La comisión creada por la abadía de Montserrat para investigar los abusos sexuales a menores recomendó en su informe la necesidad de celebrar un acto público de reconocimiento y petición de perdón, otra vez, por las atrocidades cometidas durante décadas por el monje Andreu Soler, el fundador de los Nois de servei fallecido en el 2008 y a quien los expertos calificaron de «depredador sexual y pederasta». El abad Josep Maria Soler cogió el testigo en la primera ocasión: ayer, en la homilía de la misa dominical y ante 500 personas, el religioso pidió perdón y admitió que fallaron «los mecanismos de prevención y control». Soler confesó de entrada que la iglesia «que crece en Montserrat» tiene sus «debilidades y sus pecados».