Avance científico
Tratar el alzhéimer con litio: una terapia testada en ratones abre un nuevo horizonte para tratar la enfermedad
Un experimento liderado por la Universidad de Harvard demuestra por primera vez el potencial de este mineral, ya utilizado en el tratamiento de enfermedades mentales, para tratar y revertir los daños cerebrales
Los expertos piden a la población no tomar suplementos de este mineral ya que todavía no se ha testado su eficacia en humanos y, además, su ingesta de forma no controlada puede ser peligrosa

Un ratón de laboratorio en una imagen de archivo. / 123RF
Valentina Raffio
Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard acaba de lograr un avance clave en el tratamiento del alzhéimer. Según anuncian los especialistas en un artículo publicado este miércoles en la revista 'Nature', en un experimento con ratones se ha conseguido tratar y revertir el alzhéimer mediante el uso de litio, un mineral que, aunque ampliamente utilizado en psiquiatría, nunca había sido considerado una herramienta eficaz y segura contra la neurodegeneración asociada a esta enfermedad. Los expertos apuntan a que este hallazgo, aún en fase preliminar, abre una nueva y prometedora vía terapéutica para abordar uno de los mayores desafíos de la medicina actual. Hay incluso quien habla de que este compuesto podría ser el ansiado "santo grial" frente al Alzheimer.
Para entender este avance científico hay que dar un paso atrás y entender cómo se genera esta enfermedad y cómo, hasta ahora, la comunidad científica había enfocado la búsqueda de tratamientos. Y es que, gracias a décadas de investigación, sabemos que en el cerebro de las personas con alzhéimer se produce una acumulación de proteínas tóxica que, a la larga, forman placas y ovillos que destruyen las neuronas y deterioran funciones cognitivas como la memoria o la orientación. Por eso mucho, muchos de los tratamientos que se han ideado hasta ahora se han diseñado con el objetivo de intentar eliminar estas placas. Aunque, por el momento, con resultados limitados. ¿Pero y si el problema no fuera solo la acumulación de estas proteínas, sino también la pérdida de ciertos elementos esenciales para el funcionamiento cerebral como, por ejemplo, el litio?
Experimento con ratones
El equipo liderado por el neurocientífico Bruce Yankner, de la Universidad de Harvard, descubrió algo inesperado al analizar cerebros de personas con alzhéimer. Y es que, según su análisis, los niveles de litio eran mucho más bajos que en personas mayores sanas. Pero eso no era todo. También observaron que este mineral, esencial para el buen funcionamiento de las neuronas, estaba "secuestrado" por las placas de proteínas tóxicas características de la enfermedad. Para comprobar las consecuencias de esta falta de litio en la salud cerebral, los investigadores optaron por utilizar ratones modificados genéticamente para desarrollar síntomas similares al alzhéimer. Lo primero que observaron fue que al darles una dieta baja en litio, el daño cerebral de los animales empeoró, aumentaron las placas tóxicas, se aceleró la degeneración cerebral y los ratones perdieron memoria y capacidad de aprendizaje. Pero eso no es todo.
Los investigadores observaron que los ratones con una dieta baja en litio registraron un aumento de las placas tóxicas, una aceleración de la degeneración cerebral y una mayor pérdida de memoria y capacidad de aprendizaje
Una vez comprobados los efectos de la falta de litio, los científicos se preguntaron si reponer este mineral perdido podría revertir el daño cerebral. Fue entonces cuando probaron a suministrar a los animales un compuesto llamado litio orotato, que a diferencia de otras formulaciones ya utilizadas en medicina se absorbe de forma más estable y no interfiere con las proteínas tóxicas acumuladas en el cerebro. Según relatan los especialistas, en los ratones tratados con esta fórmula, los efectos fueron sorprendentes. Los análisis indican que se frenó el avance de las lesiones, mejoró la memoria y las células inmunitarias del cerebro volvieron a funcionar correctamente. Incluso en ratones sanos y envejecidos, el litio orotato ayudó a conservar las neuronas y sus conexiones. Esta formulación, además, no causó los efectos secundarios que suele provocar el litio tradicional.
En los ratones tratados con suplementos de litio se observó un freno en las lesiones cerebrales, una mejora de memoria y que las células inmunitarias del cerebro volvieron a funcionar correctamente
Entusiasmo y cautela
Los resultados de este estudio han sido recibidos con gran entusiasmo por parte de la comunidad científica. "Este estudio propone que el metabolismo del litio podría ser el santo grial que estamos buscando frente al alzhéimer", señala el investigador Jordi Pérez-Tur, del Institut de Biomedicina de València del CSIC, en declaraciones a la plataforma Science Media Centre España. Según explica este especialista, lo más llamativo de este experimento es la idea de que "con una intervención dietética mínima se podría alterar el curso de la enfermedad, algo que hasta ahora solo habían conseguido algunos fármacos, y por poco tiempo". En esta misma línea se plantea Marc Suárez-Calvet, investigador del BarcelonaBeta Brain Research Center y neurólogo del Hospital del Mar, coincide en que el estudio ofrece una vía prometedora. "Es un trabajo elegante que plantea un mecanismo novedoso: la pérdida de litio como evento temprano clave en el alzhéimer", señala el especialista.
"Este estudio propone que el metabolismo del litio podría ser el santo grial que estamos buscando frente al alzhéimer"
Pero más allá de la alegría por el descubrimiento científico, los expertos se muestran muy cautos al recordar que, pese a sus buenos resultados, aún estamos ante algo preliminar. Sobre todo porque faltan estudios en humanos que confirmen si este efecto protector se reproduce en pacientes con alzhéimer. Los autores del trabajo, de hecho, piden a los ciudadanos que no tomen suplementos de litio por su cuenta ya que, sin supervisión, puede resultar peligroso. "Este trabajo es un primer paso de un camino que ha de abordarse de manera rigurosa con las herramientas de la mejor ciencia que somos capaces de desarrollar los seres humanos", advierte Pérez-Tur. "Aunque los resultados son esperanzadores, es imprescindible actuar con cautela. Solo ensayos clínicos rigurosos en pacientes podrán determinar si realmente estamos ante una terapia efectiva y segura", añade Suárez-Calvet.
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