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Parque natural

Los Pinos y su cambio histórico junto a Plasencia

El histórico parque placentino, que llegó a ser Núcleo Zoológico y albergó numerosas especies, fue inaugurado en 1937.

Con el paso de los años, ha transformado su modelo como espacio para adaptarse a una nueva concepción del bienestar animal. Ahora afronta una etapa de recuperación y conservación del entorno, motivada por la borrasca de febrero.

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Plasencia

Durante décadas, el Parque de Los Pinos fue mucho más que una zona verde para los placentinos. El recinto llegó a convertirse en uno de los grandes espacios de ocio y naturaleza de la ciudad, hasta el punto de ser declarado Núcleo Zoológico por la Junta de Extremadura en 1991.

Cisnes, patos, faisanes, pavos reales y otras muchas especies formaron parte de un paisaje que varias generaciones de vecinos todavía recuerdan. Un parque que, para muchos, guarda en sus caminos y charcas la memoria de una Plasencia diferente.

Su evolución como parque natural

Con el paso de los años, sin embargo, aquella imagen fue cambiando. Los Pinos llegó a albergar una importante variedad de animales y existen recuerdos de especies que hoy ya no forman parte del recinto, pero la transformación no responde únicamente a un deterioro.

También tiene que ver con una nueva manera de entender los espacios zoológicos y el bienestar animal. Las antiguas jaulas fueron desapareciendo y algunas pajareras se transformaron en zonas de lectura, mientras el parque comenzaba a recuperar su carácter de espacio natural y ornitológico.

Una evolución adaptada a los nuevos tiempos

La evolución de Los Pinos es, en cierto modo, también la de la propia sociedad. Ahora el parque afronta otra etapa. El ayuntamiento ha impulsado distintas actuaciones para la recuperación del entorno.

Tras los daños ocasionados por la borrasca Marta, también se retiraron ejemplares afectados y se realizaron podas preventivas. A ello se suma la previsión de un Plan Director de Rehabilitación que contempla una reforestación progresiva con especies autóctonas y adaptadas al entorno.

Quizá el parque que hoy recorre un placentino no sea exactamente el que recuerda de su infancia. Pero tampoco tiene por qué serlo. Los Pinos sigue siendo un lugar de encuentro entre la ciudad y la naturaleza, solo que adaptado a otros tiempos y a una nueva sensibilidad.

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