«Se le vio, caminando entre fusiles por una calle larga,

salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada.

Mataron a Federico cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara.

Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico —sangre en la frente y plomo en las entrañas—

…Que fue en Granada el crimen sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada».

Esta elegía le dedicó Antonio Machado a Federico García Lorca meses después de su asesinato el 18 de agosto de 1936, poco después de estallar la Guerra Civil en España. Este miércoles es el aniversario de su fusilamiento. Terminaron con la vida del poeta por su orientación sexual e ideología política. 85 años después en Valle de Santa Ana, un pueblo de Badajoz, un joven de 26 años ha sido agredido por cuatro menores por «maricón»

Jesús Vázquez Laso es profesor de Lengua y Literatura en un instituto de Secundaria de Arona, Tenerife. Hace unos días decidió regresar a su pueblo, Valle de Santa Ana, a ver a su familia y pasar unas semanas de vacaciones. En la tarde del martes, 17 de agosto, fue con unos amigos a una heladería de Jerez de los Caballeros. «De vuelta, ya en el pueblo vi que se me habían olvidado las llaves de casa, entonces fui a buscar a mi madre. Estaba en un banco de mi calle tomando el fresco con mi tía». Mientras paseaba por la avenida, el joven se topó con cuatro adolescentes que ya conocía de antes. «Iban delante de mí. Me escucharon y se giraron. Empezaron a insultarme, me llamaron maricón y se metieron con mi forma de vestir», relata. «Me puse muy nervioso pero decidí plantarles cara porque es algo que he vivido muchas veces. Me respondieron con amenazas de pegarme una paliza. Mis nervios aumentaron y decidí continuar mi camino», explica. «Una vez con mi madre y mi tía, rompí a llorar». A los pocos minutos los menores regresaron con un adulto. «Venían en un coche. Los cuatro y un mayor de edad --el que conducía--. Se detuvieron frente al banco en el que estaba sentado con mi familia y continuaron los insultos. La persona adulta me preguntó que qué me había pasado con los chavales. Le respondí que habían sido unos sinvergüenzas conmigo». Al mismo tiempo, una de las puertas traseras del vehículo se abrió». 

«Sacó una navaja»

Ni mucho menos Jesús imaginaba lo que iba a suceder. «Uno de los menores se bajó del coche, me golpeó, me cogió del cuello y me tiró a la cuneta. Lo único que podía decirle era que parara. Mi madre y mi tía intentaban detenerle y no eran capaces», cuenta. «Una vez logré separarme, el agresor metió las manos en el bolsillo y sacó una navaja. Con suerte se le cayó al suelo y mi madre consiguió quitársela para que no siguiera la agresión. Sin embargo, esto no le bastó para seguir golpeándome. Volví a caer a suelo y no paró de propinarme patadas. El adulto no ayudó a mi familia a que parara de pegarme. Otro de ellos también se abalanzó sobre mi costado», continúa. «Cuando nos escucharon decir íbamos a llamar a la Guardia Civil, el adulto se marchó en el coche, aunque para el agresor no fue suficiente». «Después de llamar a la Guardia Civil, que en ese momento no podía acercarse, decidí ir con mi hermano al centro de salud y más tarde a poner una denuncia». «Me dolía el costado y la cabeza. Estaba en shock y sufrí un ataque de ansiedad. Ahora me tienen que hacer más pruebas en Badajoz».

Con la voz entrecortada y sin poder evitar emocionarse, Jesús recuerda que a su mente solo se venía Samuel, el joven gallego al que asesinaron a grito de maricón hace poco más de un mes. «No puedo describir lo que sentí. No pude parar de pensar en él. Sentía que podía ser yo. Fue una sensación horrible. A él le mataron por vivir su vida libremente y ser fiel a sus sentimientos e ideas. Me sentí identificado. Soy una persona que no me meto con nadie. Me han educado en la tolerancia y en el respeto. No hay derecho a esto», sostiene. «De no ser por mi madre y mi tía no sé qué hubiera pasado. Ellas también están muy conmocionadas», zanja. 

«No tengo miedo»

Pese a lo ocurrido, el joven pacense se muestra firme: «No tengo miedo». Hoy, un día después, Jesús escribió un post en sus redes sociales para contar lo ocurrido. «Ayer me tocó a mí. Afortunadamente, yo puedo contarlo», dicta el mensaje. Más de 1.500 me gusta y un sinfín de comentarios mostrando apoyo a Jesús. «Quiero agradecer a todo mi pueblo y a los municipios limítrofes. Fregenal, Barcarrota, Higuera... Las muestras de apoyo me están llegando de muchos lugares de España. Me siento enormemente agradecido».

El Ayuntamiento de Valle de Santa Ana ha convocado una concentración en repulsa a la agresión de Jesús este viernes, 20 de agosto. El PP de Badajoz también condena lo ocurrido, el vicesecretario de Igualdad, Minorías Étnicas y LGTBI, Carlos Carrillo, señala que la sociedad «no puede tolerar ni mirar para otro lado ante estos actos violentos contra el colectivo LGTBI, ni ante ningún otro ataque que vulnere los derechos y libertades de cualquier otro colectivo». Además, muestra su apoyo al joven. 

Desde la Fundación Triángulo de Extremadura muestran su apoyo a la víctima y el mensaje es tajante: «Es una agresión grave que no puede quedar impune». 

De vuelta a recordar al dramaturgo de la generación del 27:

«Tú nunca entenderás lo que te quiero

porque duermes en mí

y estás dormido

Yo te oculto llorando, perseguido.

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Por una voz de penetrante acero», dice Lorca en uno de sus versos de ‘El amor duerme en el pecho del poeta’.

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