«Los bancos llevan ahí muchísimos años y nadie les había hecho caso hasta que el lugar pasó a llamarse Paseo de la Diversidad y los asientos a ser multicolores». Estas son las palabras de Pilar Milanés, presidenta de la Asociación Extremadura Entiende, sobre la aparición de pintadas con la palabra ‘Vox’ hace varias semanas en el Paseo de la Diversidad de la avenida Hernán Cortés de Cáceres. «El vandalismo apareció después de la representación del colectivo y no antes, por ello con esto arremeten de manera directa hacia nosotros», señala Milanés.

«Generalmente hay ataques sobre aquello que se desconoce. Nuestra sociedad tiene que avanzar y respetar las diferentes identidades y orientaciones. Sentimos que las ideas de extrema derecha fomentan el odio y la exclusión hacia los diferentes colectivos», explica. «Conforme vamos siendo más visibles estos ataques se están sufriendo con más frecuencia. Los casos de LGTBIfobia están aumentando», recalca. «Que haya habido un gran avance en el marco legislativo no quiere decir que también lo haya en la sociedad. Nosotros no nos vamos a relajar porque no está todo consolidado y seguiremos luchando», reivindica.

Banco pintado con la palabra 'Vox' en el Paseo de la Diversidad de Cáceres. Silvia Sánchez Fernández

Sin embargo, tanto desde Extremadura Entiende como de la Fundación Triángulo señalan que este tipo de actos provienen de una minoría de la población. «Quizá es que aunque sean pocos hacen mucho ruido», apunta Milanés. «Aunque no sean muchos, las redes sociales les amplifican su discurso. Los que van en contra de los derechos de las mujeres, las personas migrantes o este colectivo están en la sociedad desde siempre, lo que pasa es que desde hace algunos años era reprochable. El problema es que ahora tienen amparo en espacios públicos», explica Silvia Tostado, presidenta de la Fundación Triángulo en Extremadura.

Ni la primera ni la última

No es la primera vez que en Extremadura se dan estos ataques. Según las asociaciones, tampoco creen que será la última. «Esto suena a cuando arrancó el activismo LGTBI en Extremadura, en la pegada de carteles del primer orgullo los arrancaron. Fue hace muchos años», recuerda Tostado. «La etimología LGTBI molesta y como respuesta tiene este tipo de vandalismo». Otro de los actos que han ocurrido en la región sucedió en Hornachos. «Pintamos un mural de la activista Alice Mogwe. Fue en una de las actividades que hacía la asociación enmarcada dentro de uno de los programas. Más tarde aparecieron pintadas», rememora. «También pasó en la calle San Juan de Badajoz. Se pintaron referentes del colectivo a lo largo de toda la vía para la celebración de Los Palomos en el año 2019. Actuaron del mismo modo. Seguro que hay algún caso más que no conocemos», añade Tostado.

«Esto nos fortalece»

«No esperábamos que quisieran volver a encerrarnos en los armarios, pero no lo harán. Esto, en cierto modo, nos alienta a seguir en la lucha. Pese al dolor, nos fortalece. Nos hacen alzar la voz juntos e ir todos a una», recalca Milanés. 

Las pintadas son lo de menos, lo peor es el mensaje opresor que hay detrás. Con el punto de mira en los jóvenes, Tostado afirma que: «Es más peligroso que esto cale en aquellos que aún no han salido del armario o en personas que puedan sentirse retraídas y no se sientan libres. Hay que seguir trabajando».

Varios jóvenes pintan de nuevo el banco a todo color. Silvia Sánchez Fernández

No obstante, están de acuerdo en que la respuesta al odio será, desde el colectivo, siempre pacifica. «Reivindicamos que ese era nuestro espacio y decidimos repintarlos de colores», explica Milanés. «Nosotros al ser desde la raíz un movimiento positivo, con estas acciones nos hacen que nos reactivemos. Lo único que consiguen es activismo a través del civismo. Lejos de ser reaccionario es un activismo que aporta para hacernos mejores», acuña Tostado.

Los bancos ya llevan dos semanas a todo color y el Paseo de la Diversidad hace honor a su nombre. «Si vuelve a suceder, los volveremos a pintar y así siempre», coinciden. 

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