprueba los daños que le muestran y prepara un informe que posteriormente revisa su responsable. El puesto contempla seis meses de formación, de los que ya ha completado cinco.

"Poco a poco me siento más seguro y cada día aprendo más cosas de personas que tienen más experiencia", destaca. También hace hincapié en la disposición de sus compañeros: "Tienen mucha paciencia conmigo y siempre me dicen que, si tengo cualquier duda, les pregunte".

Cáritas continúa haciendo un seguimiento de la relación laboral para comprobar la adaptación del trabajador y de la empresa y Grande subraya que el buen resultado conseguido responde tanto al acompañamiento recibido como al esfuerzo realizado durante años por Badr: "No ha parado, ha trabajado en empleos muy duros y ha seguido formándose".

Para la técnica, la selección no depende del origen, sino de que el candidato cumpla los requisitos y mantenga una actitud adecuada: "Desde el principio, Badr ha demostrado que quería salir de la situación que tenía y lo está consiguiendo". También resalta la disposición de la empresa, que "nunca ha mostrado prejuicios" por tratarse de una persona inmigrante o con necesidad de inserción. "Ojalá hubiera más así", afirma.

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