Tras una semana marcada por una DANA que inauguró el mes de septiembre, y derivó en la creación de una borrasca que causó estragos el pasado fin de semana, esta semana el tiempo ha ido evolucionando dentro de una situación inestable. Muy atrás quedaron las olas de calor, las temperaturas altas y el verano cálido al que nos habíamos acostumbrado.

Mario Picazo, de eltiempo.es, destacó en su predicción semanal que nos esperaba una semana de precipitaciones que conforme se fuera acercando el fin de semana aumentarían su intensidad. Respecto a las temperaturas, Picazo asegura que no habría cambios térmicos hasta el fin de semana, ya que las temperaturas descenderían en bastantes zonas de España.

Además de para compartir predicciones meteorológicas, Mario Picazo se mantiene muy activo en redes sociales con el objetivo de visibilizar el cambio climático y sus consecuencias, así como otros fenómenos naturales o curiosidades que están ocurriendo en cualquier parte del mundo.

Resulta que el cambio climático está produciendo un gran problema para los vuelos. "La ciencia también ha mostrado que los casos de la llamada ¨turbulencia severa¨, han ido en aumento. Ese incremento se ha notado tanto en vuelos domésticos como en los de larga duración", explica. En ocasiones llegan a causar heridos y situaciones de pánico o ansiedad.

¿Lo peor? Que no se pueden predecir. Un grupo de investigadores de la facultad de Ciencias de la Atmósfera en la Universidad de Texas A&M, "afirma que es imposible hacer una predicción fiable de este tipo de turbulencia en aire despejado. Es casi invisible y a muchos pilotos les sorprende."

El cambio climático de origen humano estaría potenciando este tipo de turbulencias, según los expertos. "La mayoría de los aviones, sobre todo los que realizan viajes largos, se desplazan por la estratosfera. La fuerza del viento depende de la diferencia de temperatura entre los polos y el ecuador, y ese gradiente se está reduciendo a medida el calentamiento global funde el hielo polar. Como consecuencia, los vientos estratosféricos se han ido invirtiendo, algo que ha llevado a un aumento de la cizalladura del viento y por lo tanto al de la turbulencia", sentencia Picazo.