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Análisis

AESC: la excelencia al servicio del desarrollo sostenible

«La gigafactoría de AESC en Navalmoral de la Mata situará Extremadura en el mapa global de la innovación tecnológica y social»

Simulación de la futura gigafactoría de Navalmoral de la Mata.

Simulación de la futura gigafactoría de Navalmoral de la Mata. / EL PERIÓDICO

María José Martínez*

Han pasado tres meses desde que a finales de marzo la filial española de la empresa japonesa AESC formalizara la reserva con opción a compra de un enorme terreno en Navalmoral de la Mata, para instalar su gigafactoría de baterías de litio en España, y diera inicio a los trabajos preliminares de acondicionamiento de la finca que albergará la sofisticada instalación. Se trata de un camino de no retorno: el compromiso de AESC con Extremadura y con España es firme y de largo plazo.

Es difícil hacerse una idea del impacto que la gigafactoría tendrá en Extremadura. La fábrica generará más de 900 empleos directos y atraerá a un ecosistema de empresas, también impulsoras del mercado laboral, que se acercarán a la provincia de Cáceres motivadas por la posibilidad de convertirse en proveedores de la fábrica, o simplemente conocedoras del apoyo que la región de Extremadura, como polo de excelencia, ofrece a la innovación. En materia de formación, el compromiso de la empresa y la Junta no tiene fisuras: ambos potenciarán el talento regional y apostarán por preparar a los futuros trabajadores de AESC, para que cumplan con los exigentes requisitos que una instalación puntera como la gigafactoría requiere. En cuanto al medioambiente, la instalación constituye una clara apuesta por una economía sostenible y responsable: además del gran valor tecnológico que supone un centro de producción de estas características, hay que señalar que será neutra en cuanto a su impacto, alineándose de esta manera con la misión de AESC. Porque el de AESC no aspira a ser un simple proyecto aislado, sino una pieza clave del puzzle de la transición energética en Extremadura y en España.

Una apuesta sin fisuras

De dimensión colosal, la fábrica de baterías de litio se instalará en la parcela I-67 ubicada en el polígono Parque de Desarrollo Industrial Norte de Extremadura, en Navalmoral de la Mata, Cáceres. La parcela de 108 hectáreas albergará una instalación dedicada a la fabricación y el desarrollo de baterías con tecnología LFP. El proceso de manufactura cubrirá la fabricación del electrodo hasta la propia celda y su instalación en los módulos que conformarán la batería. En una primera fase, se ejecutará una instalación capaz de producir alrededor de 12.8 GWh al año de celdas, con una inversión aproximada de unos 1.000 millones de euros. Se estima que estará completamente operativa a finales de 2028. 

La elección de la provincia de Cáceres para la ubicación de esta planta no es casual. Históricamente marcada por la industria minera, la región cuenta con abundantes recursos energéticos renovables. Por poner solo un ejemplo, Extremadura puede presumir de contar con 3.106 horas de sol al año, lo que la convierte en una de las zonas con mayor radiación solar de Europa. Tampoco son despreciables las ventajas geográficas que ofrece: un transporte cómodo y una desarrollada logística de exportación a las principales ciudades y puertos, lo que, sin duda, contribuirá a situar Extremadura en el mapa global de la innovación tecnológica y social.

Los retos

Contamos con el conocimiento y la experiencia de AESC, empresa líder global en el desarrollo y fabricación de baterías de alto rendimiento para vehículos eléctricos de emisión cero y sistemas de almacenamiento de energía. Contamos con el apoyo estratégico del gobierno de España, especialmente la financiación PERTE VEC y la asesoría constante del Ministerio de Industria y Turismo y del Ministerio para la Transición Ecológica y el reto Demográfico. Contamos con la Junta de Extremadura y con el compromiso demostrado de su Presidenta, la Consejería de Economía y Extremadura AVANTE, decididos a impulsar el desarrollo industrial, el empleo y un futuro verde para Extremadura. Contamos, y no es poco, con la ilusión del ayuntamiento de Navalmoral de la Mata y de sus habitantes. 

Pero también afrontamos retos, como la dependencia de materias primas o la crisis en las cadenas de suministro provocada por la tensión geopolítica, el coste elevado de los vehículos eléctricos, la todavía deficiente instalación de puntos de recarga y la excesiva regulación que, según los fabricantes de vehículos, les dificulta cumplir con sus objetivos de venta. Tampoco ayuda que, por su propia naturaleza, el nivel de sofisticación tecnológica y de riesgo de la instalación requiere meses y meses de trabajo de máxima precisión, lo que hace ‘invisible’ el proyecto para los diferentes stakeholders y puede provocar, con razón, cierta impaciencia. Pero nuestra apuesta es firme: nadie dijo que cambiar el mundo fuera fácil.

*María José Martínez es directora de Relaciones Institucionales AESC España

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