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Mitos y realidades sobre el cáncer cervicouterino: lo que toda mujer debe saber

El tabaquismo es otra de las causas de este tipo de cáncer, seguida de la inmunodepresión de pacientes con virus VIH/SIDA, trasplantados de órganos o con alguna enfermedad autoinmune

En sus fases iniciales, el cáncer cervicouterino no suele presentar ningún síntoma

En sus fases iniciales, el cáncer cervicouterino no suele presentar ningún síntoma / RC

En las células del cuello uterino tiene su origen el cáncer cervicouterino, también conocido como cáncer de cérvix. Se localiza en una parte del útero o matriz, concretamente en el cuello uterino, y casi su totalidad se sitúa en la parte alta de la vagina, conectada a esta.No es un cáncer hereditario y no tiene relación con antecedentes familiares, como el cáncer de mama y el cáncer de ovario.

Este tipo de cáncer es el cuarto más diagnosticado en mujeres, después del cáncer de mama, pulmón y colorrectal. Su incidencia estandarizada es de 14,1 casos por cada 100.000 mujeres al año en todo el mundo, con una mortalidad de 7,1 por cada 100.000 mujeres en un año.

Tal como explica la doctora Mª Assumpció Pérez Benavente, ginecóloga especialista en ginecología oncológica del servicio de ginecología ISHTAR de Clínica Corachan, la principal causa de la mayor parte de los cánceres cervicouterinos es la infección por el virus del papiloma humano. El VPH16 y el VPH 18 son los dos tipos de virus del papiloma humano con mayor riesgo, un 70%, de los cánceres de cuello uterino en el mundo.

El tabaquismo es otra de las causas de este tipo de cáncer, seguida de la inmunodepresión de pacientes con virus VIH/SIDA, trasplantados de órganos o con alguna enfermedad autoinmune. La promiscuidad, la actividad sexual a una edad temprana y algunas infecciones de transmisión sexual, como la clamidia, la gonorrea o la sífilis también pueden derivar en un cáncer cervicouterino. Y también puede darse en aquellas mujeres cuyas madres tomaron una medicación llamada dietilestilbestrol durante el embarazo para prevenir el aborto. Esta causa farmacológica también se ha visto que puede presentar riesgo de desarrollar un cáncer de cérvix (adenocarcinoma).

La doctora Mª Assumpció Pérez Benavente, ginecóloga especialista en ginecología oncológica del servicio de ginecología ISHTAR de Clínica Corachan

La doctora Mª Assumpció Pérez Benavente, ginecóloga especialista en ginecología oncológica del servicio de ginecología ISHTAR de Clínica Corachan / RC

Síntomas

En sus fases iniciales, este tipo de cáncer no suele presentar ningún síntoma. Pero, a medida que el tumor crece, la doctora Pérez Benavente precisa que puede causar:

  • Sangrado a través de la vagina, de forma escasa, intermitente durante los periodos menstruales, pérdidas hemáticas tras una relación sexual (coitorragia) o en la menopausia.
  • Infecciones de orina o vaginales, por el flujo acuoso, con sangre y olor fétido por la necrosis tumoral.
  • Dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dolor de espalda y de abdomen.
  • Hinchazón de piernas
  • Estreñimiento

“Habrá que sospechar de cáncer cervicouterino cuando la paciente presente síntomas o cuando se diagnostique una lesión precancerosa de alto riesgo (HSIL)”, declara la ginecóloga de Clínica Corachan.

La primera alerta puede ser el resultado de una citología cervicovaginal y/o una colposcopia patológica. Pero es necesaria la confirmación del diagnóstico a través de una biopsia con una pinza -sacabocados- o por la realización de una conización cervical, una pequeña cirugía que se realiza con anestesia local o sedación.

Prevención

El tumor del cáncer cervicouterino es de crecimiento lento. Generalmente, tarda más de 10 años en desarrollarse, por lo que se dispone de un plazo prolongado para su detección, tratamiento y curación. Tiene unas lesiones premalignas (LSIL/HSIL) que pueden ser tratadas para que no lleguen a desarrollar un cáncer. En consecuencia, se puede afirmar que el cáncer de cuello uterino se puede prevenir y además en estadios iniciales es curable.

Las siguientes medidas nos ayudan a prevenir el cáncer de cuello uterino:

  • Cribado con citología cervicovaginal
  • Vacunación del VPH (prevención primaria en adolescentes- mujeres y hombres, y secundaria entre los 26 y 45 años). Gardasil 9 es la vacuna que se administra a nivel subcutáneo en el antebrazo.
  • Práctica segura de relaciones sexuales. Se recomienda utilizar métodos de barrera (condones) para prevenir algunas de las enfermedades de transmisión sexual y para reducir el riesgo de transmisión del VPH.
  • No fumar

Tratamiento

La extirpación del útero, denominada histerectomía radical (HR), es el tratamiento quirúrgico de elección en el cáncer de cérvix en estadio inicial. Para poder plantear el tratamiento más adecuado para la paciente, es necesario realizar en primer lugar un estudio de extensión.

Cuando la sospecha es la de un cáncer de cérvix en fase o estadios iniciales, se realiza una exploración física, y se estudian las características del tipo tumoral (tamaño, grado histológico, invasión de los espacios linfovasculares). También requiere una resonancia magnética pélvica-abdominal y una ecografía vaginal. “Si la paciente desea preservar la fertilidad, el planteamiento terapéutico podrá oscilar entre una exéresis parcial del cuello uterino como el cono o la traquelectomía (cuello parcial-parametrios), histerectomía total (útero) o histerectomía radical (útero - parametrios). La extirpación de trompas y de ovarios se ajustarán en función de cada caso”, explica la especialista en ginecología de Clínica Corachan.

Además -añade- “se estudiará el estado de los ganglios linfáticos regionales. Actualmente, la valoración del estado de los ganglios se realiza mediante la biopsia selectiva del ganglio centinela. Si el resultado histológico del ganglio es de malignidad se debe interrumpir la cirugía de la histerectomía radical y seguir con la realización de la linfadenectomía paraórtica para completar la estadificación del tumor e indicar el tratamiento de quimio-radioterapia. El ganglio centinela es el primer ganglio que recibe el drenaje linfático del tumor y, por tanto, es el primer ganglio donde es posible que el tumor disemine”.

Cuando se sospecha que se trata de un cáncer de cérvix en estadios avanzados, explica la Dra. Pérez Benavente, “tras los resultados de la exploración física, resonancia y PET-TAC, el planteamiento terapéutico es totalmente distinto. Esto es así porque, en ese caso, la enfermedad ya no se encuentra localizada solamente en el cuello uterino, sino que ya presenta afectación en otras localizaciones como son los parametrios, los ganglios linfáticos o estructuras cercanas al cuello uterino como son el cuerpo uterino, los anejos, la vejiga o el recto. Y en estos casos no se aconseja la cirugía con histerectomía radical, sino que debe realizarse un tratamiento con quimio-radioterapia.

El cáncer cervicouterino es curable. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible conseguir su eliminación. En diciembre de 2019, la OMS publicó el documento sobre las Estrategias globales de eliminación del cáncer de cérvix como problema de salud pública. Esta organización recomienda que, para la eliminación de este tipo de cáncer, todos los países deberían tener una incidencia por debajo de 4,5 casos por cada 100.000 habitantes al año, y para lograrlo, se ha diseñado la estrategia 90-70-90, a cumplir antes del 2030. Es decir:

  • 90 % de las niñas con vacunación completa frente al virus del papiloma humano (VPH) antes de los 15 años.
  • 70 % de las mujeres con cribado realizado a los 35 años y nuevamente a los 45 años.
  • 90 % de las mujeres con diagnóstico de lesiones precancerosas que hayan recibido tratamiento.

La tasa relativa de supervivencia a 5 años para todas las personas con cáncer de cuello uterino es del 67 %, según datos publicados por el Instituto Nacional del Cáncer (NIH). Y, dentro de esta supervivencia, el índice varía de la siguiente manera:

  • Es del 91 %, cuando el cáncer se diagnostica en estadio temprano.
  • Del 60 %, cuando el cáncer se diagnostica después de que se disemina a tejidos u órganos cercanos, o a los ganglios linfáticos regionales.
  • Del 19 %, cuando el cáncer se diagnostica después de que se ha diseminado a partes lejanas del cuerpo.

Tal como explica la ginecóloga de Clínica Corachan, tras el tratamiento, cuya duración puede oscilar entre uno y cuatro meses, dependiendo de cada tipo, es posible llevar una vida normal. Las pacientes que han recibido radioterapia y quimioterapia presentan más problemas por los cambios que se producen en la vagina.

Se recomienda que el cáncer cervicouterino sea tratado por un comité multidisciplinar, en el que participan los profesionales que intervienen en el diagnostico (como los patólogos y los radiólogos) y los facultativos de ginecología oncológica, radioterapeutas y oncólogos médicos.

Recomendaciones

En conclusión, la Dra. Mª Assumpció Pérez Benavente nos ofrece algunos consejos para prevenir el cáncer cervicouterino:

  • Es importante remarcar que el cribado de la patología cervical puede detectar un cáncer de cérvix en fase inicial y, por lo tanto, puede curar y salvar vidas.
  • Es altamente recomendable el uso de preservativos para disminuir la elevada tasa de enfermedades de transmisión sexual que se están detectando en estas últimas décadas, pese a disponer de más información que en la década de los 70.
  • Hay que tener presente que el cáncer no solo afecta a mujeres mayores. Afecta a cualquier edad de la vida. La edad media de diagnóstico para las lesiones precancerosas es a los 29 años, y el cáncer invasivo es a los 47 años.
  • Se debe hacer una educación sanitaria, recomendando la vacunación del VPH, el cribado cervical, el abandono del tabaquismo, así como mantener una buena dieta y ejercicio físico.
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