Ingenio
Maricas, sanitarios y aceptados
Dos profesionales impulsan Marikas Rurales, primer colectivo inclusivo LGTBi de España con el lema "no queremos tolerancia, solo aceptación"
Llevan su bandera y campaña haciendo senderismo por barrios y pueblos
Tienen prohibido recibir dinero, solo hacen trueques y sus iniciativas calan hasta a nivel nacional

Alemán (i.) y Manzano, pareja hace 27 años, impulsores de Marikas. / LP/DLP
Pepa Pallarés
No quieren tolerancia. Quieren aceptación. No piden subvenciones ni caridad. Solo respeto y espacio para convivir. Es la asociación Marikas Rurales, el primer colectivo LGTBI inclusivo de España. Está en un local cedido en Ingenio. La idearon Daniel Alemán y Eduardo Manzano, sanitarios, casados hace 27 años durante los pateos con otra pareja por senderos y pueblos de la isla . Se fueron sumando paulatinamente amigos y compañeros de profesión. Amantes del mundo rural se han convertido en dos años en un referente comunitario a raíz de la inclusión a todo tipo de personas, por su lucha por derechos de los colectivos Bajo ningún concepto pueden recibir donaciones, ayudas o subvenciones económicas. Dinero cero.
Solo se dedican a divulgar sus conocimientos como sanitarios, hacer campañas impartir o invitar a expertos a talleres charla altruistamente. El gancho es ellos. Su sistema ha calado. Y mucho. En nada se han ganado aliados inesperados. Tienen hasta un himno que incluso es su marca identitaria como su sello, que se ve y lee en la enorme pancarta , regalo del vecino y panadero del pan de puño, Amaro, que cuelga en lo alto de la de la fachada del local que les cedió el Ayuntamiento de Ingenio.

Manzano con Amaro, que donó el cartel para la fachada de la sede. | LP/DLP
Andando… y sanando
Alemán Guerra, presidente del colectivo detalla que "nos dimos cuenta de que faltaba algo. No había un espacio LGTBI visible inclusivo. Decidimos crearlo entre todos porque ya los colectivos se desvirtuaban el verdadero fin, que es la aceptación". ¿Por ser maricas tenemos que dar explicaciones? Pues no. Somos como todos y por eso esta asociación es de puertas abiertas a todo el que quiera. Así nació Marikas Rurales.
Un colectivo con sede en Ingenio, sin presupuesto, pero con las ideas muy claras: "no será un gueto. Es, un espacio para todas las personas que quieren convivir en igualdad: LGTBI, heterosexuales, bisexuales... Porque si no queremos que nos discriminen, nosotros no podemos discriminar a nadie", añade por su parte el secretario portavoz de la agrupación, Manzano.
Buena parte del grupo fundador, y también de la junta actual, tiene vínculos profesionales de la sanidad pública, como atención primaria o con servicios sociales. Esa formación les ha permitido organizar rutas o convivencia y también informar, cuidar y proponer modelos de convivencia con base en la salud comunitaria y el respeto mutuo. Siguen con el senderismo, ahora con el programa del Cabildo Gran Canaria Me Gusta.
El nombre, lejos de ser anecdótico, es toda una declaración. "Usamos marica porque es una palabra nuestra, no importada. Nos la han gritado como insulto, pero nosotros la redignificamos", explica Manzano. "La convertimos en identidad, en bandera". Detalla cómo hasta el nombre da idea de la situación "arcaica" en la que vivimos. No nos dejaron inscribir la como maricas, sino con k, añade el portavoz. Y además, "en el registro oficial nos llamamos Tacones Rurales, cuando la palabra marica está aceptada. Debemos quitar ese concepto rancio de marica y despectivo. Me encanta cuando voy por los pueblos con la camiseta con nuestro logo y personas mayores se acercan a y me preguntan con total naturalidad ¿Eres marica? Nos echamos reír, l interactuamos, porque nos da opción de intercambiar opiniones, explicamos el sentido del colectivo y lo normal es que al final nos feliciten y digan que nos apoyan", observa Manzano.
Marikas Rurales funciona sin subvenciones, ayudas, cuentas bancarias. Por decisión ética. "No queremos depender de nadie ni tener que rendir cuentas por existir", señalan. "Trabajamos con trueques y colaboración".
El regalo de Amaro
Y esa red de ayuda ha dado frutos concretos: uno de los ejemplos más visibles es el gran cartel que cuelga de la fachada de su sede en Ingenio. Mide ocho metros por uno y fue un regalo de su "vecino del barrio", el alma del pan de puño, Amaro, eminencia internacional por estar entre los 300 mejores obradores del mundo con su masa madre para celíacos en el museo de Bruselas. "Es uno de los mejores panaderos de la isla y del mundo, y es vecino nuestro. A la primera, sin pedirle nada, dijo: "¿Qué necesitan?". Además de donar el cartel, ha ofrecido impartir un taller de panadería artesanal en la asociación, una forma de hacer comunidad desde lo cotidiano. "Nos apoya por cómo actuamos, con respeto, sin ruido. Le gusta nuestra forma de vivir, y eso vale más que cualquier dinero", dice Manzano.
La filosofía alegre y combativa de la asociación se refleja incluso en su himno: Marikas Rurales, una canción compuesta por el artista cubano El Zuly, que "dice mucho de lo que somos: cercanía, orgullo, y un ‘aquí estamos’ sin rencor. Es una forma de inclusión".
Esa identidad no va sola: como sanitarios, han hecho del cuidado colectivo una forma de activismo. "Cuidarnos también es una forma de querernos. La salud no es solo ir al médico: es caminar, hablar, comer bien, tener apoyo emocional, tener redes. Eso también es ser marica", resume.
Agrega que «con orgullo ayudamos y organizamos actos, charlas en colegios, campañas en carnavales que retomamos tras 20 años para el uso del preservativo». Igualmente caló las que protagonizó la asociación su publicidad, todo gratuitamente, en las Guaguas Municipales de la capital y Global . "Fue una campaña brutal", que apoyaron entre otros la humorista Omaira Cazorla, Kiko Barroso, o el rector de la ULPGC, Lluis Serra "que en breve formará parte de otra iniciativa en apoyo al colectivo", indica el portavoz.
Los ediles en peso
También han elaborado el programa del evento LGTBi para el Ayuntamiento de Ingenio, gratuitamente, "en el que basados en la inclusión, hemos logrado que participen todas y cada una de las concejalías del gobierno local", adelantó el portavoz, que incluirán en breve charlas de médicos jubilados, entre otras , que se imparten en la asociación. Cada miércoles abre "para que quien quiera venga a ser asesorado por especialistas, todo confidencial, o para cualquier consulta, propuesta. Y todo es gratis, claro".
Una de las campañas pioneras de España la hizo Marikas Rurales con el lema de ‘no queremos tolerancia, queremos aceptación’. "Creo que los tiempos van cambiando. Y que no necesitamos que tengan tolerancia. Lo que necesitamos y pedimos es aceptación. Aceptación que estamos en una sociedad y entonces una sociedad equitativa e igualitaria en un país donde ni la raza, ni la ni el sexo, ni la religión me entiende, tiene que ser de ninguna manera discriminado ninguna, nadie tiene por qué elegir nuestra forma de vivir. A nosotros nos tienen que aceptar. Aceptar como cualquier hijo de vecino. Yo no el señor secretario muchas veces dice que aceptación es saltarse un paso para atrás sin querer o que se te salte una persona en un paso peatón como puedes aceptar puedo aceptar que un vecino esté celebrando su cumpleaños pero es que a mí nadie me tiene que aceptar mi sexualidad ni decidir por ella", relata.
En estos dos años han logrado ser el primer colectivo en tramitar a través del diputado del común la primera petición para que el endurecimiento de las penas por delitos de odio. "Esta demanda se trasladó al Defensor del Pueblo en Madrid, que remitió directamente al Ministerio de Igualdad del Estado, donde la están estudiando en estos momentos", avanzó Manzano. Fueron primeros de España en crear un entorno seguro con protocolos de seguridad en Telde y también promulgan que la cultura debe ser gratuita.
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