Sucesos

Así conoció Begoña Villacís el asesinato de su hermano: por el alcalde de Madrid

Se cumple una semana desde que su hermano pequeño fue asesinado

Almeida y Villacís desayunando en una terraza junto a Borja Carabante y Mariano Fuentes.

Almeida y Villacís desayunando en una terraza junto a Borja Carabante y Mariano Fuentes. / Ayuntamiento de Madrid- Archivo

Begoña Villacís está rota. Cómo no estarlo después de perder a su hermano pequeño, Borja, asesinado hace una semana en una carretera de Madrid. La que fuera vicealcaldesa de Madrid ha compartido en sus redes sociales una desoladora carta donde se abre en canal sobre lo que vive después del día "más triste de nuestras vidas".

¿Quién le comunió a Villacís la peor de las noticias? Fue ni más ni menos que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, compañero de Begoña durante su etapa como vicealcaldesa de la capital de España. Él personalmente fue quien descolgó el teléfono y la llamó después de conocer la identidad del hombre asesinado en la carretera de El Pardo.

La Policía contactó con el Ayuntamiento de Madrid al conocer que el hombre asesinado era el hermano de Begoña Villacís, según han contado en el programa de Susanna Griso.

La desoladora carta de despedida

A pesar de que las primeras 24 horas después de la noticia la familia optó por el silencio absoluto, ahora ella ha encontrado en sus redes sociales una vía de escape donde expresar sus sentimientos y agradecer todos los gestos de cariños. Esta es la carta de despedida y agradecimiento de Villacís tras dejar un ramo de flores malvas en la carretera en la que perdió la vida.

Cada vez que alguien me preguntaba cómo afrontaba alguna adversidad respondía con tranquilidad que a mí la vida todavía no me había tocado. Hasta el pasado martes, el martes la vida por fin me tocó, me atravesó.

Cinco días y sigue siendo igual de irreal.

Cada abrazo espontáneo que recibo por la calle confirma. “No quiero molestar”, empezáis diciéndome. No lo hacéis, reconforta tanto que alguien se pare a transmitirme su pesar y su cariño, conmueve y vence mi incredulidad. Me duele la cabeza de tanto llorar y apretar los dientes.

No he querido leer una sola noticia, la gente que me quiere me dice que no lo haga, que no me hará bien. Quizás entendáis ahora por qué siento una aversión tan intensa y visceral por los extremos, viene de lejos.

Pero Borja siempre será mi hermano pequeño, y yo seré siempre su hermana mayor. La que le cuidó lo mejor que supo, junto con los mejores padres que uno puede llegar a tener, y a la que siempre quiso compensar con sentidos gestos, grandes abrazos, y cariñosos besos. No era de esos chicos que no sabían expresar. A veces hacía de hermano mayor.

Y a veces me volvía y otras se me iba, pero siempre sentí su amor incondicional, nunca hubiese permitido que una mañana me tocase pedir a nuestros padres que se sentasen, que tenía algo que decirles el peor día de nuestras vidas.

No hemos querido compartir nuestro duelo, solo estuvimos los suyos, la familia. Gracias por, aun así, estar presente. Ante el dolor nos deshacemos de ropajes, nos quedamos tal cual somos. La misma compasión en un mensaje de buena gente del PP y del PSOE, las mismas ganas de consolar escritas por un cargo de VOX que orará por mi hermano (gracias), que en un hermoso mensaje de otro de Más Madrid, las mismas ganas de consolar. A todos, aquí tendréis siempre una familia agradecida.

Tengo, la verdad, mucho que agradecer, miles de mensajes que iré contestando, personas que se conjuran para ayudar a una familia devastada: policías con oficio, bregados y profesionales pero sensibles y humanos.

A mis padres, que han enterrado a un hijo, mi hermano. Dejo hoy estas flores en la carretera del Pardo. Hay más flores, las de Rebeca, las de otros amigos, y yo no puedo, de verdad que sigo sin poder creer que no lo voy a volver a ver más. Mi niño, descansa en paz.