El teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Santa Susanna (Maresme), Josep Lluis Mulero, acusado por el fiscal de agresión sexual, ha presentado su dimisión, según han informado este viernes fuentes municipales. El alcalde de la localidad del Maresme, Joan Campolier, ha aceptado la renuncia. La Fiscalía reclama para Mulero ocho años de prisión por un delito de abuso sexual, la prohibición de aproximarse a la víctima y seis años de libertad vigilada. El propio sospechoso, que ahora tiene 49 años, ha admitido que mantuvo relaciones con la chica, pero asegura. según su versión, que estas fueron consentidas.

La información publicada por El Periódico de Catalunya, medio que pertenece al mismo grupo editorial que este diario, ha causado revuelo en la localidad de Santa Susanna. Según las mismas fuentes municipales, el consistorio desconocía la existencia de este procedimiento penal en el procesado por presuntamente abusar de una joven de 24 años.

Los hechos por los que Mulero está acusado se remontan al 9 de mayo de 2018, cuando el hombre, que es gerente de la empresa Instituto Nacional Funerario, sita en Malgrat de Mar, contrató a la víctima (había hecho asistido a cursos de tanatopraxia en esta firma) y le informó que cinco días después, el 14 de mayo, debían viajar a Madrid para realizar un curso de formación, juntos con otras personas, según el escrito de acusación, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO. El imputado sabía que no era así y que no iban a viajar con ellos más empleados, “ni siquiera se iba a impartir dicho curso de formación”, subraya la fiscala.

Mulero reservó una única habitación para él y la muchacha en el Hotel Leonardo de Madrid. Ella creía que iban a dormir separados y descubrió que eso no era así al llegar al establecimiento. Después de visitar un 'call center' de la capital madrileña, en lo que resultó ser todo el curso de formación previsto, fueron a cenar a un restaurante japonés y a tomar algo a un bar. En este local y tras ir al baño, la joven se encontró una copa de vino preparada. A media copa, le empezó a doler la barriga y a sentirse extraña, incide la denuncia. En el trayecto al hotel, vomitó. La víctima estaba “mareada y somnolienta”, detalla la acusación pública en su escrito.

Como estaba indispuesta, la joven se estiró en la cama y se quedó dormida. La fiscala sostiene que el procesado, “con ánimo de satisfacer su instinto libidinoso y aprovechando el estado de inconsciencia" en que se hallaba la víctima, le quitó el pijama y la ropa interior y comenzó a tocarle por todo el cuerpo, a besarla, a abusar de ella, llegando a introducirle los dedos en la vagina.