Era 1997 y José María Núñez, actual presidente de la Fundación Triángulo, luchaba por los derechos LGTBI a través de la asociación que él mismo fundó con amigos: ‘De par en par’. Un día descubrió que en Barcelona y en Madrid dedicaban un festival de cine a dar visibilidad a gays y lesbianas con proyecciones de cortometrajes y largometrajes que contaban historias del colectivo. «A partir de ahí hablamos con Fundación Triángulo, que aún no tenía representación en Extremadura, y nos reunimos con los organizadores del festival en Barcelona», relata. 

Poco tiempo después, Núñez viajó a Madrid para disfrutar de los visionados desde la butaca. «La primera sesión que vi incluía el corto America The Beautiful y la película Lilies. Este último filme me impactó tanto que pensé que era algo que tenían que ver en mi tierra», rememora. «Hoy en día es difícil de entender, pero hay que tener en cuenta que hace 24 años al colectivo no le dedicaban ni un minuto de representación en la gran pantalla. Nada que ver con lo que vemos ahora en Netflix o cualquier plataforma», añade. Además, este cine solo se veía en las cintas VHS que alquilabas en el videoclub», continúa. «Entonces, al ver que en Madrid las salas estaban llenas, me fui a Badajoz a ponerlo en marcha», recuerda. «Miguel Murillo nos abrió las puertas del teatro López de Ayala y, encantado, nos dijo que sí, que proyectaríamos cine de temática LGTBI. Conseguimos algo de financiación del ayuntamiento y de la Junta de Extremadura y lo llevamos a cabo», señala.

El tercero de España

«Logramos hacer la muestra y lo primero que proyectamos fue ‘El celuloide oculto’, un documental que trata la realidad LGTBI en el cine. Una cinta idónea para arrancar», apunta.

Nació así el tercer festival de cine gay de España. Solo después de Barcelona y Madrid. «En el primer año hubo diez sesiones en Badajoz y cuatro en Cáceres», cuenta. «No fue fácil. En ese momento todo el mundo se resistía a apoyar el proyecto porque era poco habitual. La gente pensaba que era cine porno», explica.

Ningún medio de comunicación esquivó la pregunta en la primera edición de si había escenas pornográficas, recuerda José María Núñez

«Ningún medio de comunicación, ni si quiera El Periódico Extremadura, --entre risas-- esquivó la pregunta de si había escenas pornográficas», relata. 

Otra anécdota que marcó el inicio del FanCineGay fue una polémica con uno de los carteles que anunciaban la muestra y se pegaron por Badajoz. «Un fotograma del cortometraje America The Beautiful, que se proyectó ese año, en el que aparecían dos chicos besándose, fue la imagen de uno de los anuncios», explica. «La primera edición fue a principios de diciembre, que entonces coincidía con la Vigilia de la Inmaculada y los que la celebraban pegaron carteles encima para tapar el beso. Lo curioso fue que no lo cubrieron entero pero sí intentaron ocultar solo los besos», recuerda.

Imagen de un fotograma del cortometraje 'America The Beautiful' que causó polémica en Badajoz.

Imagen de un fotograma del cortometraje 'America The Beautiful' que causó polémica en Badajoz. El Periódico

«La acogida en la región por lo general fue buena», apunta. «Es cierto que recibimos cartas de personas que nos propusieron trasladar las proyecciones a salas más pequeñas para que cuando entraran no se supiera que estaban ahí. Hace 22 años era raro ver a parejas homosexuales besarse en la calle. Extremadura era otra», comenta. 

Un año después tomó forma y cambió de ubicación. «La segunda edición fue en el cine Avenida de Badajoz y en Multicines Cáceres», asegura. Esta vez ya existía Fundación Triángulo Extremadura y Núñez era el presidente. La siguiente volvió al López de Ayala y a partir de la cuarta empezó a ocupar otros espacios en la capital pacense. «La sala Aftasí o la COC también se adhirieron». La suma de apoyos ha sido continúa desde entonces, según explica Núñez. 

En la quinta, el proyecto se abrió paso al entorno rural, con varias actividades, y llegó también a Mérida y Plasencia. «El cambio más importante ha sido tener claro que el 80% de la comunidad extremeña LGTBI hemos nacido en los pueblos. Que el festival genere referentes de visibilidad en municipios pequeños es, a parte de una seña del FanCineGay porque no hay ninguno con tanta presencia en el mundo rural, un orgullo como activista. Yo sé lo que significa asumirse como gay en un pueblo. El acercamiento a estos entornos fue progresivo y en ello tiene mucho que ver su actual director Pablo Cantero», apostilla.

El testigo para Pablo

José María Núñez continuó al frente del festival cinco años más. En la décima edición decidió abandonar. «O me iba o no había relevo. No le dije a nadie que lo dejaba hasta que lo anuncié en la gala de clausura», dice Núñez. El testigo fue para Pablo Cantero. «El festival ha crecido mucho gracias a él», asegura José María.

Con la batuta lleva Cantero desde la edición número once, aunque la primera vez que acudió como espectador fue en la tercera y desde entonces no se desvinculó. «Conocí a José María Núñez y me uní al equipo», explica Cantero.

De su recorrido solo puede hacer balance positivo. «Una de nuestras claves era llegar al mayor número de espacios en la región. Porque conocemos las dificultades que pueden tener personas del colectivo en contextos rurales. Queríamos que estas manifestaciones artísticas y culturales calaran en la población. José María es de Barcarrota y yo soy de Santiago de Alcántara. Somos muy conscientes de la realidad para bien o para mal», relata. Para mal porque cuesta «salir del armario» y para bien por conocer el entorno a la perfección, según destaca Cantero. «Muchas personas no son ellas mismas hasta que no salen de sus pueblos; otros en cambio se sienten respaldados porque conocen a los vecinos. Yo soy el sobrino de la Lauri y voy a serlo para siempre», reflexiona.

Una de las claves del festival es poder llegar al mayor número de espacios rurales extremeños posibles, dice Pablo Cantero

Cita clave en otoño

«A raíz de la primera década, diferentes ayuntamientos, al ver que había participación de otros, fueron sumándose al proyecto. Hemos pasado de tener que ofrecer a municipios que incluyeran esta programación cultural a que nos la soliciten. Esto indica una evolución exponencial», declara Cantero. «Se ha convertido en un evento clave del otoño», asegura. 

El festival llega ya a 30 localidades. «Se han presentado hasta 200 cortometrajes tanto a nivel nacional como internacional. Es un intercambio cultural brutal porque nos acerca a títulos que de no ser por estas muestras no veríamos tan fácil», resalta. 

La novedad de esta 24 edición ha sido un ciclo especial de delitos de odio y un nuevo galardón al mejor corto documental. «Lo primero era necesario. Hemos proyectado visionados que abordan situaciones de acoso y posteriormente realizamos coliloquios en los que ponemos sobre la mesa herramientas para evitar que se den», aclara. «También, con algunas de las películas queríamos darle especial relevancia al papel de las mujeres trans para que el espectador pueda acercarse y empatizar con su realidad. Como el caso de ‘Sedimentos’ que trata sobre la historia de tres trans, una de ellas extremeña», acuña. «De este año yo me quedo con esta película. Está contada con una sensibilidad increíble y rodada con mucho mimo», concluye. 

Ya se conocen cuatro de los galardonados: el premio FanCineGay se le ha otorgado a Cine Club El Gallinero, de Jaraíz de la Vera; el Ocaña a la ilustradora Inma Pnitas; el premio Las Horas a Lidia García y, por último, el de Ley del Deseo ha recalado en el actor Carlos González. 

A punto de concluir esta edición ya empieza la cuenta atrás para las bodas de plata de la gran cita del cine por la diversidad sexual. 

Espacio patrocinado EL PERIÓDICO