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Guía veterinaria

La regla de los cinco segundos, juguetes de hielo y otros 10 consejos para evitar que tu mascota sufra un golpe de calor

Los veterinarios recomiendan extremar las precauciones durante los meses de más calor y, sobre todo, durante episodios extremos como en olas de calor

Varios perros juegan en una playa habilitada para mascotas en Barcelona durante una ola de calor.

Varios perros juegan en una playa habilitada para mascotas en Barcelona durante una ola de calor. / Zowy Voeten / EPC

Valentina Raffio

Barcelona

Los veranos de calor extremo se han convertido en un verdadero riesgo para las mascotas. Sobre todo en momentos en que, tras la llegada de una ola de calor, perros y gatos se ven obligados a subsistir varios días a días con temperaturas muy por encima de lo normal y a noches tan cálidas que dificultan el descanso. "De la misma manera que ocurre en humanos, lo más importante que podemos hacer para prevenir un golpe de calor en animales es aplicar medidas de prevención y cuidado. Y ante todo, sentido común", resume Verónica Araunabeña, veterinaria con amplia experiencia clínica y presidenta del Consell de Col·legis Veterinaris de Catalunya en una entrevista con EL PERIÓDICO, en la que resume algunos consejos para evitar que perros y gatos sufran por el calor extremo.

El primer paso para evitar que los animales sufran por el calor es garantizar que tengan siempre acceso a agua fresca y limpia. "Tanto si viven en el interior como si salen a la calle, lo más importante es que siempre tengan agua fresca al alcance las 24 horas del día", insiste Araunabeña. Esto es especialmente importante porque, según explica esta veterinaria, perros y gatos no producen sudor y regulan su temperatura corporal mediante el jadeo. De ahí que sea esencial que dispongan de fuentes de hidratación constante para poder refrescarse.

Una buena idea para incitar a los animales a refrescarse son los juguetes congelados. Hay quien recomienda rellenar juguetes tipo Kong con caldo casero sin sal, comida húmeda o yogur apto para animales y meterlo al congelador. También se pueden congelar cubitos de agua con premios dentro o incluso frutas aptas (como melón o manzana en pequeños trozos). Finalmente, hay animales que disfrutan simplemente jugando con cubitos de hielo estándar para aliviarse del calor.

En verano, es habitual que muchos animales reduzcan su ingesta de alimento. "No es que no quieran comer, es que necesitan menos calorías porque hacen menos actividad física y no tienen que generar tanta temperatura corporal", explica Araunabeña. Una estrategia para incentivar la ingesta alimentaria es ofrecer comida húmeda o hidratada. También puede ser útil repartir las tomas en momentos más frescos del día como a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. "El pienso seco requiere más agua para ser digerido, así que si comen menos, también es normal que pidan menos agua", añade.

En el caso de los perros, según explica Araunabeña, un momento crítico durante el verano es la hora del paseo. La recomendación es evitar las salidas durante las horas centrales del día. "Lo ideal es salir por la mañana temprano o al anochecer. Y si a mediodía tienen que salir, que sea el tiempo justo para hacer sus necesidades y volver", explica. Otro factor a tener en cuenta es que, sea cual sea la hora, durante episodios de calor extremo el asfalto puede alcanzar temperaturas abrasadoras incluso en horas relativamente frescas. "Haz la prueba: si no puedes mantener el dorso de la mano sobre el suelo cinco segundos, tampoco debería caminar tu perro por ahí", recuerda la experta.

Tanto en perros como en gatos, el exceso de ejercicio y juego durante episodios de altas temperaturas puede resultar perjudicial para el animal. "Es especialmente peligroso en el caso de animales mayores o con enfermedades previas", subraya Araunabeña, quien recomienda evitar jugar con ellos en las horas de más calor del día. "Si corren demasiado, hiperventilan, y eso dificulta aún más la regulación de su temperatura corporal", comenta la especialista.

Mucha gente opta por cortar el pelo de su mascota en verano, pero no siempre es recomendable. "En algunas razas de perro, un corte muy corto puede dañar la piel y aumentar el riesgo de quemaduras", advierte la veterinaria, quien recomienda seguir el criterio de los especialistas en función de la raza. En el caso de los gatos, añade, lo que sí es imprescindible es el cepillado frecuente. "Especialmente en gatos con mudas muy marcadas, eliminar el pelo muerto mejora la ventilación natural y ayuda a mantener la temperatura corporal", explica.

"Hay perros y gatos que, por su pelaje o color de piel, necesitan protección solar para evitar quemaduras. Pero siempre deben usarse cremas específicas para animales", explica Araunabeña, quien también recuerda que hay que evitar que estén expuestos al sol directamente durante mucho tiempo. "Ya sea en la calle o en un balcón, tienen que tener zonas de sombra y acceso a un refugio fresco", afirma.

Los expertos se muestran muy contundentes al recordar que nunca, bajo ningún concepto, se debe dejar a un animal solo en un coche aparcado. "Ni cinco minutos, ni con la ventanilla bajada. Ni a la sombra. Un coche puede convertirse en un horno en cuestión de minutos", alerta la veterinaria. Durante los trayectos, además, recuerda que es imprescindible asegurar que haya buena ventilación o aire acondicionado. "Lo mismo que usamos para nosotros, lo necesita también el animal", dice.

En el mercado existen muchos productos para combatir el calor como mantas refrigerantes, alfombras de gel y hasta patucos para evitar quemaduras en las patas. ¿Funcionan? "Sí, siempre que se usen como complemento y no como única medida", responde Araunabeña. Lo importante, añade, "es que el animal es distinto así que hay que entender que habrá algunos que disfruten de estos complementos y otros que simplemente prefieren estar tumbados en un rincón fresco de la casa y dormir todo el día".

Por último, la veterinaria advierte de prácticas comunes que no tienen respaldo científico o pueden ser incluso contraproducentes. "Sumergir al perro en agua completamente helada, por ejemplo, puede causar un shock térmico", explica. Tampoco tiene sentido abrigarlos por miedo al aire acondicionado o darles suplementos sin control veterinario. "La prevención se basa en el sentido común. Nada sustituye a la observación y el cariño del tutor", concluye.

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