Una de las complicaciones habituales que, según se ha observado, provoca la infección por SARS-CoV-2, sobre todo entre los hospitalizados en UCI, es una trombosis, ya sea venosa o arterial. Esto se debe a que el virus provoca una inflamación excesiva que afecta al sistema vascular. 

Si a esto le sumamos que este tipo de pacientes sufren una inmovilización prolongada durante la enfermedad, la deshidratación, el estado inflamatorio agudo, la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo u obesidad, o antecedente de enfermedad cardiovascular, incrementan el riesgo de la aparición de estos trombos. 

Al inicio de la pandemia esta circunstancia complicó mucho la labor de los sanitarios hasta que se comprendieron los mecanismos de funcionamiento del virus y se comenzó a tratar a los pacientes con anticoagulantes. 

Ahora han pasado casi dos años y muchos de estos pacientes han comenzado a abandonar estos tratamientos.

Una cuestión complicada puesto que, si bien las guías de práctica clínica sugieren 3 meses de tratamiento con anticoagulantes en pacientes con eventos trombóticos venosos asociados a la COVID-19, la duración óptima de la anticoagulación no se ha aclarado completamente. 

Además, hasta ahora no existían estimaciones precisas sobre el riesgo de recurrencia después de la suspensión de los anticoagulantes en estos pacientes.

Y decimos hasta ahora, porque una investigación publicada en la revista Jama Internal Medicine y que firman los investigadores del CIBER de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) Luis Jara-Palomares, David Jiménez y Manuel Monreal, ha determinado que menos de 5 de cada 100 pacientes que sufren trombosis venosa (ETV) asociada a la COVID-19 presentan un nuevo episodio trombótico venoso tras la suspensión del tratamiento con anticoagulantes. 

Menos de un 5% de los pacientes recaen cuando suspenden el tratamiento.

Menos de un 5% de los pacientes recaen cuando suspenden el tratamiento

Esta nueva publicación recoge los resultados de un estudio internacional prospectivo de cohorte que recopiló información de pacientes con trombosis venosa asociada a la infección por el virus SARS-CoV-2, procedentes del Registro Informatizado de la Enfermedad Tromboembólica (RIETE), cuyos casos fueron seguidos durante todo un año. 

En concreto, se incluyeron datos de pacientes que presentaron trombosis venosa profunda y/o embolia pulmonar dentro de los 30 días posteriores a la confirmación de la COVID, entre el 25 de marzo de 2020 y el 23 de abril de 2021. 

Los resultados mostraron una tasa anual de recurrencia trombótica de un 4,8% tras suspender el tratamiento con anticoagulantes, y una tasa de letalidad de estas recurrencias del 0%. 

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  • “En pacientes con ETV asociada a la covid, la baja tasa de recurrencias puede ser el resultado de la resolución de la infección aguda y de la respuesta inflamatoria asociada”, señalan los autores. 

Por tanto, “nuestros datos apoyan una duración limitada de tres meses de tratamiento anticoagulante para la mayoría de pacientes con trombosis venosa asociada a la COVID-19, como sugieren las guías de práctica clínica”, concluyen los investigadores.