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Incendios forestales

Un incendio en Asturias acecha pueblos y el santuario del Acebo, donde el cura combate las llamas a pecho descubierto

La localidad de Cangas del Narcea registró los focos más activos de los doce declarados en la región: "Se pasó de humo a llama rapidísimo"

La situación parecía controlada a última hora del martes, pero el viento volvió a complicar la situación de madrugada

Alerta por un incendio en Cangas del Narcea (Asturias), con dos pueblos y el santuario de El Acebo en riesgo: "Esto mete miedo"

Tous pa Tous

T. Cascudo

Cangas del Narcea

Asturias vuelve a estar asediada por el fuego con una docena de incendios -cifra rebajada a diez durante la madrugada- en diferentes puntos de la región, de Oriente a Occidente, aunque fue en Cangas del Narcea, concretamente en el entorno del santuario del Acebo, donde se combatió el foco más virulento. Incluso el párroco de Cangas del Narcea y Arcipreste de El Acebo, Juan José Blanco Salvador, trató de extinguir las llamas que se aproximaban al santuario, a pecho descubierto y batefuegos en mano. El incendio de Cangas del Narcea también tuvo otro foco en Genestoso. Pero fue el de El Acebo, próximo al templo del siglo XVI, el que más preocupó a los vecinos, ya que puso en peligro varias poblaciones y el icónico santuario (que había realizado obras de remodelación recientemente y que estaba previsto inaugurar el 8 de septiembre).

"Mete miedo", resumieron los vecinos de la zona en los primeros momentos. Sin embargo, a última hora de la jornada la situación mejoró visiblemente y, aunque los equipos de emergencia preveían trabajar durante toda la noche, se logró que las llamas no afectaran ni a los pueblos ni al santuario que cobija a la virgen de El Acebo.

Pero la situación empeoró de madrugada a causa del viento de componente sur, dificultando que las labores de extinción siguieran avanzando. Y a las 04.46 horas, el Principado decretó el paso a situación 2 de emergencia del Plan de Incendios Forestales del Principado de Asturias (INFOPA), pidiendo la movilización de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Todo ello pese a que el consejero de Movilidad, Alejandro Calvo, aseguró ayer pasadas las 22.00 horas que la situación estaba controlada en la mayor parte de los casos, pero aún preocupaban los incendios de Cangas del Narcea y, también, la posibilidad de que se extendiese a Asturias el virulento fuego de Villablino (León). Un total de 19 efectivos de Bomberos trabajaban anoche en la extinción y se esperaba la colaboración de unidades del Ministerio, aunque actualmente se encuentran desplazadas a otras comunidades. Por ejemplo, la Brigada Forestal de Tineo se encuentra trabajando en Orense. Finalmente, ante la afectación del viento, se ha decidido, ya bien entrada de madrugada, solicitar la ayuda de la UME.

Puesto de mando en Cangas

Dada la situación en suelo cangués, el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) trasladó su puesto de mando al recinto ferial de La Himera y elevó a Situación 1 el Plan de Incendios Forestales del Principado de Asturias (INFOPA). A Cangas se desplazaron dos helicópteros y la unidad de drones del SEPA, agentes de bomberos, tres empresas forestales y agentes de la guardería del Medio Natural.

A los dos incendios de Cangas se sumaron uno en Lago (Allande) y otro en Medal (Coaña). En el Oriente se contabilizaron otros dos en Camarmeña (Cabrales) y Pandiello (Parres) y otro más en Faedo (Quirós). A última hora, Calvo advirtió de cinco focos más en Belmonte, Caso, Gozón, Llanes y Mieres, aunque de menor importancia.

Avivado por la sequía

El incendio de El Acebo se declaró en torno a las cuatro de la tarde y se propagó muy rápidamente motivado por la sequía, los fuertes vientos registrados en la tarde de ayer en Cangas y el calor (por encima de 31º).

Pueblos como Fonceca y Puenticiella estuvieron completamente asediados por las llamas, como también Cobos o el icónico santuario de El Acebo, donde el denso humo dificultó mucho el trabajo. Incluso, por momentos, no se descartó que hubiera que hacer desalojos. La columna de humo se apreciaba nítidamente desde la capital canguesa, a apenas diez minutos en coche del epicentro del fuego.

"Hay que lamentar que sucedan estas cosas. Aquí no ha habido tormentas, así que espero que no haya sido intencionado. Estamos en un nivel máximo de alerta por riesgo de incendios y hay que extremar las precauciones porque estamos poniendo en peligro la vida de mucha gente, tanto vecinos como efectivos de extinción, y no es necesario", señaló el alcalde Cangas, José Luis Fontaniella, que se desplazó junto a concejales de su equipo a la zona para supervisar la situación, que mejoró ligeramente hacia el final de la tarde.

José Aumente, que vive cerca de Villarino de Limés, uno de los pueblos más asediados en los primeros momentos da cuenta de la rápida propagación: "Estaba con la nieta y me dijo ‘mira, mira’, se veía salir humo en el monte de en frente, pero no habían pasado treinta segundos y ya estaba arriba. De humo a llama no rápido, rapidísimo", relata este hombre, que lamenta que los efectivos de incendios no pudieran tomar agua del río Luiña que discurre por la zona, pues está "cegado de maleza". "Hubiera sido lo más rápido", apunta.

"Cada vez el abandono al medio rural es mayor"

"Los de Villarino debieron pasarlas putas porque soplaba un aire caliente de cuidado y con esta temperatura", continúa el vecino, que atendió a LA NUEVA ESPAÑA en torno a las siete de la tarde, cuando la situación ya estaba más controlada en la zona baja. "Cada vez el abandono del medio rural es mayor y está prohibido todo, así que no se limpia y los praos acaban siendo monte…", lamentó. En Fonceca, durante la tarde, también se vivieron momentos duros, con los vecinos movilizados tratando de frenar el fuego y molestos por la escasez de medios de extinción que, siempre según su relato, hubo en el lugar. "Es una vergüenza, aquí no vino nadie", clamó Ángel, un ganadero de esta localidad en torno a las ocho de la tarde.

Situación difícil se vivió también en Puenticiella. Luciano Gómez, de Bodegas La Verdea, atendió a LA NUEVA ESPAÑA con voz abatida al final de la tarde. "Aquí ahora está más o menos apagado, pero fue gracias a amigos y familia que se volcaron. El helicóptero llegó al final", señaló Gómez. "Hay que estar muy zumbado para hacer esto", lamenta sobre la posible intencionalidad de la quema. En su caso, estima que ha perdido un veinte por ciento del viñedo.

El cura del Acebo, en primera línea, luchó contra las llamas

El sacerdote del Acebo, Juan José Blanco Salvador (sin camiseta), conversa con vecinos. / LNE

Sobre los efectivos desplazados, el alcalde cangués trató de templar los ánimos explicando que a lo largo de la tarde se fueron derivando más medios, "priorizando los pueblos" a la hora de la extinción.

Está previsto que a primera hora de la mañana de hoy se efectúe un vuelo de reconocimiento sobre la zona para evaluar la situación y poder planificar las labores de extinción, según adelantó el consejero Alejandro Calvo. "Parece que no hay peligrosidad para los pueblos en este momento, pero el incendio avanza y hay que extremar la precaución y poner todos los medios", afirmó.

El índice de riesgo de incendios se mantien entre moderado y alto para toda la región, con especial incidencia en el Suroccidente. Algunos de estos municipios tenían este martes un índice de riesgo extremo.

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