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ABANDONO DE ANIMALES

Los perros invisibles del albergue de Alicante: la eterna espera de Gabriela, Halcón, Granada y Corina

Llevan dos años o más tras las rejas del albergue municipal de Alicante. Gabriela, Halcón, Granada y Corina hace tiempo que no conocen otra cosa que la soledad. Son los perros invisibles, los que nadie adopta, los que ven pasar la vida desde las jaulas del refugio mientras otros encuentran una familia, un lugar donde recibir calor

El número de animales sin hogar en Alicante sigue creciendo

El número de animales sin hogar en Alicante sigue creciendo / Jose Navarro

Borja Campoy

Gabriela lleva 640 días esperando, Halcón, 647, Granada, 805 y Corina, 810. Estos cuatro perros protagonizan cuatro historias de abandono que transcurren entre rejas en el albergue municipal de Alicante. Ninguno de ellos sabe desde hace tiempo lo que es dormir bajo un techo sin ladridos ajenos, sin cemento frío y sin el alboroto de decenas de perros con los que comparten espacio. Algunos, como en el caso de Halcón, llegaron siendo cachorros y hoy, ya adultos, no saben lo que es una familia.

«Los animales no son un juguete. Merecen una familia y una vida fuera del encierro»

Cristina Cutanda

— Concejala de Protección Ambiental

El caso de Corina es especialmente doloroso. Con más de dos años en el centro, ostenta el triste récord de permanencia. Son los llamados "perros olvidados", aquellos que nadie elige. Ni por aspecto, ni por edad, ni por raza. Siguen en el albergue, viendo marcharse a otros. En lo que va de 2025, el abandono de animales en Alicante supera ya la docena de casos, más que en todo el año anterior, y las adopciones no crecen al mismo ritmo.

La perra Gabriela lleva 640 días en el albergue de Alicante esperando a que alguien la coja en adopción

La perra Gabriela lleva 640 días en el albergue de Alicante esperando a que alguien la coja en adopción / Jose Navarro

"Las personas interesadas en adoptar a un animal deben tener en cuenta que las mascotas se convierten en una parte importante de la familia y que adquieren una responsabilidad para cuidarlos y protegerlos, porque no son un juguete", manifiesta la concejala de Sanidad y Protección Animal, Cristina Cutanda.

Los responsables del centro señalan que los abandonos no cesan y las adopciones no terminan de despegar

"Rechazamos de pleno el abandono. Los animales se merecen estar en compañía y en familia, en lugar de permanecer encerrados entre cuatro barrotes, como algunos de los cachorros que tenemos en el albergue, que no han conocido otra vida distinta del drama del encierro y la reclusión", añade.

Inadvertidos

Esos cuatro perros no solo comparten jaula con decenas de animales más, también comparten la indiferencia. Son los que llevan más tiempo en el albergue porque, pese a ser grandes, pasan inadvertidos para las personas que acuden en busca de una adopción. O, seguramente, su tamaño es el principal motivo de su invisibilidad. "Nadie se fija en ellos, la gente quiere perros pequeños. Incluso mejor si no se llegan a hacer grandes", explica la responsable del centro, Sandra Vicedo.

«Los perros grandes son invisibles para la adopción y solo conocen el albergue»

Sandra Vicedo

— Responsable del albergue

Se detiene en el caso de Halcón, el más estremecedor de todos. "No conoce otra vida. Los demás han estado en alguna casa y han tenido el cariño de una familia, aunque luego les hayan abandonado", lamenta Vicedo. El tamaño y la energía propia de su juventud juegan en contra de Halcón. "Es un adulto joven y necesita movimiento. Tienes que tener buenas instalaciones, buen terreno, para que esté bien", añade.

Corina ostenta el triste récord de permanencia con 810 días, superando los dos años

Corina ostenta el triste récord de permanencia con 810 días, superando los dos años / Jose Navarro

En el centro alicantino hay en la actualidad más de 250 perros y gatos, que conviven con una yegua y cuatro burros. El ritmo de adopción ha bajado. "Puede ser por el verano, pero sí que hemos notado una pequeña línea hacia abajo", reconoce Vicedo. Aun así, los trabajadores mantienen el vínculo emocional con los animales que llevan más tiempo: "La semana pasada se llevaron a un perro mediado que llevaba aquí dos años. Nos pusimos todos contentos. Es gratificante ver que, al que nadie miraba, por fin tiene un hogar".

Halcón nunca ha tenido una familia mientras Corina bate el récord de olvido con más de dos años

Adoptar en el albergue es sencillo. Mar Castillo, en la recepción, realiza entrevistas para conocer si en las viviendas de los interesados en llevarse a un animal hay niños u otras mascotas o cómo son las características de la casa. "Los perros pequeños van a pisos pequeños, es lo que suele pasar. Los grandes, a chalets", resume Vicedo.

«Si un perro vive quince años no se merece pasar trece encerrado en una jaula»

Pablo Sentana

— Veterinario del albergue

Después de la adopción, muchos de los receptores envían fotos y vídeos que los trabajadores del albergue publican en las redes sociales del centro para dar visibilidad a la labor que allí se realiza. "Hemos visto de todo, hasta perros que nos han dejado atados a las puertas de nuestras instalaciones", concluye la responsable.

Fracaso

El veterinario Pablo Sentana regresa al caso de Halcón, del que dice que no muerde ni ladra más que el resto. Tampoco tiene traumas graves ni agresividad. "Es un fracaso de la sociedad y del albergue. Tener animales sin problemas de conducta que no salgan es un fracaso conjunto", lamenta. También aborda la situación de Granada, Corina y Gabriela, perros grandes y adultos que no encajan en el deseo mayoritario de quien cruza la verja del albergue: "La gente quiere cachorros, perros que les duren quince años. A los animales mayores no los quiere nadie".

Halcón tiene dos años y ha pasado prácticamente toda su vida en el albergue alicantino

Halcón tiene dos años y ha pasado prácticamente toda su vida en el albergue alicantino / Jose Navarro

Mientras tanto, el comportamiento de estos perros cambia. Aumentan sus conductas primarias, comen más y necesitan ejercicio, síntomas propios de quien está confinado. Desde el equipo del albergue se les aplican largos paseos, dietas y juegos de enriquecimiento ambiental, pero con eso no basta. "No se soluciona en dos días. Aunque lo bueno es que se adaptan rápido a cualquier situación", declara Sentana, que insiste en que estos perros no tienen taras y solo les falta lo esencial: "Cuando les acaricias y te miran, reflejan que necesitan un dueño".

Más de un millar de animales han sido recogidos por el albergue municipal de Alicante en año y medio, desde enero de 2024 hasta el pasado junio

El vínculo con ellos es inevitable. "Hay voluntarios que han llorado mucho cuando se ha ido un perro. La semana pasada se fue un bretón que llevaba dos años en el albergue y el chico que lo cuidaba se puso a llorar. Fue muy emocionante. Cada trabajador tiene su favorito. Intento que a mí no me pase, pero es muy difícil", indica.

«Muchos animales mueren de pena porque creen que los han dejado para siempre»

Mar Castillo

— Trabajadora del albergue

El control sanitario es exhaustivo en el centro, en el que se aplican chips, pasaportes, cuarentenas y mecanismos para seguir la trazabilidad de los animales. Y aunque el abandono sigue existiendo, el veterinario considera que ahora hay más conciencia y más filtros que antes, cuando "se perdía un perro y se cogía otro de la calle". Al respecto, añade: "Ahora se buscan, el 80 % de los animales están bien cuidados".

Por último, Sentana lanza una reflexión a quien duda en adoptar: "Compartir la vida con un perro nos aumenta mucho la visión de todo, merece la pena. Son los únicos que cuando llegamos a casa nos sonríen y mueven la cola".

Llamadas

Desde la recepción del albergue, Mar Castillo asegura que contesta al teléfono unas treinta veces al día y que casi siempre es para tratar casos de abandono animal. Lleva años en el centro situado en Bacarot y se encarga de funciones como las adopciones, las recogidas o la difusión a través de las redes sociales. "La gente se piensa que dejar un perro en una jaula con treinta más no es abandono. Muchos se mueren de pena. Ni comen ni beben para dejarse morir. O se dejan morder por los demás", expone.

Perros como Halcón, Granada, Gabriela o Corina no ocultan su tristeza después de llevar dos años, o más tiempo, encerrados. Nadie se fija en ellos, nadie los quiere y se vuelven invisibles. Sin embargo, el ramillete de excusas para abandonar animales es extenso, según relata Castillo: "Porque se ha muerto un familiar, porque han vendido un campo y se van a vivir a un piso, porque se van a otro país, porque se han divorciado, porque han tenido un hijo, porque les da alergia...". Las situaciones que más le duelen se producen cuando "pretenden meter a perros con los que han convivido 15 años en una jaula con otros treinta animales".

El servicio de atención a los animales se presta durante las 24 horas del día

La responsable de la recepción también es la primera en recibir a quienes acuden a adoptar. "Les hago preguntas para ver qué perro les puede encajar mejor", señala. También es de las primeras en emocionarse cuando uno de los veteranos consigue salir: "Es muy gratificante, nos ponemos contentos. Queremos que todos tengan una casa donde estén bien y los quieran".

Para intentar conseguir estos propósitos, el Ayuntamiento ha anunciado un aumento del 20 % del presupuesto para el servicio de recogida y custodia de animales, que superará los 340.000 euros. En año y medio, el albergue ha acogido a más de mil animales. Pero ni el dinero ni la nueva normativa, que obliga a prestar estos servicios las 24 horas del día, de lunes a domingo, bastan por sí solos para cambiar un refugio por un hogar.

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