Tiene solo 24 años, pero el arte corre por sus venas desde que era niño. «Mi familia es artista», señala. Carlos González Fernández ha recibido el premio Ley del Deseo del 24º FanCineGay de Extremadura. «Es mi primer galardón. Estoy tan emocionado que ahora me considero un poquino extremeño», dice. La realidad es que es de Cintruénigo, un pueblo de Navarra. Aunque confiesa que vive a medio camino entre su comunidad natal y La Rioja, donde reside su padre. Se ha formado como actor en Estudio Corazza de Madrid. «Al principio era malísimo. No sabía actuar», desvela.

Sin embargo no tardaron en ofrecerle papeles. Su primer debut televisivo fue en ‘Señoras del (H)ampa’, creada por Carlos del Hoyo y Abril Zamora. Después en la serie ‘Veneno’ encarnó a Alfonso, mejor amigo de Cristina en la ficción de «los Javis», Javier Calvo y Javier Ambrossi. En su último trabajo ha sido protagonista de ‘Maricón Perdido’, creada por Bob Pop.

¿Qué siente al ser premio Ley del Deseo de la 24 edición del FanCineGay?

Un orgullo tremendo. Es el primer premio que me dan por interpretar. Es todo un honor. 

¿Cuándo se dio cuenta de que quería ser actor?

De niño cantaba. Me gustaba mucho el folklore. Isabel Pantoja, Lola Flores y la gran Rocío Jurado. Formaron parte de mi infancia gracias a mi madre. Mi casa está llena de artistas: son músicos, pintores... Con los años me di cuenta que cantar se me quedaba pequeño. No quería ser yo todo el tiempo porque me aburría. Sentía que tenía que ser otra persona. Con 16 años descubrí el cine más «kinki» de España: Eloy de la Iglesia y Pedro Almodóvar me fascinaron y al cumplir los 18 me planté en Madrid a estudiar interpretación en la escuela Estudio Corazza.

¿A qué tonadillera de las que habla eligiría?

 Sin duda a Rocío Jurado. Cantaba sus letras de niño y no sabía su significado. Con el tiempo me di cuenta de la profundidad de sus canciones y supe lo que realmente decían. Me fascinó. De su repertorio me quedo con la canción ‘El punto de partida’. Me encanta.

¿Quiénes fueron sus referentes?

Mi madre, mi padre, mis abuelos... Toda mi familia es mi primer referente. Son muy trabajadores. En segundo lugar están todos los profesores que he tenido. He aprendido mucho de cada uno.

¿Cómo es su inicio en el mundo del cine?

Malo. En las pruebas de acceso a la escuela no me cogieron. En otros centros sí, pero yo quería formarme en Corazza. Al final entré. Era malísimo interpretando. No supe realmente lo que era encarnar un papel hasta que mi primera profesora de interpretación, Rosa Morales, que en paz descanse, me dijo: «No estás entendiendo de qué va esto. No tienes ni idea. Voy a darte un personaje de mujer». Y así fue cómo entendí realmente lo que era actuar. 

¿Cuál fue su primer papel?

 Lo primero que hice fue interpretar a un vidente. Lo hice fatal, --asegura entre risas---. El inicio real fue ese papel femenino que me dio Rosa en el que encarné a Flo, una madre humilde que tenía dos hijas y su necesidad era que se casaran con hombres «de bien». A nivel profesional el primer papel me lo dieron en un casting para ‘Señoras del (H)ampa’, mi primero en televisión, y di vida a Juanjo.

Después llegó su interpretación en ‘Veneno’, ¿ha supuesto un antes y un después para la ficción?

Sin duda y rotundamente: sí. Ha supuesto un punto de inflexión para la ficción de este país. Nos ha hecho reflexionar a todos. Tanto a profesionales del cine como a los espectadores. Al mundo cinematográfico le ha enseñado que una persona transexual o no normativa tienen el mismo derecho o las mismas o incluso más capacidades de protagonizar un papel con este perfil que pertenezca al colectivo. He tenido la gran suerte de conocer a Javier Ambrossi y Javier Calvo. Es de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida. Parece que a veces a la gente joven no se le valora como merecen y sí que demostramos que podemos. Estamos aquí para crear y contar cosas nuevas. No se nos da la oportunidad o la visiblidad para llevar a cabo proyectos. «Los Javis» nos han abierto camino.

¿Qué le supuso a nivel ser Alfonso?

¡Ay, Alfonsito! Me hizo acercarme al sur. Soy de Navarra y me tuve que preparar un acento malagueño. A nivel profesional fue un reto. Luego también me hizo conectar conmigo mismo y me otorgó cierta madurez. Marcó mucho mi vida.

Después llegó ‘Maricón Perdido’, serie en la que encarna a Bob Pop...

Esto ha sido un paso gigante a todos los niveles. Tanto profesional como personal. Llevar el peso de protagonizar una serie tiene una gran responsabilidad. Me di cuenta que lo importante era contar una historia y remar a favor de ella, lo interpretación o el ego actoral era lo de menos. Aprendí muchísimo a tener paciencia. En lo personal supuso un renacer.

¿Qué papel le gustaría representar?

Cualquiera. Estoy abierto a todo. Adoro los personajes lleno de contradicciones. Aunque quizá me gustaría interpretar a un rey o reina. A alguien de la realeza para sacar caracter.

¿Lucha por la diversidad delante de las cámaras?

No soy activista, no te voy a mentir. Me levanto por la mañana y no me acuerdo de que soy gay y gordo. Soy yo. Soy LGTBI, formo parte del colectivo y lo amo. Me siento orgulloso de formar parte de él, pero el gran paso para avanzar es no sentirnos diferentes. Hay que normalizarlo. Es necesario darle visibilidad, eso está claro. Pero hay que visibilizarlo tanto hasta que deje de ser noticia. 

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