Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

INCENDIOS FORESTALES

Una vieja y "maldita" canción de Serrat, el himno para recordar el verano en que ardió el oeste español

'Pare', una composición de los años 70 del premio Princesa de las Artes, se viraliza en Internet como parte de la lucha contra el abandono de lo rural"

Bomberos de la Generalitat catalana forman parte del ingente dispositivo que incluye a otras muchas comunidades y países europeos, una acción de unidad contra el fuego forestal y el declarado en el patio político

Foto de familia del contingente desplazado desde Cataluña en el poblado de Moncabril.

Foto de familia del contingente desplazado desde Cataluña en el poblado de Moncabril. / Cedida

Marisol López del Estal

La tragedia que, en forma de incendios, se ha cernido sobre el oeste español este mes de agosto, de Galicia a Castilla y León, Extremadura, Asturias... será difícil de olvidar. Pero, como tantos otros desastres corre peligro de quedar relegado en estos tiempos en que la inmediatez se impone a la imprescindible reflexión. Para recordar, a unos cuantos les bastará echar un vistazo a la huella negra en el paisaje que, a medida que pase el tiempo, cobrará el aspecto fantasmal que prestan las ramas secas rodeadas de la vegetación que pugna, de nuevo, por rebrotar de las entrañas de la tierra.

Otros, han decidido ponerle letra y música, como un himno que taladre nuestros cerebros con un único mensaje: proteger la vida, en cualquiera de sus formas.

Desde que comenzaron a arder de forma intencionada o por los rayos de las tormentas secas, entre los múltiples grupos de whatsapp, corre un vídeo sobre una canción lanzada por su autor en 1973 "Jamás la entendimos, y ahora vivimos las consecuencias. Te invito a hacer conciencia y compártela", dice el mensaje. El vídeo corresponde a una actuación de Joan Manuel Serrat de hace, nada menos, que 50 años. Medio siglo y la lección por aprender.

El maestro Serrat presenta la canción ‘Pare’ (Padre), compuesta y cantada en catalán, con palabras en castellano que mantienen su vigencia medio siglo más tarde. A pesar de que el premio Princesa de Asturias de las Artes, manifieste su deseo de que esa canción, "vieja compañera de viaje" quede definitivamente obsoleta. "Me gustaría no tener que cantarla. Pero tal y como van las cosas, no parece que este sea el camino".

Efectivamente, esa cruda y melancólica carta escrita a un padre, relata la transformación del mundo rural, en una crónica anunciada de su muerte y abandono tras el éxodo masivo hacia la ciudad, entre ellas Barcelona. Sin pateras, pero con la misma intención de prosperar más allá de las miserias de su tierra de origen, los emigrantes se marcharon con una mano delante y otra detrás y se instalaron en los extrarradios o los construyeron. Para quien no se haga una idea, ahí tiene la magnífica película de Marcel Barrera 'El 47' que es un fiel retrato de cómo se levantó un país, sacrificando otra parte que quedó abandonada a su suerte. La llaman la España vaciada, pero sus protagonistas se han cansado y prefieren llamarla la España olvidada. Menudo problema de memoria tenemos en este país.

"Padre, qué le han hecho al río, que ya no canta (...). Padre, qué le han hecho al bosque (...), qué le han hecho al campo" (...). "Alguien anda pintando el cielo de rojo y anunciando lluvia de sangre" (...).

A estas horas, un despliegue sin precedentes, de todas las comunidades autónomas, de varios países europeos, andan persiguiendo a ese alguien salido del averno que corre por la cima de la montaña desafiando los hilos de futuro que se habían tejido alrededor del terreno yermo por el abandono. Una mágica torre de Babel que incluye medio centenar de bomberos y medios desplazados a Sanabria. Desde Almería a Melilla, desde Francia a Italia. "Lo importante es que vayamos todos a una", comenta un miembro del operativo catalán. Así de fácil se cierran las costuras abiertas, se desinflaman las proclamas provocadoras de los que sólo buscan extender el lenguaje incomprensible del enfrentamiento. En la diversidad está la riqueza, en la colaboración, el fruto. Porque, padre, "Asómese y les dice que nos tiene a nosotros, les dice que no tenemos miedo", a los que están "matando la tierra". Todos los padres y madres, como aconsejaba Serrat en la canción, tienen guardado en la despensa un poco de vida para no tener "que arar sobre ruinas, y cerrar la casa con muchas llaves". Pare, padre, los hijos queremos descorrer los cerrojos, que corra el aire fresco y que el único fuego arda solo en los hogares para dar calor a un entendimiento que parece imposible, solo que es imprescindible para nuestra existencia. Como ilustró el venerado Serrat para los hijos de tantos emigrantes, me atrevo a remedarlo en su dedicatoria antes de la actuación. "Con mucha amargura y un tanto de vergüenza, yo quiero dedicar a los que queman nuestros bosques, envenenan nuestros ríos y se enriquecen con la miseria ajena". Ojalá, algún día, la vieja canción deje de tener sentido.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents