PODOLOGÍA
¿Es malo usar chanclas todo el verano? Esto dicen los podólogos sobre los riesgos para la salud del pie
Al no ofrecer un soporte adecuado al pie, hay que realizar un esfuerzo extra al caminar que supone tensar de forma continua músculos y tendones

Las chanclas no están aconsejadas como calzado habitual en verano / Freepik
Las chanclas son el calzado del verano. Durante estos meses, es frecuente que muchas personas las utilicen de forma habitual y esto es un error que puede acarrear problemas futuros para la salud del pie. El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) advierte de que su uso debe limitarse a playas o piscinas porque se trata de un calzado que no sujeta el pie y el riesgo de lesiones es alto.
Al no ofrecer un soporte adecuado al pie, hay una tendencia a curvar los dedos para sujetarlas, los pasos que se dan son más pequeños y hay que realizar un esfuerzo extra al caminar que supone tensar de forma continua músculos y tendones. Al andar con chanclas se estira la fascia plantar causando inflamación, dolor o cansancio, entre otros.
Las lesiones a corto plazo más comunes son esguinces, dolores en talones y arco del pie, mientras que a largo plazo podrían causar fracturas por estrés o, incluso, juanetes. Además, es peligroso utilizarlas como calzado habitual porque incrementan el riesgo de accidentes como tropiezos o enganches al subir o bajar escaleras.
Desde el ICOPCV se ha señalado que las personas con problemas de circulación o diabéticas, deberían evitar su uso porque al tener reducida la sensibilidad en los pies podrían lesionarse y, al no notarlo (por algún tipo de laceración, rozadura, clavarse alguna piedra, etc.), generar una dolencia grave como úlceras.
¿Cómo escoger las chanclas adecuadamente?
- Deben sujetar adecuadamente el empeine y el tobillo. Las chanclas comunes no llevan cambrillón (pieza que da consistencia a la suela) y esto hace que no sea un calzado estable y aumentando el riesgo de torcedura de tobillo.
- La suela debe estar confeccionada en un material semirígido, grueso y de alta densidad que amortigüe los golpes de los pasos al caminar y no se doblen.
- Que tenga la forma ergonómica del pie para adaptarse a la pisada adecuadamente.
- Hay que evitar comprar chanclas excesivamente baratas en tiendas que no están especializadas en calzado porque podrían estar fabricadas con materiales poco saludables o, incluso tóxicos, y provocar alergias y otros problemas en la piel.

Las chanclas son el calzado habitual del verano, pero tiene sus riesgos / Freestockcenter. Freepik.
Proteger los pies en verano
- Realizar una revisión en el podólogo para valorar el estado de la piel y las uñas, descartar que tengamos algún tipo de infección vírica o micosis que, además de requerir tratamiento, podrían ser causa de contagio para otros.
“Además, el podólogo realizará una exploración minuciosa al estado de la piel y las uñas, hará un corte y fresado de las uñas, retirará las callosidades que pueda haber y recomendará la hidratación más adecuada para el pie del paciente. Junto a esto, podremos indicar si las uñas están en buen estado para poder ser esmaltadas o si existe alguna contraindicación como pudiera ser una onicomicosis”, detalla Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
“Los podólogos también podremos recomendar el calzado que mejor se adapta a esa persona, tanto a su pie como al terreno por el que se vas a mover este verano, para que el calzado veraniego no termine desencadenando una lesión como pudiera ser la fascitis que es la inflamación más habitual en esta época del año”, recalca Escoto.
- Escoger el calzado adecuado. Éste ha de llevar buena sujeción tanto en la zona del empeine como en el tobillo, tener una suela que sea antideslizante y amortigüe las irregularidades del terreno. También es importante elegir calzado de verano confeccionado en materiales de origen natural, como la piel.
- Evitar calzado tipo zuecos de resina, plástico o goma porque no permiten la transpirabilidad que los pies necesitan, aunque tenga perforaciones, por lo que aumenta la sudoración de pies y con ello el riesgo de infecciones y el mal olor.
“La excesiva amplitud de los zuecos tampoco es adecuada, puesto que el pie se mueve de forma descontrolada y aumenta el riesgo de fricciones y ampollas. El diseño de estos modelos, como las chanclas de de dedo, es sólo para momentos determinados y lugares apropiados, no para que sean el calzado de diario”, resalta el podólogo Jorge Escoto.
- El ICOPCV subraya la importancia de secar muy bien el espacio interdigital, tras el baño para evitar que la humedad desemboque en hongos, e hidratarlos a diario, especialmente los talones, para que la piel esté flexible y evitar las dolorosas grietas.
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