Venimos de un trienio lleno de dificultades, destacando una pandemia mundial, con sus todas sus consecuencias sociales y económicas, conflictos bélicos y la fluctuación e inestabilidad en los costes de los suministros básicos.

En el inicio del 2022 nuestras expectativas eran optimistas y giraban en torno a recuperación económica global tras la pandemia. Sin embargo, el momento social y económico actual nos plantea una enorme incertidumbre con más dudas que respuestas.

Una hipotética disminución o un corte en el suministro de gas ruso a Europa tendría probablemente efectos negativos muy intensos sobre la actividad económica en el continente, dadas las dificultades para reemplazar estos insumos en el corto plazo. La guerra está recortando drásticamente los intercambios comerciales entre Europa y Rusia, pero también puede afectar al dinamismo del conjunto del comercio internacional, si conduce a una ralentización del crecimiento global.

Pero ello no ha evitado que se hayan recrudecido los incrementos de costes, sobre todo de los insumos energéticos, a los que nuestra economía es particularmente sensible. Además, dichos incrementos, que parecen haber comenzado a transmitirse con cierta intensidad a los precios finales de otros bienes y servicios —mermando la capacidad de compra de los hogares—, también han dado lugar a paradas de la actividad en algunos sectores, como el transporte, con el consiguiente agravamiento de las alteraciones en las cadenas de suministros. 

Estos impactos, que son comunes al conjunto de la economía mundial, tienen una intensidad más acusada en Europa, y por tanto en Extremadura, en comparación con otras regiones globales, dada su mayor interrelación con los países en guerra. 

Sin embargo, nuestro tejido exportador está demostrando una enorme capacidad de resiliencia a la hora de afrontar todos estos retos. Somos conscientes de que la exportación sigue siendo el camino para crecer como región y tener peso y visibilidad a nivel internacional. Nuestro objetivo sigue siendo el de poner en valor y dar a conocer todo el conocimiento y calidad tenemos en nuestra región.

Si echamos la vista atrás a la última década las exportaciones extremeñas han aumentado exponencialmente desde el año 2012, donde las empresas extremeñas vendían al exterior por valor de 1.667 millones de euros. Al cierre de 2021 esa cantidad se ha superado hasta alcanzar los 2.386 millones, mejorando en un 10,75% las cifras de 2020, año en el que además fuimos la única Comunidad Autónoma que aumentó sus exportaciones.  

Cabe preguntarse qué ha llevado a las empresas extremeñas hasta estos niveles y entre las muchas respuestas que proceden se encuentra la búsqueda de la excelencia, el poder ir un paso más allá ofreciendo productos de calidad, siendo competitivos no sólo con otras empresas españolas sino a nivel mundial. 

El primer cliente de Extremadura sigue siendo Portugal seguido de otros países europeos como son Francia, Alemania, Reino Unido o Países Bajos; en este apartado destaca la subida de Italia, donde las exportaciones han crecido un 73,7% con respecto al año anterior. Fuera de Europa Marruecos es nuestro octavo cliente. La cercanía podría suponer una ventaja sin embargo las mercancías extremeñas también se exportan a países de América del Sur, del Norte, Asia, Oriente Medio y Oceanía. 

Contraria a la creencia general en la que se considera a Extremadura como una región que únicamente exporta materias primas agroalimentarias, la última década ha demostrado justo lo contrario, el aumento de productos agroalimentarios transformados hasta un 40% rebate ese argumento. Sin embargo, los sectores que más exportan son los productos industriales y de tecnología, destacando productos de fundición de acero, aluminio y hierro -chapas y perfiles de hierro o acero, torres y castilletes de hierro-, corcho – tapones - y sus semimanufacturas, componentes y accesorios de automoción, lubricantes, botellas de vidrio, medicamentos, así como envases y embalajes de madera, papel y plástico, entre otros… Este grupo de sectores industriales exportó en el primer trimestre de 2022 el 52,3% del total de las ventas en el exterior, acercándose a los 300 millones de euros, y aumentando un 18,3%.  

Con todo esto, ahora toca mirar adelante y hacernos fuertes en las tareas que aún nos quedan pendientes. Por un lado, un mayor nivel de digitalización, que se traduzca en más empresas con sus propias tiendas virtuales y presencia en las grandes plataformas, así como la formación de personas en competencias digitales. Por otro, una apuesta firme por la innovación y su incorporación en los procesos productivos, que nos permitan una mayor eficiencia, así como diseños innovadores que nos hagan destacar aún más en entornos internacionales y competitivos. En todo esto no debemos olvidar tampoco la sostenibilidad y cuidado del medio ambiente, de vital importancia para nuestro entorno y el futuro cercano de todos. 

En este camino de impulsar la transformación de sectores clave de la economía extremeña, la Junta de Extremadura y Extremadura Avante continuarán su labor de apoyo al tejido empresarial para lograr estos objetivos, sin perder de vista los Proyectos Importantes de Interés Común Europeo como microelectrónica, infraestructuras y servicios en la nube, en el ámbito de la transición ecológica, infraestructuras de transporte, principalmente ferroviario, así como en el ámbito de la ciencia o en el sector audiovisual.

*Miguel Bernal es director general de Extremadura Avante