Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura ha mostrado a lo largo de sus más de 30 años de trayectoria su apuesta unánime por la intercooperación como estrategia de futuro. En este sentido, es destacable el crecimiento cooperativo registrado en Extremadura durante el último año, que ha sido duro y complejo pero que, sin embargo, ha puesto de relieve de nuevo el valor esencial de las cooperativas y del sector agroalimentario de la región como motor social y como elemento fundamental para reactivar la economía extremeña.

Así, el trabajo está siendo continuo, tanto de las cooperativas asociadas a Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura como de la unión, que impulsa estrategias de futuro alineadas con los intereses de sus cooperativas, con avances en relevo generacional en el campo, en igualdad de oportunidades y en política empresarial para convertir en una realidad un futuro en clave digital, con el acento puesto en la sostenibilidad.

Las cooperativas extremeñas han continuado demostrado en su capacidad de resistir y su afán por avanzar y mejorar la vida de las y los profesionales que se dedican a la agricultura y la ganadería, quienes son la base del sistema cooperativo y en quienes repercute el beneficio económico que obtienen sus empresas cooperativas al impulsar la industria agroalimentaria en nuestra región.

Los datos así lo avalan. Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura cuenta actualmente con 181 cooperativas asociadas, de las cuales 62 son socias directas. Estas cooperativas facturaron más de 1.034 millones de euros en el año 2021, lo que representa un incremento de casi el 10% respecto al ejercicio anterior. Esta cifra aumenta hasta superar los 1.306 millones de euros al tener en cuenta la facturación de las cooperativas de base. 

Estas cifras suponen nada menos que el 5% del PIB de Extremadura y aproximadamente el 50% del valor de las producciones agroganaderas extremeñas, a lo que se suma el potencial exportador de las cooperativas, que aglutinan el 36% del total de las exportaciones registradas en Extremadura en el sector agroalimentario en 2020, último año del que se dispone de datos. En ese ejercicio, las cooperativas asociadas a Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura incrementaron un 40% el valor de las exportaciones realizadas respecto al año anterior, superando los 384 millones de euros.

Un sector agroalimentario competitivo, equilibrado y justo se consigue desde la igualdad de oportunidades

No son meros datos sin más, ni se trata de hacer alarde o exhibición. Son datos que demuestran que, si queremos, la riqueza, el empleo y nuestros jóvenes pueden quedarse en Extremadura a través de las cooperativas, que son las empresas más importantes en las que trabajan y de las que viven muchas familias en nuestros pueblos. Así que ese balance económico deja otro igualmente importante: el social. Las cooperativas agroalimentarias, ofrecen numerosos servicios en las zonas rurales, donde fijan la población y crean oportunidades, demostrando así su compromiso con el desarrollo del territorio en el que se asientan.

El problema de Extremadura no es que no sepa transformar lo que produce. Al menos en el sector agroalimentario, donde podemos presumir de tener cooperativas que venden sus productos terminados y con marca propia; tenemos bodegas con importantes reconocimientos mundiales por sus vinos; aceites de oliva virgen extra que reciben premios internacionales; y cordero en lineales de supermercado que han crecido en nuestra dehesa.Y todo es porque tenemos una industria agroalimentaria fuerte que nos ha situado como líderes en muchos sectores. Basta como ejemplo el tomate para industria. 

Podríamos conseguir mucho más, claro que sí, pero es que esto no es algo que se pueda tener en dos días, ya que requiere tiempo, mucho esfuerzo e inversión que han afrontado y están afrontando las y los cooperativistas de Extremadura.

Nuestra región tiene una calidad insuperable, en muchos sentidos y sectores. Pero no basta con serlo. También hay que parecerlo. Que no tengamos ningún reparo en venderlo, en decir lo grande que es esta región. Ahora mismo estamos en un momento sin complejos y debemos aprovecharlo, porque mostrar todo eso será lo que haga que nuestros jóvenes no emigren, y además que vengan de otras regiones; que nuestra gente continúe en nuestros pueblos; y que la riqueza por esa transformación que llevamos a cabo se quede aquí.

Ese es uno de los retos que tenemos por delante. A él se suman otros desafíos como el de continuar transformando y modernizando el sector agrario extremeño, apostar por la innovación y potenciar aún más la dimensión empresarial de nuestras cooperativas, mejorar su gobernanza y promover su modernización. Si somos más fuertes, tendremos mayor poder de negociación en un mercado muy competitivo y globalizado, ya que son las cooperativas las que dan valor al trabajo que llevan a cabo en el campo esas y esos profesionales de la agricultura y la ganadería.

La integración cooperativa es una de las líneas estratégicas en las que Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura lleva tiempo trabajando, al considerarla como la única herramienta que tienen las y los profesionales de la agricultura y la ganadería para que sus explotaciones sean viables y rentables. Especialmente cuando hablamos de precios justos, ya que el que dicen que es el eslabón más débil en la cadena, deja de serlo en torno a una cooperativa. De ahí la necesidad de que las políticas económicas y sociales tengan en cuenta el cooperativismo para situar a nuestra agricultura y ganadería en el puesto estratégico y esencial que tiene, hacer rentable la actividad agraria y darle un futuro como se merece.

Desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura defendemos esa intercooperación con el objetivo de impulsar una agricultura y ganadería profesional que dinamice las zonas rurales a través de proyectos integradores y sostenibles y que puedan ofrecer un futuro a los jóvenes en los pueblos extremeños. Tanto es así que ya tenemos en Extremadura cinco cooperativas entre las principales de España en cuanto a facturación, cooperativas que exportan a todos los continentes, cooperativas pioneras en economía circular y cooperativas que han posicionado a Extremadura como líderes en todo el país en diversos sectores. Y esa prosperidad nos afecta a toda la sociedad extremeña.

El estímulo que necesitamos para la estrategia empresarial en las cooperativas queda reflejado en el Plan Estratégico del Cooperativismo Agroalimentario de Extremadura que hemos llevado a cabo para marcar las líneas de actuación prioritarias para los próximos años con el objetivo de fortalecer a las empresas cooperativas.

Son 32 medidas con las que reforzar y definir cinco ejes de actuación fundamentales para alcanzar un nuevo modelo de cooperativismo agroalimentario más competitivo partiendo de un fortalecimiento de las cooperativas a nivel social y económico, indicando a las cooperativas hacia dónde encaminar sus pasos, a la Administración a dónde destinar los recursos existentes y a la propia federación cooperativa hacia qué asuntos debe centrarse para conseguir todo ello.

Además de la internacionalización, el uso de energías renovables y la incorporación de nuevas tecnologías, es necesario abordar el relevo generacional y resaltar el papel de las cooperativas extremeñas como herramienta y espacio para posibilitar y favorecer ese relevo, así como continuar impulsando la igualdad de oportunidades, que entendemos como una prioridad. 

Un sector agroalimentario competitivo, equilibrado y justo no se consigue solo desde el punto de vista económico, sino que también tiene mucho que decir la igualdad de oportunidades. Y el sector agroalimentario cooperativo de Extremadura está plenamente convencido de ello. 

La mujer es un pilar fundamental y estamos están dando importantes pasos en la consecución de una igualdad efectiva y de una participación equilibrada. Cierto es que quedan muchos pasos por dar, pero también es cierto que en los últimos años hemos tenido un importante avance cualitativo y cuantitativo en la incorporación de las mujeres agricultoras y ganaderas a las cooperativas de las que son socias y en el logro de una igualdad real en el sector agroalimentario. 

Cada vez es mayor la visibilización de las numerosas mujeres que trabajan en nuestro campo como profesionales y de las mujeres que trabajan en las cooperativas agrarias y esto nos está llevando a un cambio de mentalidad importante y un pleno compromiso por parte del sector.

Por ello, son tan necesarios los planes de igualdad, que desde Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura estamos ayudando a implantar en nuestras cooperativas, incluso en las que no están obligadas a tenerlo, porque es algo beneficioso para todas las personas trabajadoras y socias. Y es que las cooperativas, por su propia idiosincrasia, son empresas sociales. Esta voluntariedad que existe en este ámbito por parte de las cooperativas es sencillo, porque está en su ADN como empresas de economía social, en las que las que las personas están por encima del capital.

El cooperativismo se caracteriza por unos valores sociales muy arraigados, siendo no un colectivo importante, no solo en peso y facturación, sino también en filosofía de trabajo. Contamos con unos principios y valores como la equidad y solidaridad mutua que nos dan nuestra identidad, nos hacen fuertes y nos diferencian, erigiéndonos como empresas socialmente responsables y, como consecuencia, resilientes y claves para el desarrollo sostenible.

¿Qué pasaría si las cooperativas perdieran sus principios y fueran empresas mercantiles sin más? Pues que se deslocalizarían, no se comprometerían con el territorio y su desarrollo y se perderían los más de 3.000 empleos directos que genera, la mayoría en zonas rurales. Si a ello sumamos los más de 31.200 socios y socias cooperativistas, el sector aglutina el 9% de la población activa de la región, a lo que habría que añadir el empleo indirecto que también crean.

Ahora que tanto hablamos de la despoblación, considero que no habrá futuro ni desarrollo posible para nuestros pueblos si no consideramos seriamente la labor que desarrollan las cooperativas. Son empresas esenciales para la reactivación económica y social de nuestra región porque aumentan la riqueza y la redistribuyen, construyendo cimientos sólidos sin quitar la vista de las muchas batallas que quedan por librar para lograr el revulsivo económico, sostenible e inclusivo que necesita Extremadura. 

*Carmen Moreno Vargas es directora de Cooperativas Agro Alimentarias Extremadura